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lunes, 29 de mayo de 2017

Ensemble Bonne Corde. XXXIV Festival ibérico de Música de Badajoz

                       

No fue hasta 1981 que los musicólogos pudieron recopilar y ordenar y la obra de Joâo Pedro de Almeida Mota, un autor a caballo entre España y Portugal y perteneciente a ambas tradiciones. En La Alfama se encuentra su partida de bautismo (1744). Cantante en la Hermandad de Santa Cecilia y San Vicente de Mora, maestro de Capilla en Braga. Se desconoce porque se estableció en Galicia, como cantor de la catedral de Santiago. En 1775 ingresó en la de Lugo como cantor. Tras diversas vicisitudes vuelve a Lisboa hasta que los invasores franceses cerraron la Capilla Real (también la Ilustración se equivocaba), hasta terminar en la catedral de Astorga. De allí se rescatan la mayor parte de sus obras, cuyo estilo se enmarca dentro de la más pura tradición ibérica. Supera las doscientas composiciones entre misas, obras para órgano, canciones y los famosos cuartetos que la agrupación Bonne Ensemble trajo con exquisito criterio al Salón Noble de la Diputación.


Una de sus composiciones más destacadas fue descubierta en la vecina población de Vila Viçosa: La “Pasión para solistas, coro y orquesta”. Algunos de estos cuartetos fueron grabados por el “Cuarteto Capela” en 1998, pero ninguno coincide con los interpretados novedosamente dentro del Festival Ibérico de Música de Badajoz. Estos 16 cuartetos tienen la peculiaridad de ser las únicas obras escritas para esta formación que se conservan en Portugal y estaban destinados a celebraciones y fiestas en la Corte. Esto queda patente en los aires “galantes” inconfundibles, con influencias notables de Boccherini, Pleyel. Aunque quizás sea haydiana la prevalencia en su composición (tratamiento de las secciones, contrastes dinámicos, disposición de las líneas melódicas y las secuencias, utilización del crescendo y diminuendo) aunque el  autor madura su propio estilo. Destaca en estas obras el uso del violonchelo (Diana Vinagre) para dialogar casi al mismo nivel de los violines, en respuestas que no se limitan al bajo continuo y enriquecen las posibilidades del instrumento, al que solicita pasajes protagonistas. Sobre la partitura, Almeida está al nivel de cualquiera de sus contemporáneos. Aquí la expresión “injustamente olvidado” es de lo más precisa, cuando se hace referencia al desconocimiento que existe de su obra. Incluso algunas de éstas fue atribuidas, erróneamente,  a Inácio António de Almeida.



Carlos IV fue un gran amante de la música de cámara. Incluso compró dos violas, dos violines y un chelo a Stradivarius y contaba con una agrupación de músicos estable y un copista. España se convirtió en uno de los centros más importantes para la producción de cuartetos de cuerda en la Corte de este rey melómano y avezado violinista, sin duda fomentador de este corpus de cuartetos ibéricos. En algunos archivos españoles figura como Juan Almeida. El descubrimiento que se hizo por parte de Filipe de Sousa en el vecino Palacio Ducal de Vila Viçosa en 1967de la partitura del oratorio “La Pasión de Jesucristo” para solistas coros y orquesta, hizo aflorar la existencia, casi ignorada de este compositor luso en los albores de los años 80. A continuación serían las investigaciones de Humberto D´Avila, las que dieron frutos para conocer a este enigmático compositor, que comenzó siendo cantor en la Se de Lisboa. Como curiosidad decir que se dedicó a componer obras sacras y villancicos, que al estar prohibidos en Portugal, tan solo podían interpretarse en las iglesias españolas, donde gozaban de gran popularidad. El ensemble Bonne Corde desgranó algunos de estos cuartetos de un compositor que vivía la transición del Barroco al Clasicismo. Diana Vinagre ya había demostrado su precisa digitación, técnica certera, digitación precisa y enorme sensibilidad durante la interpretación; en la iglesia de San Andres, de la “Sonata para Violonchelo de Bononcini”, junto al Ludovico Ensemble en la anterior edición del Festival. En estas dinámicas obras, el empaste con las otras cuerdas (Varoujan Doneiyan, Maechthild Kartow, Raquel Massadas) consiguió recrear la esencia galante y lúdica de los cuartetos "Per divertimento di Su Majestà Cattolica", con precisión y enorme belleza. Incluso con los necesarios tiempos muertos para afinar las cuerdas de tripa tan sensibles a los cambios atmosféricos. Otro acierto de la programación del Festival Ibérico.

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