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viernes, 13 de mayo de 2016

Concierto Amadeus-IN´S friends


                                    
En el irrepetible marco del Salón de Plenos de la Diputación Provincial tuvo lugar el concierto de la sección más “pequeña” del Coro Amadeus. Un programa ecléctico y certero que satisfizo al público presente y (como no) a los orgullosos padres de los cantores.

Abrió el programa una composición de extraordinaria belleza, no exenta de polémica: El “Ave María” atribuida a Giulio Cacinni, activo miembro de la “Camerata Florentina”
Esta pieza fue grabada en 1972 por Vladimir Vavilov, citándola como anónima. Tras la muerte del compositor, laudista y guitarrista ruso, fue atribuida a Cacinni, pese a que el estilo difiere notablemente de los conceptos renacentistas de éste compositor y del de la música en el siglo XVI. Cacinni utilizaba formas estróficas, algo repetitivas, con largos textos que prevalecen sobre la melodía. Se percibe esa indecisión tonal-modal característica del primer Barroco y el final del Renacimiento. Un compositor católico posterior al Concilio de Trento nunca hubiera dejado prevalecer la melodía sobre el texto (problemas Inquisitoriales). Además el uso de la melodía y la armonía en esta obra es completamente tonal en el estricto sentido clásico-romántico de la palabra. Si escuchamos obras originales de Cacinni como el hermoso madrigal “Amarilli Mía Bella” donde ya se aproxima al “stile moderno”, descubriremos que los parámetros de estilo son absolutamente diferentes.






Las hermosas melodías grabadas en “Música de Laúd de los siglos XVI-XVII, fueron compuestas por Vavilov, atribuyéndolas a compositores barrocos o renacentistas; aunque los estilos fueran disímiles; con el objeto de que fueran escuchadas. Se imputa al organista Mark Shakhin, colaborador en la grabación, la popularización de la obra. A posteriori se generalizó debido al arreglo realizado por el organista Oleg Yanchenko para Irina Arkhipova (1987) Emotiva y técnica la interpretación que los chicos hicieron de esta preciosa partitura.
 


La segunda obra interpretada, fue compuesta por el fundador de la Escuela Napolitana, que llego a ser maestro de músicos como Pergolesi. Del napolitano Francesco Durante, el coro desgranó la emocionante aria “Vergin Tutto Amor”, con fuertes momentos expresivos. Este compositor destacó preferentemente por su dedicación a la música sacra a diferencia de sus contemporáneos (Porpora, Leo) que trabajaron sobre la ópera. Nunca busco la cantidad, fue un autor centrado en la inventiva y el dramatismo, creando un tipo de monódica denominado recitativo. Participando en la renovación del teatro y el papel de la música en el mismo. “Vergin Tutto Amor” es uno de sus innumerables “Solfeggios”. Gramaticalmente incorrecta. Debería ser Tutt´amor o Amor Tutta. Compuesta originalmente en 1722, a posteriori se añadió letra a este ejercicio. El texto italiano es de 1874 y aparece como: Solfeggio nº 150 en Solfhges D´Ítalie. Paris 1786.




Vergin, tutto amor,
o madre di bontade,
o madre pia, madre pia,

ascolta, dolce Maria,
la voce del peccator.

Continuó la agrupación con la hermosa “Ave María” del compositor y pedagogo neozelandés David Hamilton, conocido fundamentalmente por su creación “Missa Pacífica”. Esta pieza es una delicada composición para coro, solista y órgano que las hermosas voces de los cantores resolvieron en una envolvente aura de belleza, perfectamente empastadas. Escrita en 1993 para el Epson Girls Grammar School.
 El “Gloria” del autor especializado en coros infantiles Bob Chilcott, pertenece a la obra “A Little Jazz Mass” (1995). Chilcott es uno de los autores más demandados, que con esta “rara avis musical”, y manteniendo las cinco partes del ordinario de la Missa Brevis en latín, introduce un trío estándar (piano, bajo, batería) con armonías netamente jazzísticas que van desde el “Bluesy feel” al “swing”. La interpretación de “Amadeus”, contó con la voz solista de Zazu Osés que introdujo; con depurada técnica; sobre la línea melódica del coro, la utilización del “scat” (improvisación con sílabas sin sentido aparente) para deleite de los espectadores que aplaudieron el sincopado ritmo de la obra.

 
Posteriormente acometerían tres obras tradicionales del Japón. Estas canciones son “estándar”” del mundo coral, interpretadas por múltiples agrupaciones, acompañándose siempre de una gratificante coreografía.

Hotaru Koi
 Una canción infantil de la prefectura de Akita (parte norte de Honshu, la isla mayor de Japón. Suele utilizarse el arreglo de Roh Ogura

Ho! ¡Ho! ¡Luciérnagas, venid!

Allá el agua está amarga
 Aquí el agua está dulce
¡Ho! ¡Ho! ¡Luciérnagas, venid!


 



Akai Hana
Es un trabajo de la compositora Mie Nakabayashi (Flor Roja, Flor Blanca), basada en un tradicional japonés.  Una historia de amor de un joven que regala una flor roja su novia, que se convierte en algo tan bello como el sol. Cuando le regala otra flor de color blanco, se convierte en algo tan hermoso como la luna

Aizu Bandai San.
 Este es el nombre de un volcán japonés (Monte Bandai). El arreglo de Hiroshi Ishimaru está escrito para voces blancas y es uno de los más interpretados por estos grupos. Canción popular de Fukusima publicada en la grabación “Babel: Around the Wolrd in 19 Songs”.

Después de este “divertimento”, coreografiado amablemente, por los cantores, la música viajó lejos de las geishas y los jardines de cerezos en flor. Concretamente hasta nuestras fronteras. Un texto del “Cancionero de  Elvas”, que se hizo conocido por la interpretación (de concepto céltico) del grupo coruñés “Luar Na Lubre”; en adaptación de Zeca Afonso; y que aparece en dicho cancionero como la obra nº 23 (Tu Gitana que Adevinas).

Tu gitana que adevinhas
me lo digas pues no lo se
si saldré desta aventura
o si nela moriré.

Con frecuencia aparecen referencias a esta obra como adscrita a un supuesto “Cancioneiro de Vila Viçosa”, que no es posible localizar por ninguna parte Sin obviar la importancia musical que tuvo en la época dicha ciudad, dado que la corte se trasladaba en verano al Palacio Ducal, la canción pertenece al “Cancionero de Elvas”. Descubierto en 1928 en la Biblioteca Municipal de Elvas por el musicólogo Manuel Joaquim. Es uno de los cuatro cancioneros portugueses del siglo XVI que han llegado hasta nosotros. Los otros tres son: el Cancionero de Lisboa, el Cancionero de Belém y el Cancionero de París. El coro realzó una emotiva y certera versión, alejada de los acordes gaélicos que acostumbramos a recordar gracias a los arreglos de “Luar Na Lubre” (Luz de Luna en el Bosque Sagrado). En algunas publicaciones aparece (erróneamente) Zeca Afonso como autor de la letra. La confusión surge de la fuente primaria de la que se cita este villancico, que el cantautor luso graba en su disco Galinas do Mato (1985), su último trabajo. Probablemente se tratase de un cancionero posterior de música popular. El Real Túnel Académico de la Universidad de Viseu interpreta una versión cercana al original en el Cd “Trovas Suelta” con orquestación de J. Pierre Silva.

Dentro de este concierto ecléctico y universal, hubo lugar para la música judía de Josef Hadar, con una melodía en modo menor. Un canto de esperanza de la cultura hebraica. Hadar ha sido uno de los músicos “tzabar” más importantes de Israel con una contribución significativa a la canción popular de su pueblo.  La interpretación de "Bo Yavo Haboker” fue espléndida y emotiva.
 

 





Niska Banja. Con un arreglo del pianista-pedagogo multicultural Nick Page, un mito de la música coral y fundador de The Mystic Coral. Nos llegó una danza gitana, especialmente difícil, que proviene del folklore serbio. Su dialecto es el romaní y en su texo se nos cuenta lo hermosa que es la ciudad de Nis y sus mujeres. Una melodía intensa, resuelta por el grupo con solvencia y profundo sentimiento.

También se disfrutó de música pop. Versiones del “Whit or Without You” del grupo U2, una potente adaptación de lo que ya es un himno pop el “Let it Be” de Lennon&Mcarteny, de nuevo con el chorro vocal de ZaZu Osés. Para finalizar el bloque contemporáneo se pudo escuchar la balada que la cantante Adele Adkins ha hecho famosa “Someone Like You”. Lo que en el mundo del pop se conoce como un “baladón”, precisa de amplio registro y solidez interpretativa. Armonizada para coro de tres voces blancas, piano y solista.
 


Ya en las postrimerías del concierto, se ofreció al público otra composición del enorme Bob Chilcott: Can You Hear Me? (¿Puedes Oírme?), cuya originalidad consiste en la utilización del lenguaje de signos ya que habla de un niño sordo que describe el mundo a su alrededor. Imagina que sería maravilloso oír cantar, aunque puede describir otras sensaciones como el calor o la belleza del mundo. El compositor incluyó la lengua de signos en la partitura. La interpretación de “Amadeus”, técnicamente admirable, emotivamente también. La sorpresa final llegó de una versión para dos voces solistas (María del Mar Manchado y Zazu Osés) piano y coro de dos voces blancas de “Oda a la Alegría que los cantores iban a interpretar al día siguiente en un escenario de lujo: El Monasterio de Yuste. Destacar la impecable labor de Alberto Pérez García (Percusión) y Jose Luis Pérez Romero (Piano), mixturando sus instrumentos con certeza y delicadeza con las voces del coro. Resulta estimulante (en los tiempos que corren) ver como un grupo de jóvenes se sacrifica por aquello que ama, robándole tiempo a otras distracciones con la pasión y la disciplina que nunca puede faltar en la obra bien hecha. A las pruebas me remito. O como decía un castizo a la salida del concierto:
 -Peaso de consierto, maestro.
- Y ensima de gratis. Ya te digo…



 

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