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sábado, 9 de diciembre de 2017

Jordi Savall. Hespèrion XX y Capella Real de Catalunya. Inauguración del año de Murillo. Teatro de la Maestranza

       




Poco podemos revelar acerca de unos músicos cuyo sesgo poliédrico y multicultural ha rescatado, adaptado, enriquecido y grabado nuestro patrimonio musical, recibiendo por ello los correspondientes laureles, y; sobre todo; el agradecimiento de los fervientes seguidores, amantes de esas joyas rescatadas y ennoblecidas con amor y respeto.
Nadie mejor para primiciar estos 400 años del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo, pleno de barroquismo, fervor pictórico, transparencias y efectos luminosos para el nuevo lenguaje de la fe. Y nada mejor que la elección de la obra de un extremeño (pacense, por más señas) para abrir el extraordinario y denso programa. La adaptación del canónigo Juan Vásquez “De los Álamos Vengo” (que fuese interpretada por Monserrat Figueras) en la certera voz del contratenor David Sagastume, cuyo original se encuentra en “Recopilación de Sonetos y Villancicos  Cuatro y a Cinco” (Sevilla. 1560). Miguel de Fuenllana transcribió para tablatura de vihuela esta obra. Posteriormente Manuel de Falla utilizaría el “cantus firmus” para su “Concierto para clavecín y cinco instrumentos” (1926), en su primer movimiento. Presentada por el contratenor, el contrapunto es de gran agilidad en las otras voces, aludiendo al tema central.



1618. Praga, comienzo de la Guerra de los 30 años, sirvió de presentación para la obra “Galliard Battaglia”, del organista barroco Samuel Scheidt. Una partitura que no requiere presentación para los trompetistas, adaptada para diversos quintetos. Abierta con los redobles marciales del percusionista Pedro Estevan, es una pieza vitalista, guerrera Una gran batalla antifonal, de llamativas escalas, emocionante y bizarra.
El Sevillano Alonso Lobo (siempre a la sombra de Victoria) y su motete “Versa est in luctum a 6” sirvió para el lucimiento de la formación, cuyo empaste y expresividad consiguió elevar este lamento en 4/4, sin perder el criterio historicista, hacia cumbres melódicas. Bebiendo de ese estilo que mezclaba el suave contrapunto palestriniano con la intensidad oscura de Victoria. Este motete se inicia con un recorrido escalar de base hexacordal y no formaba parte de la liturgia oficial española. El publicó se emocionó con esta obra, compuesta para las exequias suntuosas de Felipe II (Officium Defunctorum), basada en las lamentaciones de Job. Majestuosidad, texto luctuoso, austeridad, polifonía imitativa y duelo en las voces, se dieron la mano en una obra compuesta intensificando el significado del texto de acuerdo a la Contrarreforma.
El genial autor zaragozano Pedro Ruimonte (o Rimonte), estuvo representado por el villancico a 5: Madre, la mi madre, (en el programa figura como madrigal), un autor que conservaba la herencia de los siglos XV y XVI de tradición polifónica renacentista, en nuestra piel de toro (Parnaso Español de Madrigales y Villancicos). Fue la última obra publicada en Bélgica de este maestro de capilla, versionando a lo divino el original. Curiosamente esta obra es citada por Cervantes en la novela ejemplar “El Celoso Extremeño”: Loysa recibe la guitarra de manos de la Dueña para tocar “Madre, la mi madre, guardas me ponéis” (Bibliothèque Nationale de París). La versión del Manuscrito de la Biblioteca Nacional de Turín registra este texto, pero en el Parnaso recoge el texto utilizado para este concierto “Guardarme queréis”. El glorioso manco volvería a recoger esta pieza para su comedia “La Entretenida” (jornada III), e incluso Lope de Vega la cita también en su comedia “El Mayor Imposible”. Otras fuentes (Cancionero de Turín, nº 24) lo refieren como “anónimo” con algunos cambios en el texto y a tres voces. También se atribuye a Lope de Vega (Romancero de la Biblioteca Nazionale de Turin, in Jesús Bal, Treinta Canciones de Lope de Vega, Madrid, 1935, p. 79-80) Se trata de una obra audaz rítmicamente y original en los acentos, alejada de la métrica renacentista. En todas estas obras es fundamental el papel rítmico de la guitarra, que realmente aporta ese compás de sabor popular, inexistente en las versiones pianísticas.
La siguiente obra interpretada fue “Pavane de la Petite “guaire” Guerre&Galliard”. (Anónimo/Philidor) Nuevamente la percusión, los vientos conduciendo, la métrica marcial, la evocación de paisajes y batallas en el aire. Después la cuerda cambia el concepto al desenfado cortesano de la Galliard, hacia un epílogo más sosegado. Una obra de gran hermosura, compuesta por el gran ajedrecista  François-André Danican Philidor “El Viejo”.



Era el momento para el metro ternario y el tempo moderado de la “Chacona: A la Vida Bona”. Imposible no acompañar rítmicamente la expresión corporal a que invitaban los interpretes en esta alegre danza criolla cantada, de Juan Arañes. También conocida como “El Sarao de la Chacona” es una obra jocosa, que invita a la alegría, conducida por el rasgueo de la guitarra y la percusión. Escrita en castellano popular, se trata de una sátira sobre la sociedad y sus arquetipos que se encuentra en el libro “Segundo de Tonos y Villancicos. Roma. 1624”. Cervantes la definió como “esa indiana amulatada que nos viene de las Indias”.

A continuación, del organista sevillano Francisco de Correa y Arauxo: Tiento nº 23 sobre la “Batalla de Morales” (Facultad Orgánica. 1626), un autor que consigue aunar la armonía y el contrapunto polifónico del Renacimiento con melismas virtuosos y ritmo vivo destilado de la música hispana de su época. Fue el primer compositor  peninsular en utilizar notas fusas. En esta batalla; adaptada, ya que es un género de música para órgano; que se utilizaba durante la misa para la elevación de la sagrada forma, Hespèrion XX extrajo lo mejor de su arsenal (si se me permite el termino bélico) para desarrollar esta batalla “mística”. El tambor marcial vuelve a abrir la obra, seguida de los vientos de época (cornettos, sacabuches, etc.) para una obra de hermosa construcción formal, elegante; que anticipa el barroco; con texturas sefarditas y arábigas, donde las frases, desarrolladas de forma imitativa, impregnaron las tablas del Maestranza. Arauxo utiliza voces que pasan del melisma polifónico a la melodía elegante que anticipa del barroco, uso de disonancia, y variación de unidades rítmicas
Quedito, Pasito” del compositor madrileño Juan Hidalgo y letra de Calderón de la Barca, cambió el tercio formal y sacro para dar paso a los amores con una cuidada rítmica en los acentos de la métrica. Juan Hidalgo de Polanco fue el creador de la zarzuela y la ópera española. Se encuentra en el archivo de la catedral de Segovia y esta atribuida a Miguel Irízar. El texto pertenece a la zarzuela “Ni Amor se libra de Amor” en su jornada tercera. Es una de las obras “a lo divino” del autor. Es una obra dulce, delicada. Un hermosísimo villancico. Desgranado con un empaste soberbio. (6. Quedito, pasito, a Cuatro de la zarzuela Ni Amor se libra amor (1662). Valladolid. Archivo de la Catedral, 71/8.Madrid. Biblioteca Nacional de España, MSS/13622, ff. 49-50

El tiento de Quarto Tono XV del organista y clérigo Correa de Arauxo, sirvió para escuchar este forma musical, al ejemplo de recercare italiano, que trató, en su época, de explorar todas las posibilidades del órgano


El turolense Juan Blas de Castro compuso “Desde las Torres del Alma” (Cancionero de la Sablonara, Nº 31 Romance a 4), un romance de desengaños y desamores, que huye del “stile antico” y busca la seconda prattica, esa representación musical de los afectos y sentimientos que contiene el texto, sin perder un sabor de raíz popular en su estructura.  La música de De Castro estuvo restringida al ámbito palaciego, llegando al pueblo sólo a través del teatro, como hizo constar su amigo Lope de Vega. La versión de Savall es solemne y ceremoniosa, con instantes de juego vocal y con esa elevación característica de lo popular hacia lo culto. El fragmento al estilo “battaglia” se desarrollaba como lugar común en obras tanto religiosas como profanas remedando un paradigma que se retroalimenta de Clément Janequin y su “Bataille de Marignan”.
La segunda parte del programa comenzó con el instrumental del prolífico organista Giovanni María Trabaci, con su toccata al estilo barroco de “Durezze e Ligature” (consonancia y disonancia). Preludios a la Fuga. 1603. Nápoles.Una melancólica pieza de profundo  y solemne sentimiento.
El Motete para la Natividad de la Virgen. “Sicut Spina Rosam Genuit” de M.A. Charpentier, es un litúrgico inmenso y envolvente que dio paso a una de las más emocionantes interpretaciones. (Manuscrito de París, Biblioteca Nacional, Res. Vm1 259. "Sicut bífida rosam genuit "[motete para] Nacimiento de la Virgen H. 309).
Después llegaría un Lully en estado puro, por cierto enemistado con Charpentier. Una chacona perteneciente a la suite "Le Bourgeois Gentilhomme, 1670: Chaconne Des Scaramouches, Trivelins et Arlequins”. Vibrantes notas que siempre elevan el espíritu, juguetonas, plenas de vida, con instantes deliciosos en la cuerda y los vientos. Un “Bel tempo” como indica acertadamente la partitura. La colaboración entre Lully y Moliére duraría doce años. Esta sería la última de sus comedies-ballet. Curiosamente las convenciones de la época permitían el uso de notas inegales, en la que algunas notas con los mismos valores de tiempo escritos, se realizan con duraciones desiguales, o permitía adornos y rellenos, indicando  solamente (o no indicando en absoluto), la interpretación.

El lisboeta Manuel Machado (1590) fue un arpista, alumno de Duarte Lobo,  que compuso poniendo gran cuidado en la métrica y la armonía con respecto al sentido del poema. Hespèrion XX rememora su grabación “Entremeses del Siglo de Oro”, donde figuraba este romance “Afuera que Sale”. Fue una época de mixtura y armonía entre los músicos hispanos y lusos. Una historia de amores, engaños, desdichas, con aire marcial y vitalista con lucimiento de la soprano Lucía Martín-Cartón
“Llorando noches y días” una canción extraída de la obra del dramaturgo. Agustín Moreto canciones (Agustín Moreto “La Vida de San Alejo”. Biblioteca Nacional de España Mss/13622. Fol. 181. (Obra nº 150), dio paso a la “Obertura e Corrente Italiana”, en el más puro estilo del barroco más solemne, del valenciano Joan Cabanilles, escrita para órgano (en este caso el organo di legno de Luca Guglielmi hace los honores). Un tempo binario, casi una pavana, transformando el tema de menos a mayor, jugando y retomando, transformándose casi en gallarda (ternario), culminando en acorde con tercera picarda. Una gozada.

El músico Fray Pedro de San LorenzO (fl. ca. 1650) estuvo representado por un arreglo de su Folía: “Obra del 1er tono, nº 10”, para dar paso a un autor en transición entre el Barroco y el Renacimiento: Francisco Correa de Arauxo. El canto llano llenó de paz y sosiego el escenario. La canción del poeta Miguel Cid “Todo el Mundo en General”, que nació durante una fiesta; se hizo muy popular en la Sevilla de la época, imprimiéndose en octavillas. Arauxo realizó unas variaciones en “Tres glosas sobre el canto llano de la Inmaculada Concepción” de esta obra. Hermoso empaste en las voces y cadencias evocadoras. 
Una pieza hermosísima “Serafín, que con dulce armonía”, (Marizápalos “a lo divino”) del fraile barroco (con reminiscencias renacentistas) Joan Cererols, (villancico) a ocho, destila ciertos tonos barroco/dramáticos.
Cererols tenía querencia por la complejidad contrapuntística y las relaciones entre homofonía y polifonía. Impresionantes la belleza de la letra y la melodía. Como epílogo de un programa ecléctico y variado, el mismo compositor se vio interpretado en su obra: Missa pro Defunctis a 7: Hei mihi! Ay de mí. Señor. (Parte VII). Publicada en 1651 y compuesta (supuestamente) con motivo de la epidemia que asaltó la ciudad de Barcelona a mediados del XVIII. Una trágica belleza rodea esta obra donde los melismas se elevan a los cielos dejando impactados a los espectadores que no estaban dispuestos a renunciar a algún extra. Así lo manifestaron con sus aplausos.
Dos obras de “regalo” para el entregado auditorio. Una guaracha   (Ay, que me abraso) compuesta por Juan García de Céspedes (México. Col Privada Saldivar y Silva). Este maestro de capilla de la Catedral de Puebla escribió esta festiva y lúdica partitura que en los instrumentos y voces de Hespèrion XX y Capella Real de Catalunya, adquiere ese toque culto y enriquecedor que saben imprimir a sus adaptaciones, sin perder la naturalidad y espontaneidad del original. Un eco lejano de los “canarios” en esta danza criolla, en estos sones atlánticos (sin duda de ida y vuelta) de un hermoso barroco virreinal.

De tu vista celoso” son unas “seguidillas en eco”. Una obra pícara, ágil, de raigambre claramente popular, utilizando la figura del eco para repetir la mitad de la última palabra, consiguiendo ingeniosos, satíricos y solazados juegos de palabras. Era un género que poblaba los entremeses, las fiestas mundanas (para nada “a lo divino”) vocacionalmente plebeyas, pero con una letra extraordinaria, en la más pura tradición. Extraídas del Cancionero de “Claudio de la Sablonara”. Fue ampliamente aplaudido por un público ya entregado, en un programa donde el  bajo continúo y la viola de gamba en todas sus tesituras fueron la marca de la casa. Solo unos músicos de esta experiencia y profesionalidad pueden ofrecer un programa tan ecléctico y heterogéneo, que abarca obras religiosas, a medio camino entre el orden tranquilo del contrapunto de imitación, el cromatismo del madrigal, al estilo de Lobo, junto a al compás popular de “Ay que me abraso”, de fundir la belleza melódica del Serafín (Marizapalos) con el basso ostinato de la “vida bona”. Justamente en eso consiste el “corpus” de la visión musical de estos músicos. Rescatar obras, pero dándoles a todas el mismo nivel y dignidad, ya procedan del acebo popular o del más insigne compositor. Por muchos años.


jueves, 30 de noviembre de 2017

Cristina Bayón y Sara Águeda. Entre lo Divino y lo humano. Santas vírgenes de Zurbarán, reflejos en la música de un tiempo. Ciclo “Carmina Antiqva”


                               
El programa que cerraba el ciclo de conciertos “Carmina Antiqva”, del Instituto Extremeño de Canto y Dirección Coral, presentaba diversas obras del arpista barroco Juan Hidalgo de Polanco; uno de los autores más prolíficos de música teatral; considerado cono el padre de la ópera española y la zarzuela, además de inventor del claviarpa. Un cordófono cuyas características no están demasiado claras actualmente. La mayor parte de su obra se perdió en el incendio de 1734 en el Real Alcázar de Madrid y el resto, está dispersa por diversos archivos. Hidalgo juega con la condición de sus personajes, los nobles cantan airosos y recitativos, los personajes cómicos lo hacen en forma de coplas bailables y con estribillo. Además combinó un estilo, entonces desconocido en España, con el tono humano tradicional. En la segunda parte de este concierto hay varios ejemplos claros con utilización de ritmos sincopados, estribillos con compás ternario, coplas binarias, etc. Sus canciones tienen una frescura que rompe con la tradición renacentista, llenas de variedad y espontaneidad. Los textos, de poetas coetáneos, son de gran altura expresiva y calidad poética






Hidalgo también jugaría con la forma estrófica, aplicando una misma melodía a diversas estrofas del verso, utilizando juegos conceptuales e ingeniosos con la palabra. Para ello huyo de ornamentaciones y largos melismas, optando por poner el texto en música silábicamente, por la forma estrófica, para respetar la prosodia del verso. Es un autor de gran expresividad, de tonos sencillos y melancólicos, que asocia diferentes estilos musicales según el carisma del personaje. Aunque con influencias monteverdianas (da capos, coros, recitativos) sabe imprimir un sabor hispano con aires populares y ritmos sincopados cercanos a la danza (uso de 4/4 y 2/4) pero también acercamiento al “lamento” al modo italiano del cual hallaremos un ejemplo en la última parte del  programa: “Ojos pues me desdeñáis”. 



Hidalgo sería el equivalente de un Lully en Francia y de un Henry Purcell en Gran Bretaña, llegando a alcanzar salarios desorbitados para la época. Su producción policoral o de liturgia en latín es escasa, ya que no fue maestro de capilla, aunque aportaba villancicos y piezas devocionales  a la celebración mensual de las Cuarenta Horas en la Capilla Real. El programa, incardinado dentro el Ciclo de Conciertos de Música Antigua en Badajoz, fue un edificante recorrido por obras estándar de los “air de court” durante el barroco hispano. “Tono Humanos” era la definición que se daba a canciones de contenido profano, para diferenciarlas de los “Tonos Divinos”, fueron el género más afamado de la época (con permiso del villancico), cantados en tabernas, teatros o en la propia Corte, y fueron seña de identidad de nuestro Barroco. La guitarra barroca, muy especialmente y el Archilaúd, son los instrumentos del momento, ya que sus cadencias rítmicas se identifican con el hispano acervo, frente a instrumentos o armonías foráneas.

                                             Santas y Beatas
Con una primera parte “Santas y Beatas”; de un cromatismo más homogéneo que el resto del programa; se interpretó “Aves que al Sol Despertáis” (Solo al Santísimo Sacramento), aunque en otros programas aparece  como “A Nuestra Señora”
Lucas Ruiz de Ruibayaz, fue un guitarrista burgalés y compositor barroco, nacido en Burgos. En su tratado “Luz y Norte”, ofrece una información valiosa y complementaria sobre técnicas interpretativas y la ornamentación para caminar por las cifras de la guitarra y el arpa, recogiendo danzas populares y cortesanas de la época.

Sara Águeda interpretó, con certera técnica y enorme sensibilidad, la “Pavana” de Ruibayaz, una de las obras más hermosas del programa, con cadencia melancólica, aire binario y cortesano.
El arpa diatónica se transforma en el siglo XVI en el “arpa de dos órdenes”, buscando un mayor cromatismo. Preferentemente utilizada para oficios divinos y capillas, esto no la indultó de intervenir en los corrales de comedias o en los enredos teatrales palaciegos. Se convirtió en un instrumento cercano a todas las clases sociales.
En lugar de tener una sola fila de cuerdas, consta de dos filas de cuerdas cruzadas (de ahí su nombre). Siendo diatónica la primera  y se añade una segunda cromática. De este modo se obtenía un efecto pariente de las notas bicolores del teclado. De mayor facilidad de transporte que los instrumentos de tecla, fue sustituyendo al órgano, prohibido en ciertas fechas litúrgica como Cuaresma. Escribir tonos para teatro podría compararse a una grabación discográfica actual. El teatro era un espectáculo presente en toda la geografía, cuando tenían éxito, pasaban a partituras, copiados en manuscritos e interpretados por las mejores agrupaciones.
Las características de la música patria en la época, pasan por armonías únicas, ritmos cruzados entre el binario y el ternario; muy raros fuera de las fronteras; formas propias como el villancico o el romance, hasta creaciones de raíz popular como jácara o seguidilla. Añadamos danzas de allende los mares, que serían copiadas luego en media Europa como folías, chacona, zarabanda...etc.


“Luceros y Flores Arded y Lucid (Solo a Nuestra Señora) y “Solo es Creer” (A solo al Stmo), cerraron una primera parte más homogénea en la cadencia, y de concepto más sacro de ese concierto”.
Las características de estas obras, de estructura biseccional Están articuladas en la tradicional estructura de estribillo y coplas –con la previsible vuelta al estribillo (al menos en una ocasión), una vez finalizadas éstas; como elemento de contraste. También existe una notable economía melódica, especialmente por lo que respecta a los estribillos; o sea, éstos se construyen a partir de muy pocas frases melódicas –dos, tres, o a lo sumo cuatro, que se exponen una y otra vez, o bien repetidas de manera estricta, o bien son transportadas a diversos grados de la escala; Hay uso de fórmulas melódicas comunes que transitan o migran entre la voz y los instrumentos que realizan el continuo.

Luceros y flores, arded y lucid
Texto: Anónimo
Estribillo
Luceros y flores,
arded y lucid,
al ver una estrella,
que ilustra el zafir.
Coplas
Las flores del cielo ardan,
los astros del campo brillen,
y exhalando sus alientos
en esferas y pensiles,
las flores ardan,
los astros brillen

Sólo es Creer. (A solo al Santísimo)  que se puede encontrar "Manuscrito Guerra" (c.1680).
- Biblioteca Nacional, Madrid: Ms M 3880/29 y M 2618/12.
- Archivo de la Catedral de Burgo archivo de la Catedral de Segovia, cerró la primera parte.
Sólo es querer (García Garmilla, p. 57-59, música) Juan Hidalgo
Manuscrito Guerra Volumen Tercero
Mariano Lambea
Nuevo Íncipit de Poesía Española Musicada*
(NIPEM
Curiosamente en el programa figura como “Solo es Creer”.*
*Gracias a la amable información de Sara Águeda por comentar el archivo existente en la Catedral de Segovia, que al pasar a "lo divino" la obra le cambia el título. Lo cual, por otra parte es completamente lógico en la mentalidad de la época.




                                             Los Misterios
El Agua del llanto” (solo de Miserere). Lamentación para el Oficio de Tinieblas del Jueves Santo, un claro ejemplo de literatura emblemática. La música y la letra que ella vehicula, colaboran activamente con la imagen, cuyo poder persuasivo e instrumentalización en la cultura del Barroco son bien conocidos.
El conocido tono de Hidalgo, primició una segunda parte, nuevamente dividida en cuatro obras, para continuar con solo humano “anónimo”. La soprano Cristina Bayón, cambió lo sacro por el desgarro ¿A quien me Quejaré? (a la Asunción de Nuestra Señora). Esta pieza aparece en otras referencias atribuida a Juan Hidalgo.
Estas obras vocales “de cámara” de asunto religioso se interpretaban preferentemente en el marco de determinadas prácticas devocionales, que, a lo largo del siglo XVII fueron arraigando y generalizándose por toda la nación como la fiesta de las Cuarenta Horas, contemplativas, donde se interpretaban diferentes villancicos y tonos en la Capilla del Real Alcázar.


La “Canción Alemana” de Diego Fernández de Huete, arpista de la catedral de Toledo, que escribió uno de los tratados más importantes para este instrumento, es una melodía de cadencia melancólica con segmentos de gran belleza, que la arpista Sara consiguió transportar a la época de la tablatura, extraído del “Compendio de Zifras Armónicas con Theoria, y Practica para Harpa de una orden, de dos ordenes y de Órgano, compuesto por Don Diego Fernández de Huete”..Una verdadera Biblia del Arpa. La simplificación del lenguaje musical barroco liberando la densidad del contrapunto, deteniéndose en la melodía y en  el bajo, propiciaron que el arpa volviese al primer plano de la atmósfera musical

“Esperar, Sentir, Morir”, de Juan Hidalgo y su ritmo de danza hispánica, cerró la segunda temática del concierto. Una preciosa obra de hermoso fraseo, que permitió el lucimiento de la voz cálida, de amplio registro de la soprano. Perteneciente a Nueva Comedia de Ícaro y Dédalo, de Fernández de León, representada en Agosto de 1684 y que formaba parte de la segunda jornada de la comedia, en que se describen “apariencias, mutaciones, loa, y saynetes”. En los libros de cuenta del Corral de Comedias se halla el siguiente apunte: “Al que hace de ICARO, 6 doblones”…

                                            
                                           La Duda Seduce a la Fe
Del Cancionero de Marín, un tono humano, la sincopada obra de aire popular y festivo: No sé yo cómo es"
José Marín (c.1618 - 1699). Su obra se ha conservado sobre todo, en el denominado "Cancionero de Marín", un precioso manuscrito con 51 piezas, todas de Marín, para voz de soprano y acompañamiento de guitarra, que puede fecharse hacia 1690. Describe la zozobra que embarga a un enamorado cuando inicia un proceso amoroso. En ese instante, el enamorado es capaz de percibir que ese amor propone tantos sufrimientos como bondades; y no sabe si seguir adelante o atajarlo abruptamente. Duda entre entregarse al sueño del amor o subyugar sus sentimientos para evitar dolores más profundos. Este es uno de los  17  tonos que se habían perdido del manuscrito perteneciente a Barbieri y aparecieron, afortunadamente, en la Biblioteca de Cambridge. Curiosamente José Marín fue compañero en la Real Capilla de Juan Hidalgo.
Independientemente de la decisión, el enamorado siempre acabará sufriendo.
José Marín era un pájaro de cuenta. Detenido, engrilletado, secularizado y desterrado, con garrote y tortura, acusado de hurto y asesinato. Su cancionero contiene melodías –Tonos-- para una o dos voces, Soprano y Tenor/Barítono, con acompañamiento de Bajo Continuo (guitarra, clave, arpa o laúd), a medio camino entre lo popular (figones y tabernas) y la refinada Corte de Felipe IV e Isabel de Borbón.




“Canarios” (otro género de Canarios), del libro “Huerto ameno de varias flores de música”, del franciscano organista Antonio Martín y Coll, fue una pieza ampliamente celebrada por el público debido a su cromatismo jubiloso, su cadencia claramente plena de referencias y su melodía identificable, con aplausos antes del finalizar el segmento musical. Si bien  se trata de una obra festiva y cortesana, el Canario fue una danza teatral española para pareja mixta, muy popular entre los siglos XVI y XVIII. Originaria de Las Canarias con esquemas rítmico-armónicos repetidos por variaciones, una estructura que señoreaba la segunda mitad del XVIII, Son numerosos los recopiladores musicales que incluyen canarios en sus obras: Gaspar Sanz, Lucas Ruiz de Ribayaz, Gaspar Huete, Antonio de Santa Cruz, Francisco Guerau, Antonio Martín y Coll, Santiago de Murcia, etc. Limpieza en la ejecución arpística, técnica impecable y disfrute del respetable. Aunque (al juicio de este cronista) cualquiera de las otras obras interpretadas por la arpista poseían mayor densidad emocional y belleza cromática.

 “Ay que me río de Amor” fue una de las obras más celebradas. La composición de Juan Hidalgo (un Solo Humano en 3/2), perteneciente a la obra “Los Juegos Olímpicos” (Agustín de Salazar y Torres), jornada segunda, pp. 16-17) Lo cual permitió una simpática emulación, por parte de la soprano, de los modos y maneras teatrales al uso en la época. Está compuesta con versos del inicio de la segunda jornada de la zarzuela, para los que el músico escribió una melodía bellísima en las dos secciones que la conforman (coplas y estribillo). Es tan hermosa que no hastía la interpretación del estribillo después de cada copla -así consta en el manuscrito-; saltándose los cánones, práctica que no es muy habitual en este género poético-musical. La finalidad lírica era la de componer una obra con la que exaltar el poder humano sobre la tiranía de Amor. Aporta una visión desengañada del amor, basada en la teoría de que sólo aquellos que no amen podrá ver la realidad objetivamente. perteneciente al Manojuelo Poético-Musical de Nueva York, recopilación manuscrita de piezas poético-musicales de los siglos XVII y XVIII que se conserva en la biblioteca de The Hispanic Society of America (New York) bajo la signatura Ms. HC. 380/821a


Amor, ay ausencia! (solo humano de Contra el amor desengaño)
(Texto de Calderón de la Barca). Hermosísima obra que cambia desde la alegría e ironía de la obra anterior al desengaño. 
Pertenece a la obra” Contra el amor desengaño”. Texto (atribuido) a Calderón de la Barca. Una triste melodía de doloroso y áureo verso.

Ay amor, ay ausencia,
ay dulce dueño,
que te buscan mis ansias
y sólo encuentro
un dolor muy hallado
de que te pierdo.

Esta obra es una de aquellas que solventaba el problema de los maestros de capilla para conseguir nuevos textos de villancico cada Navidad y Corpus (aparte del intercambio de textos entre Catedrales), consistía en volver las poesías profanas a lo divino; cuando en el resto de Europa había caído en desuso esta costumbre. Comparte este “dudoso” honor con otra obra del programa: ¿A quien me quejaré? En la correspondencia del abulense Miguel Gómez Camargo, maestro de Capilla de la Catedral de Valladolid, aparecen solicitudes para intercambios y recepción de textos de maestros como Cristóbal Galván o Carlos Patiño  y que constituyen la colección de villancicos del archivo vallisoletano. 
Estas “vueltas” o parodias a lo divino de originales profanos podrían resultar hoy día incluso irreverentes                                               



                                          Amor y Desdén
El tema rey en la lírica de la época, el desengaño, el desencuentro amoroso, el amor lopevegiano como quinto elemente, el lamento de las ninfas, las penas de amor pastoriles, el tópico del amor pastoril despechado.

¿Quién es amor? De Juan Hidalgo sirvió para abrir este segmento dedicado al despecho amoroso y el desencanto.
A continuación el arpa de dos órdenes de Sára Agueda desgranó la “Canción Italiana” del fraile franciscano Antonio Martín y Coll, autor de “Pensil deleitoso de suaves flores de Musica recogidas de Varios organistas por el F. Antonio Martin Organista de S. Diego de la Ciudad de Alcala. Año 1707”. Una pieza de una extraordinaria belleza, a tempo lento, que se recrea en el instante. En manos de la arpista el velo del pasado caía evocando nostálgicas danzas cortesanas y dando muestras una vez más de su versatilidad.

Ojos pues me Desdeñáis”. José Marin regresa al programa con una obra en 3/2, que a mi me recuerda en la “gradatio” al “Come Again” de John Dowland. “Ojos pues me desdeñais” es un tono humano compuesto por este autor turbulento, donde aparecen una vez más esos rigores del desdén y el amor no correspondido. Es este un lamento donde se desarrollan los tipos estilísticos más emblemáticos del lamento italiano y Europeo. En forma de letrilla, que no desarrolla un relato rigurosamente, por ello no posee coplas de romance. Se encuentra estructurado en tres secciones (introducción/estribillo/copla estrófica con retorno al estribillo). Hay utilización de catabásis, suspiratio, o melodia entrecortada por silencios. Curiosamente el círculo retórico se produce en lo musical y en la letra: “ojos” al principio  y final de cada frase.

Ojos, pues me desdeñáis
Ojos, ojos, pues me desdeñáis
No me miréis, no, no.
No me miréis,
pues no quiero que logréis
el ver como me matáis


“Ay que si, ay que no”, es un tono proveniente de la obra “El Templo de Palas”, de Francisco de Avellaneda, Representada el 26 de Julio de 1675, con loa entremeses y mogiganga, plena de matices dramáticos/lúdicos, que permitió el lucimiento de la cantante.
El broche de oro llegó durante el vis. Ya habíamos tenido ocasión de disfrutar del hermoso timbre de Cristina Bayón (no solo en este concierto, también en el ofrecido con “Silva de Sirenas”), pero la sorpresa surgió de la voz de Sara Águeda que interpretó a dúo para un epílogo ampliamente aplaudido. Aún queda mucho por aprender de nuestra historia musical y profesionales de este nivel, apoyados por las instituciones nos acercan un poco más a ese pasado áureo, glorioso y enriquecedor. Gracias.




viernes, 17 de noviembre de 2017

Thelma. Cuando Carrie abrazó el misticismo. Festival de Cine inédito de Mérida

                        

Thelma comienza su viaje iniciático tras abandonar la ciudad costera donde vivía para estudiar biología. Su introversión, sus creencias no compartidas, y su hipersensibilidad, le llevan a aislarse en la biblioteca donde experimenta el primero de sus ataques, en apariencia epilépticos. Comienza a sentirse atraída por una compañera, Anja, lo que da paso a mayor intensidad en los ataques, mezclados con unos difusos poderes sobrenaturales.


Thelma es un thriller místico/lésbico/parapsicológico, en el caso de que algo así pudiera coexistir. Una mezcla de realidad y fantasía que ya estuviera presente en Blind (2014), donde la protagonista ciega (Ellen Dorrit Petersen) nos conduce por una narración sensorial cuya ventana al mundo está llena también de deseos reprimidos, escrita por el guionista de ésta película (Eskil Vogt), donde  la protagonista de aquella (la gélida Ellen Dorrit Petersen) ejerce de castradora madre en esta propuesta. La gelidez escandinava (tanto en actores como paisajística) es la marca de la casa.  


Thelma es una metáfora visual, una fábula invertida donde el peligro reside en la protagonista y no en el entorno que le rodea, soberbiamente fotografiado por Jakob Ihre. Una renovadora experiencia visual que insufla aire fresco al cine de género, sin olvidar por ello su vertiente militante y reivindicadora o su referencia lúdica al  terror ochentero de De Palma y compañía.
La propuesta abismal de Joachim Trier se llamó “El Amor es más Fuerte que las Bombas”, un ejercicio de estilo destroyer, donde se rompe el espacio-tiempo con el apoyo de los inmensos Isabelle Hupper y Grabriel Byrne. Un patchwork visual de visiones, voces en off, contradicciones, aislamiento social, en la búsqueda de la esencia.
Con “Reprise”, el director coqueteó con la estética de la Nueva Ola Francesa, vía Truffaut, con referencias de Nicholas Roeg y Resnais, para una película de culto sobre una generación perdida, intentando cumplir sus sueños de creatividad, en medio de un creativo montaje de flashbacks, material de archivo imágenes congeladas, etc,  para un mosaico lleno de referencias y contrastes. Jugando con la deconstrucción como arma arrojadiza.
En “Oslo. 30 de Agosto”, novela ya llevada al cine por Louis Malle (Le Feu Follet), el autor construye los peligros de las adicciones en la Generación Y. mediante instantes fugaces y episódicos, impregnados de melancolía, con protagonista proustiano, que anhela la empatía y trata de eludir la responsabilidad de sus acciones. Bellísimos planos finales de calles vacías. Metáfora generacional de la tragedia de quien se resiste a la intensidad de lo cotidiano, a la aceptación de que todo muta para seguir igual.



Los aciertos de Thelma, son notables. Desde la elección de los protagonistas, capaces de crear esa sensación de extrañeidad en las interpretaciones (soberbia Eili Harboe), manteniendo el tipo en primeros planos lánguidos, inquietantes y de vocacional morosidad narrativa. La barrera de la religión frente a la realización personal es la opción guionística; no deja de ser una opinión de los autores; pero en el caso de la protagonista, es el muro de contención de su embalse interior, a punto de resquebrajarse ante la presencia de la enigmática Okay Kaya (Anja) que despertara su sensualidad (y sexualidad) en un buñuelesco laberinto de visiones místico/oníricas. El descubrimiento de su identidad sexual desata a tormenta interior de Thelma, dormida durante años, a pesar de su sentido del “yo”, totalmente desarrollado como el protagonista de Oslo, 3 de Agosto”.



Después Thelma comienza a caminar por el jardín de senderos que se bifurcan. ¿Es una patología mental el origen de los ataques? ¿Es una enfermedad neurológica pura y simple? ¿Hay algo místico, según le dice su padre, que vio a Dios cuando era niña? ¿Es un fenómeno paranormal equivalente al de su abuela, enclaustrada en un frenopático?
Thelma bebe directamente de los dramas anímicos de otro nórdico. Hay un aliento bergmaniano en esta teología latente que tangencializa con el aura de Tarkosvky, con esos pájaros metafóricos y la sobriedad del tratamiento de la fenomenología, sin olvidar las referencias hitchcockianas de la hermosa secuencia en el ballet.

Joachim Trier cuece a fuego lento su propuesta, la deja macerar en precisos (y preciosos) fotogramas (¡esos picados, esos primerísimos planos!), jugando con la morosidad narrativa como arma, con la recreación sicológica como estética.


La fotografía, bellísima, con el paisaje como protagonista silente, está mixturada con una banda sonora excepcional de Ola Flottum (Natür Therapy, New Donne, Oslo, 31 de Agosto), creada para aumentar la sensación de incomodidad y extrañamiento. Notas electrónicas, largas, sostenidas hasta la náusea, inquietantes que acompañan ese “saber que algo va a pasar” con el personaje. Plena de metáforas, (Thelma imagen crística con los brazos abiertos en el fondo de la piscina), cuajada de insinuaciones muy bien articuladas, de iconos clásicos como el fuego del averno o la edénica serpiente tentadora. La construcción de los padres no es monolítica. Triers no es un buhonero barato, vendiendo clichés para satisfacer a un público sectario y ágrafo. Presenta personajes ambivalentes, sin maniqueísmos, hasta que descubrimos que tienen razones, nada teológicas, para hacer lo que hacen. En el epílogo, la protagonista consigue escapar a su noruego maelstrón particular, volviendo al inicio como el en mito de Sísifo. Una obra fascinante, de escandinava sobriedad. Contenida, en su propuesta y su puesta en escena, con múltiples capas, como una matrioska oferente y oscura. 



jueves, 16 de noviembre de 2017

La increíble historia del violín. Ara Malikian en el Palacio de Congresos de Badajoz

                       









 
Tan solo el violinista de la melena leonina es capaz de comenzar un concierto mixturando a Mozart con El Voodoo Child de Hendrix y de refilón colarnos una “paranoia” como el mismo define algunas de sus composiciones, con evocaciones de Penderecki. Todo esto despues de haber dejado bien claro durante la introducción, y a la vista de los instrumentos en el escenario, que el concepto musical iba a ser más cañero que de costumbre sin renunciar a la marca de la casa: la fusión con fundamento. Después, el Ara de siempre, el que sus fervientes seguidores esperan, comienza con su rutina de mezcolanzas entre el gag visual (imitando los andares de Travolta), el club de la comedia y (ahí les duele a los puristas) una ejecución brillante, sobresaliente, de técnica apabullante y ese “savoir faire” que es el don que los dioses otorgan a algunos artistas. El libanés conduce a su público por la historia del imaginario luthier “Ravioli” que cultivaba rosas y fresas, para ejecutar “Con mucha nata”. 


Un vertiginoso tema de difícil ejecución en su crescendo final, casi epiléptico. No podía faltar ese homenaje a Bowie que es “Life on Mars”, transformado en la magia de su violín en una hermosísima balada. “Broken Eggs” o “comodín número 8” surge de otra anécdota desarrollada entre el humo del cabaret y el desinterés de los parroquianos por lo que no fuera muslamen, pechuga y trinque. Una melodía de prefacio “metálico” que culmina en un voluptuosos epílogo. La historia de la “Campanella” de Paganini sirve también de anecdotario antes de interpretar una soberbia versión donde (sólo Ara podía hacer esto) bromea introduciendo notas de “Los Pajaritos” en el movimiento final del Concierto nº 2 . Rondó. Un pasaje exigente, intrincado, con paradas dobles y el arco rebotando constantemente.
 Sabedor de los gustos de sus seguidores, no podía faltar su historia sobre Led Zeppelin, su padre, los pósters de la pared y demás parafernalia, antes de atacar de forma soberbia su interpretación de ese icono musical.



El “Misirlou” de Pulp Fiction fue ampliamente celebrado por el público (coreografía travoltiana incluida). Los instantes mas “serios”, quizá los más intensos para el que suscribe fueron 1915, ese homenaje sonoro, ese estallido de dolor, poema musical al tiempo que denuncia del genocidio armenio, o ese Vivaldi que “quitaba el sentío”, o ese electrizante epílogo donde dejó de lado su acostumbrado “Aria en G” para mostrarnos como se interpreta a  Bach, (con su habitual paseillo), aunque uno vaya vestido de Matrix y los dos bellezones (chelo y contrabajo) parezcan recién escapadas de una lámina gótica de victoria francés. El “Vals de Kairo”, homenaje a su hijo precedido ¿cómo no? de desternillante anécdota es uno de los momentos  más intimistas de sus conciertos. La hermosa melodía, por la que planean notas chaplinianas y sesiones de cinemas paradisos, es de una belleza electrizante. Ya comenté en otras reseñas que el Malikian compositor no debe menguarse ante el ejecutante. 

Sus obras son de una calidad pasmosa. El esfuerzo físico es considerable a lo largo del concierto y resulta difícil creer que se pueda mantener una técnica tan asombrosa en medio saltitos epilépticos (casi un baile de San Vito). Pero ahí estaban sus increíbles agudos, sus roqueros riffs, sus chirriantes notas, los pizzicatos certeros, sus sostenidos. Ahí estaban todos los músicos pasándolo de miedo (ellos disfrutan tanto como el público) y ahí estaban, también, los años de estudio, las falanges rotas, las noches interminables con callos en las pulpas, para demostrar (lo lamento por los puristas), que el sentido del espectáculo y la calidad técnica no son enemigos irreconciliables. Que no es necesario un frac y un rostro de estreñimiento crónico para atacar una obra de grandes requerimientos técnicos como “Campanella”, que sirviera de inspiración a Liszt. Los añadidos elegidos para este concierto, la guitarra del veterano Tony Carmona (Serrat, Sabina, etc), y un bajo eléctrico en manos de la eficiente Tania Abad, aportan nuevas texturas y enriquecen la armonía, sobre todo porque (a diferencia de otras formaciones), el sonido está en el plano y el volumen adecuados sin estridencias, ni distorsiones. Añadan la precisa y limpia  percusión de Héctor “el turko”, el soberbio chello de Cristina López, el exotismo instrumental de Nantha Kumar y las imprescindibles cuerdas de Humberto Armas y Jorge Guillén con su violín de 1776. Detrás de estos músicos hay mucha tela que cortar, mucho camino recorrido y mucha formación. Eso se percibe en la precisión, el sonido y el amor que ponen en cada pieza. Y nosotros que lo disfrutemos. 
Otras reseñas de Ara Malikian en este blog:

lunes, 13 de noviembre de 2017

XII FESTIVAL DE CINE INÉDITO DE MÉRIDA. 16 AL 25 DE NOVIEMBRE

                    

           







La edición número XII del, ya asentado, Festival de Cine Inédito de Mérida, apuesta por ofrecer a los aficionados, cine de autor en estado puro. Para ello la selección de películas trata de “radiografiar el continente europeo”. Primicia el Festival con una aportación noruega. Thelma (candidata a los Oscars), un thriller paranormal de Joachim Trier (Louder Than Bombs (2015), Oslo, 31 de Agosto (2011), donde lo sobrenatural se mixtura con el drama íntimo y el viaje de iniciación al mundo adulto, al sexo lésbico, lucha contra las propias creencias y  secretos inquietantes de su ultrareligiosa familia. 

Excelente trabajo fotográfico de Jakob Ihre (El Amor es más Fuerte que las Bombas, Quitters) y una  inquietante banda sonora de Ola Fløttum, el compositor noruego, ex miembro de los grupos “The White Birch” “Salvatore”  que colaborase en Films como: Reprise, Oslo, 31 de agosto, Turist y Mot Naturen. Un viaje iniciático y sobrenatural, casi bergmaniano, apoyado en la contundente interpretación de Eili Harboe y un paisajismo absorbente que causa sensación de ajeneidad.
“Custodia Compartida’, de Xavier Legran, Premio del Público al Mejor Filme Europeo en el Festival de San Sebastián 2017,  también forma parte de la programación. Una película dura, terrible, sobre los efectos del maltrato y la justicia. Como curiosidad reseñar que una de las primeras incursiones del director en el cine, fue en el papel de uno de los niños de "Au revoir, les enfants" (1987), la mítica cinta de Louis Malle sobre las penurias de los chicos judíos durante invasión nazi en Francia. La película consigue verdadera empatía con las víctimas y Denis Ménochet, actor escabroso y membrudo donde, quien a través de una sutil mirada o un mero gesto corporal, traslada la máxima tensión, la inmutable amenaza. Thomas Gioria se erige en el verdadero protagonista de la función. Una interpretación rebosante de matices la de este joven. Utilización de la elipsis, la tensión insufrible y el fuera de campo para una película de género. Verdadero terror.

La veterana londinense Sally Potter (Orlando, Los Buscadores de Oro, La Lección de Tango), presenta un film sobre secretos que salen a la luz. En “The Party”, nos acerca una comedia negra sobre verdades, mentiras, secretos donde no queda títere con cabeza, todo en esplendoroso blanco y negro, pleno de un humor disparatado, donde la doble moral es la marca de la casa. Atención a Patricia Clarkson, el inestimable Bruno Ganz o Cillian Murphy en estado de gloria. (sin olvidar a Kristin Scott Thomas. Una pieza de cámara, un huis-clos sobre el desencanto, casi un vodevil pleno de crítica donde las relaciones se hacen añicos.

El thriller egipcio The Nile Hilton Incident’, arrasó en la Seminci. Un clásico de género en clave egipcia., que desfila por los ghetos o las zonas modernas de El Cairo. Un policía antihéroe, que no es ningún angelito, pero mantiene un trasfondo de dignidad. Situado en los previos a la “primavera árabe” con una excelente composición del policía protagonista por parte del libanés/sueco: Fares Fares., que; jugando con los tópicos del género; saca adelante una novedosa propuesta, apoyada en la formidable fotografía y el cautivador montaje. Cine negro militante. ¿Quién da más?


 Phillipe Garrel regala en apenas 75 minutos un ensayo sobre el amor y sus dificultades. “Amantes por un día” presenta un triángulo formado por un profesor, su alumna y la hija de éste que se muda a vivir con ellos y tiene su misma edad. Blanco y negro, encuentros y desencuentros, depresión, fidelidad, intento de suicidio, mucho clásico del francés de los 70: grano en pantalla, voz en off, mucho exterior. En fin, l´amour….
Loving Vincent” es un atípico biopic de  Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Un impresionante trabajo de animación al estilo de los lienzos de Van Gogh. El primer largometraje pintado del mundo. Una experiencia para los sentidos, con dibujos hechos a mano que nos introducen en el delirante universo del pintor  neerlandés. Casi siete años de trabajo para una indagación detectivesca sobre una maravilla visual.

Leonor Serralle debuta en el largo con “Jeune Femme” con gran interpretación de Laetitita Dosch en u n personaje pintoresco y neurótico. Mucha cámara en mano (a lo Dardenne), momentos semidocumentales y la belleza de los barrios parisinos. Puramente francesa en interpretación y atmósferas (Emile Noblet en la fotografía)  con final abierto en una película por y para mujeres. Destacar la banda sonora con Jazz de Julie Roue y música electrónica gabacha. Las 6 pistas compuestas para la ocasión evolucionan entre referencias electro clash, pop sintético, rock y folk de los años sesenta y canción francesa. Piezas que encapsulan el espíritu de lugares y estados de espíritus atravesados ​​por el personaje de Paula.
La aportación española “El Autor” de Manuel Martín Cuenca” se basa en la admirable interpretación de Javier Gutiérrez en el retrato de un perdedor, con relaciones sociales fuera de la zona de confort, capaz de sorprender, de atrapar al espectador en la turbiedad de la trama, de hacerlo reír en un universo lleno de mala leche, una comunidad de vecinos plena de insanía (memorables Antonio de la Torre o la portera de Adelfa Calvo). Y con títulos de crédito de José Luis Perales...imposible un universo más desquiciado.

Se complementan las proyecciones con “Human Flow”, el documental sobre la crisis de los refugiados de Ai Weiwei.
Una visión a escala mundial de la crisis, no exenta de épica, empezada a grabar con un Iphone. Filmada en distintos países es un testimonio vergonzoso para la humanidad, llena de contrastes visuales en sus 40 minutos, donde imágenes de gran belleza contrastan con la miseria y el dolor de los refugiados, utilizando drones y steadicam de alta gama. Un testimonio imprescindible y desgarrador.

Destacar una actividad paralela de enorme interés cultural. El concierto inaugural de la Joven Orquesta Ciudad de Mérida, que se realiza en colaboración con el Instituto de la Juventud de Extremadura (IJEx) y en el que interpretarán fragmentos de diversas bandas sonoras.