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viernes, 16 de enero de 2015

PURGATORIO. 2014. Pau Teixidor



                                      



Opera prima cuyo peso recae totalmente sobre Ona Chaplin, desarrollada en un malsano ambiente. Pieza de cámara de atmósfera opresiva e incomoda que destila sabor a cortometraje. El director ya había demostrado su capacidad para este tipo de narración en el corto Leyenda. En esta obra nos trasladamos a un edificio de apartamentos, apartado del centro urbano, casi deshabitado, ya que acaban de entregar las llaves. Aquí como en una especie de “huis clos” polanskiano, un piso claustrofóbico, en un difícil “toru de force”, ya que exceptuando un garaje, es espacio único y omnipresente durante la narración. La joven pareja protagonista ha sufrido recientemente una tragedia, la perdida de un hijo. Cuando su vecina (eficiente Ana Fernandez) le deja a cargo a su hijo para ir la hospital, la protagonista ignora el componente psicópata de la criaturica, que transmite ansiedad a su alrededor y momentos de verdadera incomodidad, como las conversaciones nihilistas en el sofá o la precoz sexualidad que muestra el infante. Pronto el guión se abre camino entre lo fantástico y lo psicológico, utilizando para crear inquietud la banda sonora compuesta por Aaron Rux, y el sonido directo. Con este film, el catalán se suma a la, ya larga lista de cineastas que han decidido adentrarse en el género fantástico o de terror, con resultados notables. Aménabar, adicto al género desde Tesis, Balagueró, con la inquietante Los Sin  Nombre o la siniestra Darkness, el Intacto de Juan Carlos Fresnadillo, la estilizada El Orfanato de Bayona, una rareza como Nos Miran de Norberto Lopez Amado, sin olvidar Memorias de un Angel Caído (1997), de Fernando Cámara, entre otras incursiones en el mas acá. Después de recibir el Premio del Público al mejor cortometraje en San Sebastián o el Premio del Jurado en el Fantasia Internacional Fail Festival de Canada, este ayudante de dirección se adentró en los terrenos del cine con mayúsculas. La propuesta de Teixidor tiene aún el sabor de lo primerizo, junto a la espontaneidad exenta de anclajes al mercado. 
En su contra, la sensación de cortometraje engordado y alargado, en la que consigue navegar sin zozobrar. Las bases son las interpretaciones de Ona Chaplin y el joven Sergi Méndez. La involuntaria canguro Marta tiene que hacerse cargo de un desconocido que se comporta de forma asocial, enfermiza, y crea tensión sexual a pesar de su corta edad. 
El miedo entra en su vida cuando el joven sociopata dice que hay otro niño en la casa, al que puede ver y habla con él, y describe al hijo fallecido. Hay economía de medios, salvada con una capacidad de crear ámbitos imprescindible en el fantástico menesteroso, y un hábil juego de muñecas rusas que nos impide saber hasta el último instante, si  el delirio habita en la mente enferma del sicoteenager o se trata de un film de casa encantada al uso. Buen uso de la oscuridad y los encuadres, sin perder el aroma a cortometraje. Nuevamente aparece el espejo como puerta hacia otros mundos (Dark Water, El otro lado del Espejo (2003) Reflejos (Kiefer Shutherland), y puente de acceso hacia seres amados (o criaturas impresentables). Carente por completo de factor hemoglobínico, la única sangre es la de Marta cuando se corta al preparar frenéticamente un sándwich. Es ahí donde se encuentra el quid de la narración, la capacidad de ir irritando progresivamente a espectador, a pesar de los reducidos decorados (o por esto mismo) e introducirle a pulso en un mundo de inquietud y zozobra, donde hay que preguntarse como  reaccionaríamos ante una situación similar. Hubiera preferido un final menos acomodaticio, más febril, incluso perverso, para este espartano poema de la  cotidianeidad rota por ajeneidad (en verso). Una banda sonora ambiental, ecléctica, intensa. Un ambiente opresivo, insano. Un manejo hábil de los mecanismos del género. Esto es lo que hay. Purgatorio es una rareza en el  panorama actual, una rara avis, no redonda, con algunos lugares comunes y alargada en exceso (como corto hubiera sido perfecta) pero que deja entrever; y desear; un aliento fresco en próximas producciones de este director. Savia nueva. Bienvenido al lado oscuro.




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