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lunes, 19 de noviembre de 2018

Ángel Briz. Director del Festival de Cine Inédito de Mérida.


           


-Todos tenemos un primer recuerdo de nuestro encuentro con el cine. En mi caso llegué al cine no directamente con películas. En casa teníamos una enciclopedia donde contemplaba fotos de El Gabinete del Doctor Caligari, El Acorazado Potemkin (sí, era un niño un poco rarito) y me preguntaba como serían esas películas ¿Cuáles son tus primeros recuerdos relacionados con el cine?

Mis primeros recuerdos del cine son en mi casa. Mi padre era el propietario del bar Briz, que estaba enfrente del cine Navia, y desde el balcón de mi casa empecé a ver las películas que proyectaba el que era cine de verano. Como el mayor de los hermanos que era, recuerdo ir al cine con ellos y con mis primos los fines de semana, a la salas Trajano, Liceo o María Luisa, a las sesiones infantiles a ver películas de romanos y del Oeste. Más tarde, recuerdo los buenos ciclos de autores clásicos que se podían ver en la única televisión que teníamos, y con los amigos era un asiduo del Liceo, Trajano, Albarregas, Ponce de León, Ferroviario, Alcazaba, en aquellos años de esplendor del cine en Mérida.
Seguí viendo mucho cine en Madrid, durante la carrera, y al comenzar a trabajar en el Ayuntamiento como periodista tuve la suerte de poderlo compatibilizar con la programación de ciclos de cine que la Delegación de Cultura hacía en la Casa de la Cultura.


-¿También quemó el Cine Exin como la mayoría de los niños?
No tuve Cine Exin, pero seguro que lo hubiera quemado.

-¿Cómo surge la idea de crear un Festival dedicado a Cine Inédito? ¿Quizás del hastío de la distribución comercial y ese no poder llegar a determinadas ofertas?

En 2006 Mérida contaba con una buena oferta de cine comercial en Cinesa El foro, pero un grupo de amigos que nos movíamos alrededor de la emisora municipal, donde hacíamos un programa de cine, decidimos dar un paso más y crear un cine club. Al poco tiempo de nuestra inscripción, nos enteramos de unas ayudas que la Consejería de Cultura daba a las asociaciones culturales y decidimos presentarnos.
Como todo teníamos que hacerlo de forma urgente, si queríamos entrar en plazos, decidimos hacer un Festival de Cine Inédito, sin saber aún qué significaba eso.
Como nos concedieron 5.000 euros, tuvimos que lanzarnos a la aventura y, en cuestión de poco tiempo, antes de terminar el año, tuvimos que montar un festival que sólo tuvo una película que aún no se había estrenado en España: QUINCEAÑERA. El resto fueron películas que no habían llegado a Extremadura. A pesar de los fallos, como empezar un lunes y además de diciembre, el público respondió muy bien y pensamos que tendríamos que continuar.

-Es cierto que el cultureta es un factor fundamental para el cine club y los festivales especializados, ya que forman parte del grueso de espectadores. Pero también (es mi teoría) es posible que el posicionarse en determinados parámetros impida el goce y el disfrute de otro tipo de cine. Yo disfruto como un enano con una película de Marvel o ese tipo de producciones, en las que el cine espectáculo ha avanzado hasta niveles técnicos y de entretenimiento sorprendentes...
A la mayoría de nuestros socios y de nuestros espectadores  nos gusta el cine, ir a las salas y disfrutar de la compañía de amigos, con los que comentar la proyección. Nos emocionamos con una película española, disfrutamos de la serie de Marvel, nos reímos con buenas comedias y alcanzamos el éxtasis con Koreeda o Haneche. Habrá excepciones, pero creo que a la mayoría nos apasiona el cine y, eso sí, en pantalla grande. Por eso queremos que la gente no pierda la costumbre de ir al cine y, si es posible, que se interesen por otro tipo de películas a las que no han tenido acceso hasta que llegó el cine club porque, por suerte, hay muchas películas para ver, que nos acercan a realidades cercanas y otras muchas más lejanas.

 
-No deja uno de tener una cierta nostalgia de antaño... si nombramos  a Ford, Hawks, Hitchcock, Lang, Tourneur, Wilder, Peckinpah, Welles, Capra.. Un buen ramillete ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

-No sé, yo creo que no, somos nosotros los que cambiamos. Es indudable que recordamos a Truffaut, Ford o Hitchcock, como a Dylan, Bowie o Led Zeppelin, pero creo que es porque teníamos 20 años, mucho tiempo para disfrutarlos y cada día descubríamos algo interesante. Ahora tenemos unos cuantos años más y menos tiempo y, también, mucha más oferta. Hay muchas películas, muchas series para ver, en cualquier momento y en diferentes formatos. Yo sigo viendo Los cuatrocientos golpes 400 veces, y Raíces profundas, El hombre tranquilo o Centauros del desierto, pero siguen naciendo buenos creadores, aunque nosotros sigamos recordando a aquellos otros de especial forma.

 Además de la interesante aportación del jurado joven, tienen una sección que es una labor encomiable: Cine y Escuela, el acercamiento del cine silente a las aulas. Es sumamente importante que la cantera de los más pequeños conozca los pioneros y los orígenes y es un acierto empezar con películas humorísticas vía Chaplin y Keaton ¿Acercarán, más adelante, a las aulas directores como Murnau, Robert Wiene, G H Pabst, Abel Gance, Lubitsch, etc...

-A mí me gustaría mucho continuar esa senda, aunque no lleguemos a los 4.500 espectadores-escolares que hemos llegado a tener. Hemos visto disfrutar a los chavales con esas películas de cine silente. También sé que ha habido profesores que no han querido ir a verlas porque conocían a sus alumnos y podían molestar a otros, algo que les agradezco. Nosotros este año hemos querido explicarles a los estudiantes lo que iban a ver, para que comprendieran las dificultades para hacer esas películas en esos momentos y que, a pesar de todo, son muchas de ellas obras maestras del cine.
Cine y escuela es una sección que llevamos haciendo desde el año 2007, en la segunda edición del festival, con la idea de que los jóvenes pasen un rato agradable y se aficionen al cine en pantalla grande. Y después de estos años, queríamos ofrecer algo más. Aunque la opción de cine y escuela no es obligatoria, nos gustaría mejorar cada año, hablarles de las películas en las aulas para que sepan lo que van a ver y ofrecerles opciones que de otra forma no verían.
Respecto al Jurado Joven es otra de las cosas más interesantes del festival. Nos sorprende la capacidad de análisis de las películas de jóvenes que, en la mayoría de los casos, no han visto una película subtitulada hasta entonces. Muchos han terminado por aficionarse a este cine desconocido para ellos, e incluso han emprendido caminos relacionados con el cine o el teatro. Todo eso se puede ver en un cortometraje que ha realizado un miembro de uno de los jurados con otros compañeros y que presentamos este año, con la colaboración del Instituto de la Juventud.


-¿Cuál es el proceso que siguen a al hora de elaborar una cartelera que, suele ofrecer un ramillete de obras de gran calidad? ¿Es la selección un momento en que les pesa la responsabilidad con el posible espectador?

-Nuestro director de programación asiste a lo largo del año a los mejores festivales, donde se ven las mejores películas del año. Tenemos la suerte de celebrar el festival a finales de noviembre, por lo que tenemos una gran selección de donde elegir. Y las películas que no pasan por el festival, forman parte de los ciclos de los lunes que hacemos durante todo el año, excepto en verano. Los directores de programación que hemos tenido conocen ya muy bien al público de Mérida y, aunque siempre arriesgamos con algunos títulos, porque creo que tenemos que hacerlo, la mayoría de lo que ofrecemos le gusta a los espectadores.

-La pregunta del millón que siempre está presente en cualquier actividad cultural ¿Todo esto no sería posible sin la implicación de entidades, organismos, asociaciones y demás mecenas?

-Sí, nuestro festival es muy pequeño, con un presupuesto que no pasa de los 30.000 euros, pero nos da para traer las mejores películas, que cuestan muchos más porque aún no se han estrenado en España. Una película del festival puede costar la tercera parte tras su estreno. Aunque el propio cine club puede aportar unos 10.000 euros de su presupuesto, la Junta de Extremadura colabora con algo más del 50%, y el Ayun- tamiento de Mérida, el Instituto de la Juventud y la Fundación Caja Badajoz son otros colaboradores muy importantes. Sin olvidar a Cinesa, que nos deja unas instalaciones de calidad y sin cuya ayuda no sería posible proyectar en las mejores condiciones.

Crash. Estudio Gráfico


Y además los premios Miradas....Cinema Aestas, Noche de ánimas (por cierto con dos de las mejores películas de terror de los últimos años).

-Sí, los premios Miradas reconocen el trabajo de personas e instituciones por el cine. Loa primeros años premiamos a personas ya mayores, que habían trabajado como acomodadores, taquilleros y proyeccionistas en el pasado siglo, y ahora ya estamos premiando la labor de creadores como Rubén Barbosa, un gran talento del que me gustaría ver ya un largometraje, o el grupo Taptc? Teatro, por su labor de ofrecer cine de verano muy unido a la programación anual del Festival de Teatro Clásico.
Y como sabemos que a los jóvenes les gusta el terror, la Noche de ánimas fue un buen pórtico del festival de este año. Y de las películas que comentas, otro acierto de nuestro director de programación.


-También se presta atención a la creación extremeña: Garantía Personal, La Teoría del Sueño...

-El festival tuvo desde sus inicios una Noche del cine extremeño, en la que se proyectaban un día los mejores cortometrajes realizados en la región, y que presentaban sus autores. Lugo, por necesidades de programación, dejamos de hacerlo de forma sistemática, pero siempre hemos procurado estar al tanto de lo que se hace en la región. El año pasado GARANTÍA PERSONAL formó parte de la Sección Oficial y este año incluimos el cortometraje de Rubén González Barbosa en un pase especial.

-¿A que directores pondría en primera fila de su educación sentimental cinematográfica?

-Pues a los clásicos ya citados, Truffaut, Ford, Hitchcock, Wilder, Welles y Luís Buñuel.

-También tiene tiempo para el cine club Forum y una actividad cultural como fomentar las películas en V.O. y otra de calado social como la colaboración con el Fanzine Gay, que le concedió el premio “Las Horas” ¿Termina pasando factura toda esta actividad en el campo personal? ¿Se plantea algunas vez tirar la toalla?

-Lo de pasar factura, seguro y lo de tirar la toalla, también me lo he empezado a plantear ya, porque es mucho tiempo y porque hay que renovar a la gente que está al frente de las asociaciones en este caso.

-Su vocación por el cine de verano nace de las películas que veía desde el balcón de su casa. De ahí a desear un cine de verano en la plaza de toros...

-Ha habido intentos, ya lo creo. El cine de verano en Mérida coincide con el Festival de Teatro Clásico, que llena la ciudad de numerosas actividades, y casi puede que se eche menos en falta que en otras ciudades, pero de todas formas tenemos cine de verano los lunes con Cinema aestas, y los viernes junto al río Guadiana, que mejora en calidad cada año. Pero qué duda cabe que tener la posibilidad de ir a la Plaza de Toros todos los días de verano sería magnífico.

-Y seguimos con el IVA cultural...

-Esto daría para hablar mucho, pero al margen de opiniones diversas, el cine es una industria cultural, que da trabajo a mucha gente. Lo dije precisamente en la gala de clausura del año pasado, el cine es cultura y la cultura  genera muchos puestos de trabajo y contribuye al crecimiento de la economía. Alguien dijo que el verdadero brazo armado de un pueblo es su cultura. Un país sin cultura no tiene libertad y se encamina a la desaparición.

-Fue cronista deportivo en el diario Hoy ¿Es posible compatibilizar dos pasiones tan disímiles como el deporte rey y el espectáculo rey?

-En aquél momento acababa de terminar Periodismo y fue lo primero que surgió. Entonces no hubiera dicho no a nada. Con cierta edad se hace frente al fútbol, al cine, y al Ayuntamiento, que llegó también poco después. La verdad es que ha compatibilizado todo eso durante mucho tiempo, porque entonces no había los periodistas que hay ahora en Mérida, y con el equipo en Primera división se necesitaban. Las pasiones se compatibilizan bien, si llegan cuando tienen que llegar.

-No siente cierta nostalgia de aquellos cines clásicos que han ido desapareciendo. Aquellos sillones de terciopelo, el encanto de los palcos y los artesonados...
-Sí, se siente nostalgia por los cines, los bares o los lugares emblemáticos que desaparecen de tu ciudad y que formaron parte de tu vida. Pero es ley de vida. Me da igual cómo sean los sillones o las plateas si tenemos nuevos teatros y cines, lo que no me gusta es la posibilidad de quedarnos sin salas de cine o teatro, y que no salgamos de casa para ver cine y teatro con los amigos. Nosotros que podemos aún en nuestros pueblos coincidir con los amigos.

-Según sus propias declaraciones, el Festival sirve para radiografiar el continente Europeo.

-Bueno, eso fue el año pasado y hace unos cuantos años también, no recuerdo en qué edición, en la que la mayoría de las películas eran de ese continente. Esta edición, el festival radiografía nuestra forma de ser en el mundo, porque tenemos películas noruegas, de Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Líbano o Rusia. Variedad de nacionalidades y estilos, una oportunidad única en Extremadura de disfrutar en una semana de lo mejor que puede verse en 2018. Hay películas, como Non fiction, que sólo se ha visto en el Festival de Cine Europeo de Sevilla antes que en Mérida, o la rusa Leto, que se estrenará en mayo de 2019.

-Sin olvidar la colaboración de la Filmoteca de Extremadura...

-Como dije antes la Junta de Extremadura es nuestro patrocinador más importante, igual que la Filmoteca, que nos apoya en muchas cosas del festival y en la sección Cine y escuela, como hace con otros festivales de la región porque, por suerte, en Extremadura contamos con muchos y diversos festivales y muchas asociaciones que, como el cine club Forum, acercan la cultura cinematográfica a sus vecinos.

viernes, 9 de noviembre de 2018

De Maestros a Discípulos. OEX. Carmen Solís y Jorge Rodríguez Norton. Director: Miguel Romea.






S. Tanéyev. Dúo para soprano y tenor sobre la obertura de «Romeo y Julieta»
S. Rajmáninov. Sinfonía nº 2
 La orquesta primició con los bajos insinuando las notas. Un cadencioso y  leve clarinete, unos glissandos fluidos de arpa, un tema misterioso al que siguen los violines. Los acordes son calmados, casi de oración o meditación. La voz; de amplio rango; de Carmen Solís, inicia el famoso diálogo de Sokolovsky sobre ruiseñores y alondras. Le contesta el tenor, se unen en dueto, sufren, se aman, Julieta se despide diciéndole que “trae luz a su amor”.
 Detrás la cuerda y el viento-metal dibujan una textura calmada, contemplativa. Las voces crecen y se adensan, crecen al tiempo que el drama de los amantes hasta llegar a esa melodía que columpia las notas en un continuo flujo y reflujo. Ágil y controlado el instrumento de Carmen Solís,  paleta vocal plena de matices, control en los pianos, mixturándose con el hermoso timbre del tenor. Los agudos sostenidos y meditados, la emoción a flor de piel para un dúo; escasamente representado; con el que el público pacense pudo disfrutar de la ópera de Tchaikosky que pudo ser y no fue. El finale, reposado, apagándose en piano, con la alondra trayendo luz a su amor en una larga cadencia. Los numerosos aplausos dejaron patente que Carmen Solís, sí es profeta en su tierra. Un arreglo de Tanájev exquisitamente cantado








En una época en que los compositores se hallaban preocupados por los colores del tono y sus diversas refracciones orquestales, y se encontraban más fascinados con las nuevas combinaciones armónicas (cuando la melodía, concebida como un ingrediente vital de la composición, se hallaba casi olvidada), la capacidad de Rachmaninoff se exteriorizó en la creación de una forma melódica renovada.
Tanto Tanéyev como Rachmaninoff, comparten la doble faceta de  extraordinarios pianistas con una notable carrera concertística y creadores de un importante catálogo de obras sinfónicas.
Los esbozos de Tchaikovsky comienzan 29 compases antes de la primera entrada de la voz de la soprano. Tchaikovsky había compuesto las partes vocales, siguiendo el libreto escrito por Alexander Sokolovsky, que adaptaba desenvueltamente la tragedia de Shakespeare. Los compases de cierre de esta composición no se encontraron en los bocetos de Tchaikovsky, pero Tanéjev los extrajo de la Overture-Fantasia. La partitura de Tchaikovsky-Tanéyev es un dúo escrito como composición independiente. En el se incluía la interrupción de la escena por parte de la Enfermera, cantada por una mezzo-soprano, que trae noticias de la madre de Julieta. Sergey Tanéyev fue amigo íntimo, alumno de Tchaikovsky.
En el Dúo para soprano y tenor (1894) de Tanéyev encontramos el popular tema principal del Romeo y Julieta de Tchaikovsky, desarrollado por los dos protagonistas en medio de una atmósfera sentimental, dramática, que agoniza al igual que su infausto amor. El éxito de la música de Tchaikovsky puede deberse a que fue el menos ruso de los compositores rusos. Mientras el Grupo de los Cinco (Balakirev, Borodin, Cui, Mussorgsky, Rimsky-Korsakov) lidiaba por mantener y difundir el carácter auténticamente ruso de la música de concierto, Tchaikovsky trataba de quedar al margen de ellos. Seguía sus propias inclinaciones musicales, creando un concepto mucho más cercano a la percepción europea que al mundo eslavo.
La obertura escrita por Tchaikosky para su Romeo y Julieta, capitula con los alineamientos de la forma sonata más que al argumento real de la obra shakesperiana. No hay que obviar la aportación de Mily Balakirev, líder de los “Cinco Grandes” que gustaba de entrometerse en la música ajena. Detalló métodos de trabajo, aportó tonalidades para las diversas secciones a un bisoño e irresoluto Tchaikosky, que le ofreció el manuscrito para ser corregido. Las suntusosas melodías se entrelazan capa sobre capa, representando las secciones particulares de la trama.
La obra destila una gran atmósfera fatalista, sentimental y lánguida.
Es un ejemplo de música programática. La primera representación de la escena del dúo, en la finalización de Sergey Tanéyev, tuvo lugar en octubre de 1894.
Debido a su gran duración, la Sinfonía n.º 2 ha sido objeto de varias revisiones, especialmente en las décadas de 1940 y 1950, que redujeron la pieza de la hora aproximadamente a unos 35 minutos. Hoy en día, sin embargo, la pieza suele interpretarse en su versión completa, a veces con la omisión de la repetición del primer movimiento.
La segunda sinfonía está teñida de un fuerte sabor eslavo, aunque los intérpretes europeos se aproximan a ella desde una perspectiva romántica.
 

1º Movimiento.
Largo-Allegro moderato en Mi menor
La partitura, que se divide en los cuatro movimientos clásicos, con un ritmo lento en la tercera posición, bebe directamente del sinfonismo de Tchaikovsky. Se mantiene en el principio de evolución interna, basado en las transformaciones de un tema básico: Un “lema”. La lánguida introducción del primer movimiento (Largo) se basa por completo en este "lema", una melodía de siete notas, posiblemente inspirada en un canto litúrgico ortodoxo
Presentó la orquesta el primer y solemne tema. Naciendo en los graves para ser expuesto por los violines, hasta ser desarrollado con profundo rigor romántico por la orquesta. Los chelos y contrabajos introducen el lema melódico en la textura densa y profusa del Largo  Siete notas para el lema, que surge casi desde la penumbra, extrayendo esa sonoridad impresiva, espléndida (y opaca) Nace un breve sólo desde el corno ingles. Surgen las referencias cruzadas, que hace emerger la excelencia del universo idiomático del compositor. Entradas contrapuntísticas, tresillos, coda abruptamente interrumpida. La melodía balsámica crece y decrece, la cadencia del corno nos conduce al allegro, construido en la forma clásica de sonata. El lirismo se incrementa durante el segundo tema, dibujado por el clarinete, secundado de inmediato por la cuerda con primoroso detalle. Este es un movimiento donde la agrupación oscila entre instantes melancólicos, iluminados, elevaciones trágicas y veladas para lucimiento de todas las familias, controlando el ímpetu del movimiento.
El progreso en los disímiles ritmos, efectos y armonías es delicado y hermoso, para extraer los dos temas (el segundo en Sol Mayor), soportado en su mayor parte por una cuerda precisa. Como también hubo precisión en la coda que culmina el infinito idiomático del maestro ruso, rompiendo el clima en la parte central, desarrollando un cosmos amenazador y cargado (según modelo de la Patética de Tchaikovsky), que termina abruptamente, tras una catarata de notas, en un repentino piu mosso. En la reexposición, los toques en puntillo de los metales rememoraban a Tchaikosvky, (el final del primer movimiento de  la Patética).
Magnífico este primer movimiento de la OEX. Voluptuoso y decadente en su justa medida. La orquesta extrajo; con precisión quirúrgica, el aura de misterio que impregna la partitura, ese delicado equilibrio entre lo borrascoso y la serenidad que subyace en este movimiento.



2º Movimiento. Allegro Molto
 El tema principal está inspirado en el Gregoriano Dies irae, ésta referencia sería el auténtico fil rouge de tanta producción sinfónica del autor. Se trata de un Scherzo animado, brillantemente orquestado con forma de Rondó (ABACABA), de pletórica vitalidad y pleno de contrastes, que abrió una trompa con reminiscencias de  Borodin. A lo largo del concierto, las trompas utilizarían la técnica bouché, a modo de sordina, con la mano introducida en la campana. Acordes quebrados surgen desde el clarinete  formando arabescos, le sigue el oboe, para después ser perfilados con pulcritud por los violines. En la estructura de la sinfonía tradicional rusa, el scherzo precede al movimiento lento (costumbre establecida por Borodín y Balákirev). La sección media del trío, amplia de lirismo y suntuosa,  comienza con un fugato lanzado por segundos violines, lo secundan los primeros y las violas. El efecto del trío semeja un desfile o feria de pueblo. El compositor introduce la misma melodía del “Dies Irae” un canto gregoriano para los difuntos que aparece en muchas de sus obras. Unas certeras trompas cortan el primer motivo. La coral que nace de los metales es turbadora.  El tema  enigmático de la coral de los metales se expondrá más tarde en la cadencia del último movimiento. En el final, un largo crescendo, donde la OEX recapitula los anteriores arabescos.

Adagio en La Mayor
Este es un fragmento arrebatadoramente romántico, teñido de nostalgia. El Adagio fue  cantado con precisión y belleza por el clarinete y la sección de oboes, Estamos ante uno de los temas más hermosos que escribiera el ruso. Esta gran romanza para orquesta es atacada por la formación arrancando un crisol de sentimientos románticos.
Pasajes y diálogos elocuentes en el oboe, cuerno, la trompa inglesa y el violín y; sobre todo; ese fantasía protagonizada por una difícil labor respiratoria del clarinete, con largas oraciones. La orquesta extrayendo una hermosa textura polifónica de la serenitud de este movimiento, que da vueltas pero no se repite. Dos temas fundamentales sustentan esta verdadera romanza para orquesta: Un sublime primer tema en los violines. La cuerda recrea esa nostalgia romántica rachmaninoviana, hasta imponerse en el clímax, navegando después por el tema lírico del primer movimiento, en un retorno cíclico. Es el momento de la recapitulación y la bella coda.  Inmenso el fortísimo, donde la orquesta ataca el motivo inicial  y aproxima al segundo clímax.  El desvanecimiento en diminuendo dejaba la sala llena de melancolía y belleza hasta el dolor, llena de júbilo, en contraste con el conflicto tempestuoso de los anteriores movimientos. Ese es un movimiento atrevido si se deja a la desmesura campar a sus anchas, escorando hacia un romanticismo mórbido. Pero la OEX extrae una textura arrebatadoramente nostálgica, de línea serena y alto vuelo lírico. Sin abismarse en el exceso de emotividad, un peligro que subyace en todo el corpus romántico. La riqueza expresiva que solicita Rajmaninov no es equivalente a desmesura, y esto lo comprende la batuta de Miguel Romea, guiando a la orquesta hacia el clímax, pintando una textura intensa, de cuidado encaje polifónico, pero con la sobriedad que requiere la escritura, sin el arrebatado vértigo del romanticismo desaforado. Fraseando cuidadosamente el movimiento para eludir el exceso romántico.
Miguel Romea interpreta la partitura a niveles de fisicidad, con amplio lenguaje gestual e indicaciones precisas a la orquesta, dibujando en el aire la intensidad de los instantes. Las elecciones melódicas someten la escena, imbuidas de temas populares de los "melos" rusos. La construcción armónica se basa en los dos temas dominantes: uno expuesto por las cuerdas varias veces, otro confiado al clarinete, acompañado por una orquesta que no oscurece sus semitonos, se vuelve refinada y cautelosa. Cuando la orquesta recapitula y se va aproximando al pp final. El diminuendo que indica la partitura, se convierte; literalmente; en un verdadero “desapareciendo”, casi un suspiro...

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Allegro VIVACE.
En la tradición sinfónica rusa, los motivos y los temas se unen colectivamente en el finale basado en un tema cíclico. La orquesta desarrolló un moviendo amplio, en forma de sonata. Un hermoso tema inicial en tresillos, vitalidad y color en forma de marcha y retorno a la sentimental melodía de cuerda en el tercer movimiento. Los staccatto aportan sensación de ligereza.
Nace un diálogo hermoso de flauta y oboe, una filigrana hermosa, una nota larga de trompa con efecto bouché, que produce un tono más cobrizo.
Inician con aliento danzarín, con aire festivo, una siniestra danza con retazos del Dies Irae, para continuar con un gran tema. A continuación reconsideran la melodía. Después, el juego con escalas descendentes, en cascadas, que franquea las diversas secciones de la orquesta, y diferentes alturas. En la cadencia final, surgen las citas de Paganini (Rhapsody) y de The Isle Of The Dead. Se desvanecen las nubes de los anteriores instantes. Después de una melodía recóndita, reexpone la primera sección, caminado hacia el final. La coda sella la peregrinación espiritual, para regalar brío y luminosidad. Está perfectamente calibrado en todos los efectos retóricos, con una devoción vocacional a los  postulados de la postromantiche poesía.
La Orquesta de Extremadura supo extraer los vigorosos giros armónicos que reclama la obra, enhebrando momentos sublimes, empastando, creando una textura densa y ampulosa. Enfatizando los momentos dramáticos y oscuros, aislando los episodios con precisión.
Subrayar el color de las familias de viento-madera-metal (liderado en el Adagio por el clarinete), los clímax hendientes y la compenetración de la cuerda. Una exultante perorata de latón y timbales culmina la luminosa intensidad del finale. Saludos de la orquesta por secciones, siendo largamente aplaudidas las secciones de viento-madera-metal, sobre cuyas espaldas recae gran parte de la arquitectura de esta obra.

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Alonso Gómez Gallego. Director del Coro Amadeus


-En Castilla tienen en alta estima a Tomas Luis de Victoria, se celebran eventos, se interpretan sus obras, se publican. Otro tanto sucede con Cristóbal de Morales en Sevilla, se celebra el año de nacimiento, etc. ¿Cree que Juan Vázquez tiene el reconocimiento que merece su talla como polifonista en su propia tierra?

Pienso que estamos en camino. A la labora antaño realizada por Carmelo Solís, se suma ahora el ciclo “Juan Vázquez”. Entre enero y marzo intentaremos organizar -si el patrocinio nos lo permite- su cuarta edición y el tiempo dirá si la conmemoración de su muerte se convierte o no en tradicional y consigue estar a la altura de las citadas.  

-El oficio de músico, en cualquiera de sus facetas es, sin duda, una de las profesiones más sacrificadas y especializadas. Horas y horas de estudio, asignaturas complementarias, especializaciones ¿Todavía hay quienes ponen cara de asombro cuando alguien dice que es músico? ¿Le sucedió algo parecido o recibió apoyo familiar cuando decidió dedicarse a esta hermosa profesión?


En relación a la primera pregunta he de decir que estas alturas prácticamente nadie se asombra, en mi caso. Sin embargo, después de realizar el antiguo COU y la selectividad, sí era frecuente en reuniones de amigos escuchar “¿y no vas a estudiar otra cosa?”.
En cuanto a la segunda pregunta tengo que decir que sí recibí apoyo familiar, aunque creo que mi padre no tranquilizó hasta que no vio que podía mantenerme y ser económicamente independiente.

-¡Es importante el apoyo de las Instituciones cuando se trata de sacar adelante estos proyectos! Dicho de otro modo ¿Serían casi imposibles de realizar sin que los mecenas institucionales aportasen su apoyo económico y estructural?

Trabajo cada día para que algún día pueda ser así, pero creo que hoy por hoy, al menos en Extremadura, los ciclos del InDiCCEx o la actividad, investigadora, docente y artística que realiza el Coro Amadeus no podrían sostenerse sin la ayuda institucional. Pero de igual modo añado que no podría sostenerse tampoco solo con ella. En la actualidad estos ciclos se sostienen en más de un cuarenta por cierto con ayudas no oficiales. La conjunción de unas y otras es lo que finalmente produce el milagro.  

-Pasar unas vacaciones buceando entre legajos y archivos antiguos no es precisamente el sueño de la mayoría ¿Qué se siente cuando se descubre algo que está ahí esperando hace siglos? Algo que va a revivir en las voces de “Amadeus” por primera vez en cientos de años...

Tienes razón, pero a mí sí que me divierte. Sin embargo, a los archivos me llevan otro tipo de motivaciones, y de entre ellas, destaca la de buscar nuevas vinculaciones de músicas y de maestros de música con nuestra tierra. Me resisto a creer que la historia de la música española se construya con pocas aportaciones de nuestra tierra. Creo firmemente que hay más pero que no se conocen. Y en todo este proceso, -normalmente al final- si encuentro algo que pudiera funcionar para coro lo transcribo y edito. Más tarde lo someto al montaje con el coro, su lectura nos descubre rápidamente si podría o no funcionar en un concierto. Y solo después de todo este proceso se programa e incluye en alguna ocasión especial. Dicho esto, la satisfacción que uno siente cuando una obra que has encontrado, que has seleccionado de entre muchas, que has transcrito y editado, la interpretas con tu coro, la diriges conforme a tus criterios interpretativos y observas que al público le gusta… es indescriptible. Y no menos es ver la cara de asombro de las gentes de ese lugar al escuchar la música que se hacía en su pueblo años, siglos, atrás.


 
-Imagino que el trabajo con la cantera infantil es uno de los aspectos más satisfactorios de su profesión. Esa posibilidad de descubrir nuevas voces, de pulirlas, de llevar a fin una obra difícil técnicamente.

Es totalmente cierto lo que dices, pero en ocasiones también frustran los sinsabores y todo lo que hay que invertir hasta conseguirlo. Me explico, las voces infantiles-juveniles son inestables en este tipo de formaciones porque los niños vienen al coro a experimentar. Un niño con buena voz y aptitudes no necesariamente tiene que disfrutar y se divierte con la música vocal durante el proceso de aprendizaje. Por otro lado, las exigencias educativas de nuestra sociedad también imposibilitan los ensayos en más ocasiones de las que imaginaríamos. La oferta de actividades artísticas, físicas y educativas de refuerzo en Badajoz es cada vez mayor y, en suma, compromete la continuidad y estabilidad del grupo cada semana. Por eso la batalla de un director de coro en una asociación independiente como Amadeus está en dos frentes que debe equilibrar: ilusionar de forma constante y trabajar también de forma constante. Si consigues ese equilibrio, efectivamente es posible pulirlos de una manera más efectiva y característica. Esto, en efecto, es sumamente satisfactorio, pero como explico, no es un camino de rosas, no se consigue fácilmente.  

-Y luego está la contrapartida. Los viajes que chocan con los estudios, los exámenes, el sacrificio para personas tan jóvenes...

Sí, a muchos de ellos les gustaría continuar en el coro pero… no pueden. Como decía antes las exigencias educativas son cada vez más altas y cuando los estudios obligatorios comienzan a apretar muchos padres optan por que sus hijos dejen el coro como primera medida. Estos, en ocasiones aciertan, pero tengo que decir que suelen ser menos de los que creeríamos. Me explico, un niño que ha estado habituado a un alto ritmo de trabajo y exigencias presenciales, optimiza su tiempo y atención en el estudio por necesidad. Pero cuando se queda sin esa exigencia presencial (como pudiera ser el coro o el conservatorio), si no ha desarrollado un alto grado de rigor y sentido del esfuerzo, o si tiene facilidad a la dispersión, etc… el resultado suele ser que esa ganancia de tiempo no se consigue gestionar, se pierde atención y concentración en el estudio y/o es traducida por el niño como tiempo libre. De esta forma el abandono de estas materias se convierte en perjudicial porque pierden la capacidad de sacrificio, constancia y atención. Por eso, mi consejo es aguantar en actividades musicales hasta que sea realmente imposible compatibilizarla con la elección profesional que el niño desee llevar a cabo. En todo este proceso, también en Amadeus hemos aprendido a ayudarles después de su paso por Amadeus-IN y no es extraño ver a antiguos cantores colaborando puntualmente con las distintas secciones.   

-Hay puntales, casi siempre no reconocidos, en la vocación y el proceso de aprendizaje ¿Qué profesores recuerda con mayor intensidad? ¿Qué momentos con cierta nostalgia?

Creo que han marcado mi formación y carrera: la musicalidad de Esteban Sánchez, con quien estudie piano casi siete años; la vitalidad y pasión por el canto de Coronada Herrera; la sistematización en la organización del trabajo de los directores corales L. Heltay y J. Djuick; y la pasión y respeto hacia la profesión de la Dirección Coral del catedrático y compositor Ricardo Rodríguez. Este último lo recuerdo con especial cariño.

-Ha elegido una profesión dura. No cabe duda que llena de hermosos instantes cuando el aplauso y el reconocimiento del público hacen olvidar todos los sinsabores de la carretera, las habitaciones de hotel, la lejanía familiar...

Sí, pero a medida que pasa el tiempo va pesando cada vez más la renuncia a las reuniones familiares, a pasar tiempo con los tuyos e incluso a poder desarrollar una vida “más normal” que te permita poder ir al cine o poder asistir a conciertos de compañeros y amigos.
 

-Todavía queda mucho por cambiar la mentalidad respecto a esta profesión. Hay un chiste en el que unos padres se reúnen después de unos años y comienzan a preguntar que han estudiado sus hijos. Tras ir comentando, orgullosamente, las carreras que han hecho cada uno de ellos, le toca el turno al padre del músico. Entonces les comenta que es profesor superior de piano, de solfeo, de composición, musicólogo, especialista en música antigua, y además tiene el grado superior en violín y grado medio en clarinete, es director de coro y orquesta, etc
Entonces uno de los padres se rasca la cabeza, pensativa y dice:
-Entonces tu hijo ¿dejó de estudiar?...

Síiii, lamentablemente eso pasa. Pero es una cuestión educativa generacional. Con el tiempo creo que sucede menos porque la sociedad avanza también en ese sentido.

-Con “Amadeus” han tocado todos los palos: Polifonía renacentista, poemas musicados, por no hablar del premio internacional de composición ¿En que terreno se encuentran más cómodos o tienen más satisfacciones?

No sabría precisar. Creo hablar en nombre del grupo cuando digo que todas nos aportan algo, por eso trato de acudir a ellas de manera lo más equilibrada posible.

-¿Termina pasando factura la carretera, los horarios apresurados, la conciliación con la vida “normal”?

Sí, sí que pasa factura. Tanto es así que en muchos casos condicionan actos que la sociedad, por lo general, no llega a entender. Muchas de las causas están en esas circunstancias que citas.

-El programa de “Carmina Antiqva” mima el panorama lusoextremeño. Podemos acercarnos a obras del magnífico “Cancionero de Elvas” y obras de la Catedral de Badajoz...

Es un ciclo que mira hacia la música antigua y, nuestro pasado, está ligado de forma inherente a Portugal. El objeto del ciclo es, pues, mostrar propuestas artísticas interpretadas por grandes profesionales, pero al mismo tiempo, animar y acercarles a estos a esa música con la que más relación tenemos. De esta forma el ciclo deja un gran aporte social cumpliendo un fin cultural y educativo.


-Para cuando escucharemos a Bird, a Dowland, algún Gesualdo, algo de Di Lasso, obras de Tallis... ¿Se aleja mucho de la esfera de preferencias de “Amadeus”?

Sí. Tienes toda la razón y la pregunta me encanta, pues denota conocimiento sobre nuestros repertorios. La respuesta es sencilla y tiene que ver con lo anteriormente comentado. Amadeus se ha decantado siempre por interpretar la música de calidad más cercana a su realidad cultural y en esa esfera no se encuentran los Dowland, Bird, o Tallis. Pero sí es cierto que, cumplida ya esta premisa, tengo ganas de acercarme a otros menos habituales porque también son parte de nuestra historia musical. Así, espero que en un futuro no muy lejano, pueda programar música de Orlando di Lasso, Palestrina, T. Tallis y Monteverdi. También la de Peñalosa, Castilleja. Y en el terreno contemporáneo tengo que hacer una nueva batida de estudio porque constantemente salen nuevos compositores con música realmente bellas. Recientemente hemos incluido a O. Gjeilo y el resultado en conciertos está siendo fantástico.

-Imagino que continuará con sus investigaciones en archivos a la busca de partituras ¿Verá la luz pronto algún estreno?

Durante casi 10 años he estado centrado en la investigación sobre Juan Vázquez y tuve que sacrificar en ese tiempo el desarrollo y evolución de Amadeus. Por eso, desde el año 2015, la balanza en el trabajo se decanta hacia Amadeus (Amadeus-IN, Coro de Cámara, Coro Mixto, Mulier, etc…), quizá pronto vuelva a pesar más la investigación. Hoy por hoy no he dejado la investigación pero tampoco me dedico a ella con la constancia que antes lo hacía. De todos modos, dispongo de gran cantidad de materiales, frutos de esas investigaciones pasadas que esperan el momento propicio para ser programados. Como ejemplo, puedo decirte que espero poder programar pronto algo vinculado a la música en el Estado de Feria.

 
-¿Qué papel ha jugado Puebla de la Calzada en la consolidación de toda esta estructura musical?

En el caso de Amadeus están y estarán unidos de forma inherente, tanto, que el coro lleva el nombre de la población en su nombre. En el caso del InDiCCEx es un poco distinto porque sí que hay una clara intencionalidad mía de tener la sede en Puebla de la Calzada, al menos, mientras yo siga siendo presidente, aunque el pueblo no entienda bien el aporte cultural que esto podría dejar.

En la actualidad pienso que tanto el Ayuntamiento de Puebla de la Calzada como los directivos de Amadeus y del InDiCCEx, aprenden y evolucionan este papel conforme a las posibilidades que ofrece el momento en que vivimos. Ambas partes se esfuerzan en mejorar y creo que la relación, de seguir avanzando, podría llegar a cotas de desarrollo similares a las que ya tienen en otras poblaciones extremeñas con agrupaciones similares.

Y abundando en la respuesta, en el caso concreto de Amadeus hay que sostener además que, sobre todo durante la alcaldía de Adela Cupido, la ayuda fue crucial en momentos clave.   



martes, 6 de noviembre de 2018

Gradualia. In Pace, fervor en la Península Ibérica por el Oficio de Difuntos. Carmina Antiqva. 2018


                                         




En los tiempos que corren donde la banalidad y lo superficial campan a sus anchas, pensar en las postrimerías es una posibilidad remota y no deseada para una sociedad hedonista. No siempre fue así. Hubo un tiempo en que la liturgia funeraria, basada en creencias de resurrección, formaba parte del corpus habitual de la vida. Tanto en la península ibérica (objeto de este concierto) como en el resto de Europa. Las partituras creadas para estos oficios forman parte de los instantes más hermosos de la creación musical, no sólo en esa época, sino en todas. Desde la Edad Media, la oración por los muertos, incorporada a la liturgia canónica en el siglo VIII y el Oficio de Difuntos, reglamentado, lo hizo en el siglo IX. Este oficio nace de la Oración por los Muertos. En torno del Siglo VIII el Oficio de Difuntos ya era un compendio claramente estructurado en vísperas, maitines, laúdes, convirtiéndose en oración oficial de la iglesia. Con algunos pequeños cambios en el tiempo como la sustitución del “Ne reocorderis peccata mea”, habitual en el siglo IV, por el “Libera Me, Domine”, deja ya un oficio perfectamente estructurado, que formalizaba el dolor ante la muerte y la confianza en alcanzar la casa de Dios. El programa elegido por Gradualia es extenso y erudito, abarcando archivos ibéricos para mixturar una imaginaria liturgia, dónde los autores proceden de diversas fuentes. Todas las partituras son sublimes composiciones de los mejores autores del periodo. Sería prolijo realizar un repaso de todas las obras que se interpretaron, tan distintas y tan hermosas, pero con el nexo común del viaje al más allá y el recuerdo del difunto.

No podía faltar el canónigo pacense Juan Vásquez, uno de los mejores polifonistas del periodo que precisamente llamo a su obra magna “Agenda Defunctorum”, el más completo y hermoso compendio de música para exequias del Renacimiento Español.
El invitatorio “Regem cui omnia vivunt”, casi cisterciense, a modo de fabordón, sube hasta perderse en las largas notas del “adoremos” final, y el motete “Sana Me, Dómine” o el tracto “Sicut Cervus”. Estas obras del pacense, fueron desgranadas por la agrupación, elevando paulatinamente los ascendentes melismas hacia los hermosos frescos del techo pintados por Adelardo Covarsí, destacando el estilo de Vásquez: su alternancia entre el canto llano y los episodios polifónicos. Las obras están escritas para SATB. En el “Regen cui omnia vivunt”, Vázquez alterna el canto llano del versículo del salmo, que es la parte fija en los maitines del difunto, con las estrofas del salmo, introduciendo diferente métrica y ambiente. Pero siempre con esa contención que solicita la situación. No debemos olvidar la importancia que para este programa tienen lugares como el Palacio Ducal de Vila Viçosa, donde varios de estos compositores debieron de confluir y tomar referencias entre ellos o los archivos musicales catedralicios o la misma biblioteca de Elvas, donde apareció el magnífico “Cancionero”. Hermoso y bien desarrollado el “Réquiem Aeternus” De Victoria, perfecto empaste y un aprovechamiento de la notable sonoridad del Salón de la Diputación. Alonso Lobo se puede situar a la altura de polifonistas como Morales, Guerrero o Victoria. Su música se oía por doquier y es el último compositor clásico polifónico de la Seo de Sevilla. Gradualia solventó con profunda emoción las distintas secciones  de este motete SABT, esta obra fue celebrada por Lope de Vega en su “Peregrino”.


Alo largo del concierto, Gradualia, dibujo una paleta soberbia del Oficio de difuntos y de las interinfluencias entre autores (la Missa María Magdalena  de Lobo está basada en un motete de su maestro, Guerrero)
La obra “Réquiem Aeternam” fue resuelta haciendo disfrutar de ese embellecimiento retórico que Victoria imprimió en su Officium Defunctorum, con expresión afectiva del texto, como esa auxesis que gravita sobre “dona eis réquiem” del Agnus Dei, donde Victoria se aparta de la textura homofónica de esta figura.
Las ricas armonías, tan características del la polifonía portuguesa, dieron paso a Estêvao de Brito con su “Circumdederum me” y su concepto; menos rígido que sus contemporáneos hispanos; acerca de la utilización de las homofonías, utilizando a veces frases imitativas y madrigalismos. De este autor, posiblemente nacido en Serpa, se tiene escasa bibliografía debido al terremoto de 1755
Otra aportación hispana con apellido luso, fue al concierto fue Estêvao López Morago  con “Versa in Luctum”, una pieza de composición imitativa, intensa, elaborada minuciosamente, con sacudidas repentinas de homofonía. A Morago le gusta la disonancia y la intercalación de los efectos antifonarios con cuartas disminuidas.
Durante el concierto estuvo presente esa dualidad entre la majestuosidad polifónica hispana. Más austera y cercana al pesimista concepto mortuorio, la partitura portuguesa
El concierto de Gradualia (Delia Agúndez, Ana Cristina Marco, Diego Neira y Simón Anduenza) fue un hermoso paseo por el amor y la muerte en el contexto de la tradición polifónica mortuoria de la península. Una ruta espiritual que nace de un completo trabajo, fruto de investigación en archivos y horas de ensayo que quedan patentes en la calidad de las voces, la precisión de las secciones, el control de los tempos. Gradualia fusionó sus voces "a lo sagrado" con el hermoso entorno de las pinturas paganas de Adelardo Covarsí. Numerosos aplausos y vis para el público que llenaba el salón. Lo cual es motivo de gozo para quienes se inyectan polifonía en vena. Sobre todo teniendo en cuenta que con el mismo horario el 41 Festival de Teatro programaba una joya como “Finding Joy”. Enhorabuena a Gradualia y al InDICCex por su exquisita programación.  


lunes, 5 de noviembre de 2018

Bohemian Rhapsody. Dionisiaca celebración de la música de Queen.


      




Que nadie se equivoque, quienes acudan al visionado de Bohemian Rhadsody en busca de morbo, descenso a los infiernos personales y demás parafernalia ya pueden volverse por donde llegaron. O regresar a su habitual círculo cultureta para dejar caer el nombre del último director de apellido impronunciable y filmografía enrevesada. Pero tampoco nos confundamos, Bohemian Rhadsody es cine en estado puro desde los dinámicos títulos de crédito. Un cine que rehúye el dramón y la desdicha para centrarse en los momentos luminosos y la música soberbia del grupo, pasando de puntillas por otras tramas, que, si bien podrían interesarle a  un sector de los espectadores; hay otro sector (entre los cuales me cuento) a los que no le interesan en absoluto; y  su único deseo es disfrutar de un producto bien realizado, que emociona y satisface musicalmente. Este biopic está construido a base de anécdotas con un montaje dinámico, interpretaciones notables en su brevedad, algunas incluso anecdóticas, con hallazgos visuales como ese travelling inverso que se introduce dentro del autobús o la exultante grúa al comienzo del concierto. 
El trabajo del otrora interprete de “Mr Robot”, roza con la perfección. El lenguaje corporal tan característico de Mercury es asumido como propio por el protagonista, que no trata de imitar a Freddy, se introduce en su piel, y esto se agradece. La narración es coherente, secuencial, con una dinámica interna que alterna los momentos de intimidad con la espectacularidad de la creación de las canciones en un equilibrio que se agradece y se disfruta. Una película con un clímax final apabullante dónde la cámara y la música son las protagonistas, Una dionisiaca celebración de la música de Queen. Quien tenga querencia por zonas oscuras y almas atormentadas, tendrá que esperar a otro director. Esto es una jubilosa y exultante  fiesta de los sentidos.


domingo, 28 de octubre de 2018

TODAS LAS MAÑANAS DEL MUNDO. B.S.O. 1991







Tous les matins du monde es una profunda reflexión sobre la creación artística (lindando lo metafísico), que utiliza como coartada argumental la relación entre dos de los mejores músicos del barroco francés. Frente a la vida retirada de Monsieur de Sainte Colombe, su concepto casi metafísico de la materia sonora, la búsqueda de un metalenguaje en la  viola de gamba, su alumno Marin Marais se encumbra en la corte real, que solicitaba melodías ingeniosas y efectistas para entretener sus ocios. Rodada en planos fijos, deudora de las Vanités (naturalezas muertas o vanidades del siglo XVII) es una película de difícil digestión para el adicto al cine adrenalínicos o el exegeta  del último director de moda. Eludiendo la coartada cultural y el sopor del cine literario, el film de Alain Corneau, les descubrió a los culturetas de tertulia rancia, las sublimes creaciones de dos geniales tañedores, y la existencia de un instrumento tan melancólico como la viola de gamba, hasta entonces únicamente apreciado por los amantes de la Música Antigua. A pesar de de contener todos los esquemas para convertirse en un fracaso de taquilla, la película fue un rotundo éxito, casi un bestseller de cineclub. El especialista Jordi Savall condensa en su arco toda la magnificencia y técnica que requieren estas obras, arrancando tristezas antiguas o nostalgias. Habituado al diálogo con la endiablada digitación que requieren las partituras de Marais, del cual ha grabado sus cinco libros para viola. Savall posee una técnica certera y refinada; resuelve las dificultades con riqueza de matices y marca los contrastes. La riqueza y precisión en los adornos del violagambista catalán son insuperables. En esta banda sonora; que obtuvo el Premio César a la mejor música; acomete con sobriedad y economía de medios admirable, la tenebrista y anónima "Fantasía en Mi Menor" o se enfrenta a L´Arabesque de Marais, en un delicioso ejercicio con bellísimos resultados. La obra de Lully; cabecera de grabación: titulada "Marche pour La Cérémonie des Turcs", perteneciente a la obra “El Burgués Gentilhombre”, rompe la cadencia intimista e introspectiva del resto de la grabación, en un acertado ejemplo de estética cortesana.
Se observará cómo dirige con un bastón grande, como el que Lully se golpeó en 1687 (el pie se desarrolló de gangrena y Lully murió como consecuencia).
Del gran clavecinista F. Couperin, autor de obras alegres y humorísticas, la soprano Monserrat Figueras desgrana una de sus Lecciones de Tiniebla, con la habitual versatilidad y precisión de su instrumento vocal. Esta bellísima obra a dos voces, es anacrónica con respecto a las otras de la B.S.O, ya que este oficio jansenista de Couperin fue compuesto medio siglo después El director era consciente de la inexactitud en cuestión, ya que la música se compuso unos 50 años más tarde, pero no pudo resistirse a incluirla en la banda sonora.

Está cantada por Maria Kristina Kierhr y Montserrat Figueras, que recrean la atmósfera mística y nostálgica con precisión técnica.
 La música como expresión de los sentimientos más recónditos del hombre, la melodía como viaje iniciático hacia uno mismo, se condensa en la secuencia en la que M. Marais; pagado de si mismo; henchido de alardes técnicos y virtuosismo, espera la respuesta para ser alumno de Sainte Colombe.
El único intérprete que maneja la viola de gamba es Depardieu Jr, que realizó estudios de violonchelo, dejando mucho que desear los otros intérpretes en cuanto a digitación.
Para la grabación de la banda sonora se utilizaron instrumentos de época, como es habitual en las agrupaciones lideradas por Savall.
Durante el Ensayo de los discípulos se puede escuchar “La Sonnerie de Sainte Genévieve” de Marais. Todas las obras que componen este sountrack son de una gran intensidad emocional y la técnica de Savall es apabullante.


Otra de las obras destacables se escucha cuando Saint Colombe pide a Marais (Gerard Depardieu) que improvise sobre “Las Folies de Spagne”. Estas folías son una serie de variaciones sobre el tema de la folia, compuesta por Marais para su segunda colección de viola. “Une Jeune fillette” es una hermosa melodía de Jean Chardavoine, arreglada por Savall, interpretada por una voz infantil. Fue una de las favoritas de todos los tiempos del Renacimiento y el barroco temprano. Hay una serie de himnos de la Reforma escritos para esta melodía; Scheidt, Hassler, Vulpius, Kugelmann, etc., todos lo usaron. Frescobaldi lo usó bajo el disfraz de "l'Arie di Monicha" para una misa y todo un conjunto de partituras para cembalo. El acompañamiento en la banda sonora es una interpretación nota por nota (o casi) de uno de las Fantasie sobre este tema de Eustache Du Caurroy. Trata sobre el tema de la joven metida a monja a su pesar. El tema melódico era conocido como la monica (la monja) y fue utilizado y glosado por numerosos compositores de los siglos XVI y XVII. Llamada a veces La Nonette, se convierte en el repertorio religioso. Finalmente, la melodía también toma la forma de una coral luterana, Von Gott, ich nicht lassen (Dios no quiero separar). Un tema que atraviesa los estilos, los países de Europa e incluso épocas con versiones del Renacimiento, la era barroca e incluso el período contemporáneo con el compositor holandés Bert Matter

Une jeune fillette
de noble coeur,
Plaisante et joliette
de grand' valeur,
Outre son gre on l'a rendu' nonnette
Cela point ne luy haicte
dont vit en grand' douleur.

Una de las piezas recurrentes en la película es Tombeau les Regrets de Sainte-Colombe, interpretada principalmente por una sola viola, excepto en la última escena; Es con esta música que Sainte-Colombe intenta evocar (literalmente) a su esposa muerta.

También se incluyen el Badinage del cuarto libro de Marais (durante la incipiente historia de amor; badinage, por cierto, es una palabra que significa charla ociosa, o coqueteo verbal: evoca a Marivaux y Musset) y la Reveuse de la misma (en Madeleine's ultima escena).
Hay referencias a las artes visuales del siglo XVII, al menos tanto como a la música, la literatura, la religión de la época. Una referencia es explícita. El pintor Lubin Baugin, aparece en la película interpretada por uno de los mejores actores de Francia (Michel Bouquet), existió (1612-1663), aunque es bastante oscuro. Pintó temas sagrados y mitológicos, pero también hay 4 pinturas de bodegones suyas, incluida la de las obleas en el Louvre, que ocupa un lugar destacado en la película.


"Os admito como alumno, no por vuestra música, Sino por vuestro dolor"


                           Tracklist
Marche pour la cérémonie des turcs (Lully)
Improvisation sur les folies d'Espagne (Marais)
Prélude pour Mr. Vauquelin (Savall)
Gavotte du tendre (Sainte Colombe)
Une Jeune fillette (arr. Savall)
Les Pleurs (Sainte Colombe)
Concert à deux violes "le Retour" (Sainte Colombe)
La Rêveuse (Marais)
Trosième leçon de ténèbres à 2 voix (Couperin)
L'Arabesque (Marais)
Fantasie en mi mineur (anónimo del siglo XVII)
Les Pleurs [Versión a dos violas] - (Sainte Colombe)
Le Badinage (Marais)
Tombeau pour Mr de Sainte Colombe (Marais)
Muzettes I - II (Marais)
Sonnerie de Ste Geneviève du Mont de Paris (Marais)
Los músicos que acompañan a Savall son: Fabio Biondi, Christophe Coin, Montserrat Figueras, Maria Cristina Kiehr, Rolf Lislevand, Pierre Hantaï, Jérôme Hantaï.

Consiguió el César a la mejor música escrita para un film, el Gran Prix Nouvelle Académie Du Disque, Disque D'or (Rtl - Snep), Croisette d'or Grand Prix de la Ville de Cannes.