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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Todas las Mañanas del Mundo. Banda Sonora




Tous les matins du monde es una profunda reflexión sobre la creación artística (lindando lo metafísico), que utiliza como coartada argumental la relación entre dos de los mejores músicos del barroco francés. Frente a la vida retirada de Monsieur de Sainte Colombe, su concepto casi metafísico de la materia sonora, la búsqueda de un metalenguaje en la  viola de gamba, su alumno Marin Marais se encumbra en la corte real, que solicitaba melodías ingeniosas y efectistas para entretener sus ocios. Rodada en planos fijos, deudora de las Vanités (naturalezas muertas o vanidades del siglo XVII) es una película de difícil digestión para el adicto al cine adrenalínicos  o los exegetas  del último director de moda. Eludiendo la coartada cultural y el sopor del cine literario, el film de Alain Corneau, les descubrió a los culturetas de tertulia rancia, las sublimes creaciones de dos geniales tañedores, y la existencia de un instrumento tan melancólico como la viola de gamba, hasta entonces unicamente apreciado por los amantes de la Música Antigua. A pesar de de contener todos los esquemas para convertirse en un fracaso de taquilla, la película fué un rotundo éxito, casi un bestseller de cineclub. El especialista Jordi Savall condensa en su arco toda la magnificencia y técnica que requieren estas obras, arrancando tristezas antiguas o nostalgias, habituado al diálogo con la endiablada digitación que requieren las partituras de Marais, del cual ha grabado sus cinco libros para viola. Savall posee una técnica certera y refinada; resuelve las dificultades con riqueza de matices y marca los contrastes. La riqueza y precisión en los adornos del violagambista catalán son insuperables. En esta banda sonora; que obtuvo el Premio César a la mejor música; acomete con sobriedad y economía de medios admirable, la tenebrista y anónima "Fantasía en Mi Menor" o se enfrenta a L´Arabesque de Marais, en un delicioso ejercicio con bellísimos resultados. La obra de Lully; cabecera de grabación: titulada "Marche pour La Cérémonie des Turcs", rompe la cadencia intimista e introspectiva del resto de la grabación, en un acertado ejemplo de estética cortesana. Del gran clavecinista F. Couperin, autor de obras alegres y humorísticas, la soprano Monserrat Figueras desgrana una de sus Lecciones de Tiniebla, con la habitual versatilidad y precisión de su instrumento vocal. La música como expresión de los sentimientos más recónditos del hombre, la melodía como viaje iniciático hacia uno mismo, se condensa en la secuencia en la que M.Marais; pagado de si mismo; henchido de alardes técnicos y virtuosismo, espera la respuesta para ser alumno de Sainte Colombe.
"Os admito como alumno, no por vuestra música, Sino por vuestro dolor"

El mismo dolor que habrá sentido Savall al rechazar el Premio Nacional de Música debido a la nefasta gestión del Ministerio. La historia siempre regresa para recordarnos que somos notas aleatorias en la partitura de la vida. 

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