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jueves, 27 de noviembre de 2014

Vanitas de José J Morales



Vanitas
Año 2012
Director José J. Morales
Reparto
David Bendito, Carlos Pontini, Juan Diego Delgado, Ayala Etxebarri, Jimmy Shaw, María José Jiménez
Género Drama | Película de episodios


La primera dificultad  ante un producto como Vanitas, es mantener una actitud abierta del tipo “están bien los planos”, “las interpretaciones son naturales” o justificaciones: “búsqueda de un cine sin subterfugios”, “un paso más allá del Dogma”. Lo cardinal de esta película, es que el espectador pasa parte del metraje preguntándose qué es lo que realmente está viendo. Nacida con vocación de cortometraje primerizo en versión extendida, con ramalazos de culebrón, unas gotas de pulp castizo y envoltorio de bizarrada total. Actores no ya naturales, sino cotidianos, como de ir a comprar el pan a las tiendas del barrio, en una trama compuesta de varias capas que se entrecruzan (o atropellan) y cada una de las cuales habría dado (eso sí) para alguna entretenida serie televisiva, puliendo guión y tirando de protas con carisma. Algunos de los momentos de diálogo llegan a ser irritantes, por lo artificioso y la carencia de enjundia (emmm. Hummm, ammm) suele ser los sonidos que sustituyen el timing fílmico. La fotografía, seguramente encargada a un fanático del gotelet, semeja las grabaciones amateur de la boda de nuestro primo. Abuso de primeros planos y medios. Titubeos y balbuceos varios. Se agradece el detalle de que no hayan tirado de cámara en movimiento. Esto hubiera completado la sensación de trastorno intestinal que se siente al ver esos “asentos mesicanos”, de los supuestos narcotraficantes. Y es que no se priva de nada: secuestro de adolescente, redes de narcos introducidos en el país, servicios secretos con trapos sucios, periodista investigando todo esto y algo más. Por esto asombra (y este es el factor positivo) que una vez acostumbrado a las pedestres interpretaciones, la caligrafía ágrafa de la cámara, el sonido con eco en las habitaciones y las interminables conversaciones de sofá para rellenar, la película se deje ver. Los autores confiesan que trataban de hacer una película con el guión que fuera y en las circunstancias que fuera. Queda patente que consiguieron su objetivo con nota. Compinchados con esta troupe de amiguetes, que en fines de semana pergeñaron este dislate, donde las tres historias se imbrican en el último tercio. Y este es quizás el punto más fuerte, un guión que de haber sido más desarrollado y pulido habría dado para mucho más. Es la redención que salva este producto (que en algunos instantes recuerda las películas parvularias de Ed Wood); pero sin al aura de culto; de ir directamente al cajón de los retales. Esta película ha sido premiada como mejor película  en le segunda edición del Festival de cine Jose María Nunes.

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