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viernes, 25 de noviembre de 2016

Garantía Personal. XI Festival de Cine Inédito de Mérida

                                        
La primera escena es toda una declaración de intenciones. El cataclismo personal y social que provoca la crisis económica, llevado al extremo de la resistencia humana. El guión (preciso y certero) forzará a Alberto (Valentín Paredes) a regresar; como en el mito de Sísifo; al mismo infierno del que escapara. Un destino inexorable y sin remisión abocará a este predestinado grupo hacia la catarsis final, donde no existe el futuro. Rodrigo Rivas dirige un “noir” atípico, seco, crudo y sin concesiones. El autor dinamita los cánones del género, reconstruyendo los arquetipos que sustentan el tradicional concepto del Cine Negro. Porque en esta producción extremeña están destruidos todos los pilares que sustentan la clásica arquitectura del thriller. La “femme fatale” (excelente Belén López) es una desdichada que se ve envuelta en la vorágine para obtener resultados que nunca alcanza. Genaro el “villano”, es un gañán, de humor castizo y carpetovetónico, redimido por la gratificante interpretación de Carlos Tristancho. El amante policía, recreado por el leones Roberto Enríquez (Los Borgia), es un pringado sin ningún carisma, únicamente interesado en su tórrida relación con Mara (Belén López). 



El mafioso y dueño del Club de alterne, no remite a los prototipos al uso. Este makinavaja, interpretado notablemente por Juan Carlos Tirado (El Cerco de Numancia), es un ejemplar ibérico “pata negra”, con un sentido del humor corrosivo y filosofía casposa. Pablo Bigeriego (Coriolano) extrae toda su savia a una sanguijuela administrativa. Uno de esos personajes que el respetable está deseando que sea pasado por las armas desde la primera línea. El extremeño Valentín Paredes dota de vida a un difícil personaje atormentado, que debe expresarse a base de miradas y silencios. Rodada íntegramente en escenarios extremeños (Hervás y Plasencia), esta producción de Derivas Films  S.L. y Estudios Aurigas, se adentra en un suspense cotidiano, en una herida; nada luminosa; de un país en crisis, en el “fatum” que dirige los pasos de esas personas que no han elegido y que pierden las riendas de sus vidas, hasta llegar al límite. Rivas acomete su ópera prima con vocacional morosidad narrativa, cámara en mano, esgrimiendo el primer plano para condensar emociones, con un tempo pausado hasta la debacle final. Hay un cromatismo apagado en la paleta (César Pérez Herranz) apoyado por una banda sonora ambiental, efectiva que acompaña y refuerza los instantes dramáticos, compuesta por Oscar López Plaza (Un novio para Yasmina). 

Una férrea dirección que extrae lo mejor de las pasiones humanas, como en la interpretación de la “sufridora” Raquel Infante (Amar es para Siempre). Una revisitación en clave provinciana del “noir” menos académico, que ha recibido, merecidamente, el premio del público del X Festival Internacional de Cine Policiaco de Lieja y pasó por la sección oficial del 42 Festival de Cine Iberoamericano de Huelva., hasta clausurar esta onceava edición del Festival de Cine Inédito de Mérida. Un debut prometedor. Un viaje sin retorno hasta el primer fotograma, de la mano del destino. Un paso más para el patrimonio cinematográfico de nuestro terruño. Enhorabuena.

Lo mejor: La naciente industria extremeña con producciones como Garantía Personal, El País del Miedo, Genti di Muerti. Un Novio para Yasmina, El Emblema.


Lo peor: El comienzo, treinta minutos después del horario anunciado. La (ligera) claustrofobia de la sala. 



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