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jueves, 1 de junio de 2017

Mariza en Elvas. Tour Mundo 360º

                   



Con el “Coliseu Comendador Rondão Almeida” casi lleno, se encienden las luces de un escenario circular. En el interior de un túnel, formado por enormes velos, las siluetas de los músicos y la caboverdiana apenas se vislumbran. 
Las gigantescas cortinas son utilizadas a modo de “maping”, proyectando siluetas gigantes de la cantante, que ya ha comenzado a recibir aplausos enfervorizados de sus seguidores, mientras los técnicos proyectan una calle de Lisboa en blanco y negro. Mariza dosifica los tempos, sabe como recrear el instante, dilata los momentos hasta exprimirlos como un néctar sonoro. Y el respetable se vuelca en aplausos en su cuarta visita a este Coliseo. También es su tercera visita a este blog que comenzó con su actuación en Badasom  http://elgabinetedekaligari.blogspot.com.es/2014/09/mariza-y-javier-conde-en-badasom.html  
Para continuar con la reseña de su disco “Mundo”. http://elgabinetedekaligari.blogspot.com.es/2015/12/mariza-mundo-musica-del-corazon.html  
La cantante llega con su formación habitual José Manuel Neto | Guitarra Portuguesa Pedro Joia | Viola Vicky Marques | Percussão
Yami | Baixo) Se mueve a paso de procesión, alquimiza el fado, se desliza entre los músicos para ofrecer una visión adecuada a todos los ángulos de las gradas. Desde el primer momento está claro que el público lusófono tiene la palabra. Corean, “Rio de Mágoa”, (un río que lleva todo el daño de un corazón que se despide), se derrumban con “Alma”, repiten las letras, piropean a la diosa del fado. Pero Mariza tiene un  rinconcito guardado para los “espanhóis”, y les regala la preciosa canción “Alma” de Javier Limón o la adaptación de la lúdica canción de Gardel “Caprichosa”, con aroma de arrabal rioplateño.  

Pero la sílfide griega sabe lo que quiere su público, los hace participar en la hermosa versión de la canción de otra caboverdiana. La melódica “Padoce de Céu Azul “, grabado por Lua y escrita por Vlu. Mariza es capaz de jugar con el tiempo, de implicar a las gradas en un estribillo criollo. Una morna caboverdiana celebrada y coreada por todos:

Crêtcheu, crêtcheu
Once forever once for all

En un instante el “Coliseu” está Lleno de saudade, de notas nostálgicas de la guitarra portuguesa. Mariza comienza a dosificar sus “regalos”, para un público fiel que está deseando participar en la liturgia, con sus clásicos éxitos  dirigidos al espectador luso. Oficia de maestra de ceremonias, implicando a los remisos, bromeando, consiguiendo que hasta los “espanhóis” coreen el estribillo de la folklórica “Rosa Branca” de José de Jesus Guimarães / Resende Dias

Colha a rosa branca
Ponha a rosa ao peito

El momento cumbre es cuando la cantante sube a su hijo al escenario y lo arropa con una tierna balada "O Tempo Nâo Pàra", del autor Miguel Gameiro. 
Cantei,
cantei a Saudade da minha cidade
e até com vaidade, cantei
Andei, pelo Mundo fora
e não via a hora
de voltar para ti





Mariza se despide. Esto es sólo parte del espectáculo. Sabe que van a solicitar su vuelta. Que no se conformarán con menos.
Después camina entre sus acólitos, reparte parabienes, saluda (sin prisas) durante diez minutos y retorna a la canción en el mismo tono, como si no hubiera intermedio. Y aquí la locura. Los seguidores que no quieren que se vaya, Un fin de fiesta con globos, confetti y celebración dionisiaca. Los conciertos de Mariza siempre nos saben a poco.

Lo mejor: La alquimia de la lusa con el público, al que siempre  se mete en el bolsillo.

Lo peor: Que la acústica del “Coliseo” tiende a reverberar, prolongando los graves y las notas de la percusión, que a veces solapaban la voz de la cantante.
La parsimonia de parte del público que (citado a las 9:30), aún continuaban entrando tranquilamente media hora después.





















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