martes, 19 de febrero de 2019

Música Ficta. Music for a While. IV Ciclo Juan Vázquez





Toma su nombre la agrupación, de aquella música “inventada”, cuyas notas quedaban al margen de la “música vera”, según el hexacordal sistema guidoniano. Estas inflexiones deben ser añadidas por los propios ejecutantes, una vez deducidas del contexto musical. El uso actual del término se halla bastante alejado de los teóricos medievales y requeriría un foro distinto para su aclaración. Baste reseñar que en aquella época el entrenamiento a que se sometían los cantantes; en un ámbito donde las variaciones, el adorno y las improvisaciones eran elementos importantes; quizás hiciera innecesarias la colocación o anotación de las alteraciones. El título del concierto está tomado de una o del las obras del repertorio del grupo: Music for a while, del compositor barroco Henry Purcell. Una obra incidental compuesta en C minor para teatro musical. El segundo movimiento de Edipo (John Dryden y Nathaniel Lee. 1692), que solicita arreglos para teclado solo y violín (en esta caso viola) ya que originalmente fue compuesta para voz y un atípico bajo continuo de tres compases. La soprano desarrolló esa “pintura de palabras” tan cara al corpus purcelliano, unas partituras con uso amplio del melisma y que en la época barroca no tenían ninguna marca dinámica. El clave imitaba la línea vocal en ocasiones. Music for a  while requiere una cierta cadencia melancólica y suavidad para sus frases caídas, sus teclas menores y su tempo lento, con compases de dolor o angustia, que Purcell obtenía con sus intervalos de semitono y disonantes. Hermosos esos melismas que pintan largamente la palabra “eternal”, o ese atrevido  acorde Mayor (tierce de picardies) para colorear el La menor. Una tercera de picardía para destacar el uso dramático de la palabra “snakes”, con juego de mordientes, notas de gracia y appoggiaturas, línea vocal silábica y demás parafernalia purcelliana. Curiosamente esta obra construida sobre el ostinato (hay un ascenso cromático que modula en su sección central, describe como el espíritu sale de la tumba), fue corregida por los primeros editores. Estos juzgaron que las disonancias que se escuchan sobre la palabra “eternal” era un error del compositor. Límpido uso de adornos y largos aplausos tras el acorde arpegiado extendido al final.

El Prólogo de la Música (L´Orfeo) de Monteverdi, sirvió de apertura de un concierto de querencia barroca, con reposada visitación del pacense Juan Vásquez que da nombre a este ciclo, que el Instituto Extremeño de Canto y Dirección Coral regala a la ciudad cada año.
Una hermosa obra donde Monteverdi se muestra libre ante la agitación estética de su época. Preludio de la ópera, cuando aún el género dramático es apenas un canto hermoso con acompañamiento instrumental. Aquí, el maestro italiano cristalizó la esencia misma de la ópera, con todos sus posteriores estilemas. Monteverdi hace intervenir a la Música en un aria estrófica con ritornello, que la soprano definió con diáfana estructura en sus affettis, donde cada estrofa utiliza el mismo material musical. Para este texto, el compositor dejó ciertas indicaciones para los affettis del texto, pero nada para el continuo.
Bárbara Strozzi es una compositora que se incorpora a los conciertos con pleno derecho. La “dama de la cantata barroca”, que supo pujar en un mundo donde el  patriarcado era la marca de la casa, destiló sensibilidad y expresividad en su obra, llegando hasta ocho libros de música, consiguiendo figurar en las antologías de la época. Ella fue una de las primeras compositoras seglares de Europa.
Che si puo fare” es un aria a una voz (Sexto Volumen. Venecia 1664). Strozzi fue creadora de diversas cantatas profanas de escuela veneciana, género en el que la compositora se postula como una de las posibles inventoras. Hay que agradecerle a Giulio Strozzi la educación musical de su hijastra, que produjo obras de tan enorme belleza y elegancia. Poemas de amor de corte marinista, con secciones de recitativos, airosos, arias, y largas secciones melismáticas, influenciada por la Seconda prattica. Para esta obra, Strozzi musicó el poema del libretista italiano Aurelio Aurelli. Con disonancias cuidadosamente manejadas, un sentimiento medido, con varios ritornellos misturados dentro de las líneas vocales, ornamentaciones y repeticiones.
De lenta cadencia y melismas amplios, la obra fue desgranada por María Chiara Gallo con amplitud de rango y exquisita sensibilidad. Con ese recitar cantando que solicita elegancia, melancolía y suavidad en los modos.
Che si può fare?
Le stelle rubelle
Non hanno pietà.
Che s’el cielo non dà
Un influsso di pace al mio penare,
Che si può fare?


Detta La Bernardinia es una “canzona” (8.02ª. 1 Libro delle Canzoni. 1628. Rome: Giovanni Battista Robletti) del organista Girolamo Frescobaldi, uno de los inventores de la concepción moderna del tempo, influenciado por Gesualdo tempranamente. Esplendida digitación y expresividad en la viola barroca para estas variaciones lúdicas y alborozadas.
El clérigo pacense Juan Vásquez estuvo representado por dos obras, los villancico “Con qué la lavaré” y Si n´os uviera mirado. El ascetismo y la gravedad renacentista del clérigo y sus formas colindantes con la cultura popular, contrastan sobremanera con la textura armónica barroca del resto del programa. Vásquez siempre obtiene mejores resultados sonoros a quattro, con su querencia por la redonda como unidad del tactus.
La sonata “La Desperata” (A 2. Libro Quinto) recibió numerosos aplausos por ese dialogo certero, hermoso, técnicamente impecable entre el cálido sonido del violín barroco y la tenue melancolía del clave. Carlo Farina fue un renovador que introdujo una serie de nuevas ideas en el instrumento, incluidos sonidos de animales en “Capricio Stravagante”
Música Ficta efectuó un salto sin red cuando; desde la solemnidad del villancico renacentista; llevó al público hasta el barroco británico más arrebatador del más grande compositor de la isla: Strike the viol. (Come, ye sons of art, away, Z323 no.5.Birthday Ode for Queen Mary, 1694). Aria de la Oda para el cumpleaños de Queen Mary, 1694, V-Countertenor solo y ritornelloGolpea el viol, toca el laúd, con textos de Nahun Tate.  Publicado en Orpheus Britannicus. La cantante fraseó su fascinante melodía, compuesta sobre un bajo continuo de dos compases. Una obra en ¾ que solicita respiración ajustada, fraseo certero y ritmo ajustado, hasta culminar en la blanca con puntillo final.
Para más información el interesante estudio “Robert Pindar, Thomas Busby y la misteriosa puntuación de ‘Come Ye Sons of Art’ de Henry Purcell”, sobre la manipulación efectuada por Pindar en las obras de Purcell.

Händel sirvió de colofón al concierto con varias obras vocales. El aria para contratenor “Bel Contento”, perteneciente a la ópera Flaviosirvió para que la mezzo luciera gran agilidad vocal y amplio rango. Estas arias comenzaban a ser compuestas para lucimiento de los cantantes, con profusión de adornos. “Flavio, rey de los longobardos”, no resultó del agrado del público londinense, acostumbrado al drama en estado puro, por sus interludios cómicos. No  fue rescatada hasta 1960.
De la ópera Rinaldo, la agrupación interpretó Ogn´indugio dún amante.(Acto I. Escena I.  Rinaldo es una ópera en tres actos que  contiene una de las arias más bellas de la historia: Lascia
ch´io pianga. Como toda la producción de esta época algunos papeles eran escritos para la tesitura de los castrati. Las coloraturas en Händel no son gratuitas, todo cumple una función. Incluso, en la época estaban contadas las notas que debían interpretar cada voz para que el primo uomo y la prima donna, pudieran cantar el mismo número de notas. Todo sometido a unos códigos muy precisos.
Después vendría la bellísima obra: “Thou art gone up on high”. Perteneciente al oratorio “Messiah” (Messiah, HWV 56, Pt. II: 36. Air.) Se hace referencia a Pentecostés de manera bastante indirecta, sin nombrar al Espíritu Santo. “Has subido a lo alto” del Salmo 68 (Salmos 68:18) refleja “regalos para los hombres” y “para que Dios pueda habitar entre ellos”, expresado en 3/4. Originalmente escrito para bajo, Handel reescribió el Air en Londres en 1750 para el castrato Gaetano Guadagni. las ediciones anteriores (Novello, Best y Prout) le dan este aire al bajo, en re menor; la edición actual de Novello de Watkins Shaw, así como la edición de Bäreneiter de John Tobin y la edición de CF Peters de Donald Burrows le dan el aire a Alto (en re menor) y también ofrecen transposiciones para soprano y bajo
Como colofón, “Música Ficta” ofreció una cantata italiana del mismo compositor, dando una vuelta de tuerca desde la religiosidad e intensidad del Messias, al género profano que se consumía en academias y casas nobiliarias. Un hermoso ejemplo de vocalismo barroco.
Mi palpita il cor. (Cantata HWV 132C). Händel ajustó el texto de esta cantata unas cuatro veces y fue originalmente compuesta para acompañamiento de oboe y flauta. Después de un intenso recitativo “Mi palpita il cor”, la intensidad decae, dejando paso a la melancolía lenta del Aria para culminar en otra mucho más convulsa. “Ho tanti affani in petto”. Estas cantatas ofrecen un entrenamiento vocal de alto nivel, con adornos vocales, alta energía.
A diferencia de otros autores, Händel no refleja en estas cantatas la tendencia al virtuosismo que si vierte en sus óperas, aunque no evite los melismas vocales y el tratamiento del continuo, siguiendo el estilo concitatomonteverdiano. Con trinos dilatados, notas rápidas y airosas para ese “alma agitada” a que alude el texto.

Mi palpita il cor,
né intendo perché?
no entiendo por qué,
gitata è l’alma mia.

Excelente conjunción y sonido diáfano. Espectacular cromatismo en el último bloque del concierto. Para instrumentos como el clave, que no puede sostener acordes largos, debido a que la pulsación de la tecla decae rápidamente y la menor potencia sonora del violín barroco frente al tradicional, resulta difícil expresar todo el ardor que requiere la textura cromática barroca. Pero “Música Ficta” extrae paisajes sonoros notables de ambos instrumentos. Una cualidad que; sumada a la articulación clara y timbre cálido, junto a la forma de decir los textos de María Chiara Gallo; les convierte en fieles y efectivos transmisores del corpus haendeliano. Al finalizar el concierto, el comentario generalizado era esa capacidad de hacer parecer fácil lo difícil. Una rara simbiosis que en escasa ocasiones se puede disfrutar. O se tiene, o no se tiene. La agrupación de Raúl Mallavibarrena la posee con creces.

miércoles, 13 de febrero de 2019

Salvador Sobral. El intimismo por bandera. Estremoz. Teatro Bernardim Ribeiro


                             


Salvador Sobral articula su espectáculo sobre su peculiar expresión corporal y su juego gestual. Nada sería igual sin esos silencios, sin esos espacios entre frases, esa actitud lúdico-festiva donde el cantante; a veces; parece un niño en el patio del colegio. Acompañado de un trío clásico: contrabajo, batería y piano, el luso peina un extenso abanico de estilos e influencias. En sus conciertos gravita la sombra de Chet Baker, el aliento de Billie Holiday, la saudade de Veloso o influencias patrias como Silvia Pérez Cruz. Salvador se mueve entre el susurro y la languidez como pez en el agua, navega en los bajos y los medios, imprimiendo un intimismo, aparentemente lánguido, pero certero a sus interpretaciones. Cada nota es esencial, la subdivisión rítmica nunca es mecánica y el timbre suave, construye una arquitectura precisa. No se priva, el cantante, de demostrar en algunos instantes que tras su, postiza, fragilidad vocal, hay un chorro de voz precisa y de limpia emisión. El eclecticismo es la marca de la casa y Salvador no decepciona a su público. Es capaz de mantener al auditorio, cantando “a bocca chiusa” la base melódica de la canción, mientras improvisa, rapeando a las cuerdas del piano (con la cabeza literalmente metida bajo la tapa) o de levantar nostalgias con su esperada interpretación de la eurovisiva balada “Amar pelos dois”. El abanico de referencias peinado por Sobral es amplio y abarca desde el fado, celebrado y coreado por el público luso, hasta el jazz, pasado por su personal tamiz, o letras de Fernando Pessoa (Presságio). A veces el cantante desaparece, literalmente, del escenario o se avecinda en una esquina para dejar protagonismo a los excelentes músicos. Certero y cristalino el piano de Julio Resende. El contrabajo de André Rosinha era como una respiración; preciso y etéreo. Bruno Pedroso, a la batería, no sólo aportaba una base rítmica sorprendentemente fluida, además era cómplice de los momentos humorísticos con que el cantante adereza su espectáculo. Salvador Sobral es un “crooner” atípico y singular que al final del espectáculo, siempre cercano, se sienta al piano a preguntar al público "qué canción quiere escuchar". “Mi corazón vuelve a amar por los dos”, coreada por el público hispano o el bolero “Ay amor”, fueron desgranadas por Sobral que se metía al público en el bolsillo, peinando todo el imaginario musical, incluso atreviéndose con una “chanson” de regalo y un intimista “Nem Eu”, del brasileño Dorival Caymmi; acompañándose al piano. 




Totalmente recuperado de su reciente trasplante, derrocha energía y frescura en el escenario ,convirtiendo la expresión corporal en una parte indisoluble del mismo, transmutándose en un “enfant terrible”, travieso y divertido que combina el humor con la calidad interpretativa y una desvergonzada improvisación. Sobral es capaz de saltar en medio de una canción, imitando pasos de danza, de romper la estructura formal de un tema, remedando los gestos de un simio o de hacer largos interludios narrando anécdotas en su más puro estilo para continuar con una bossa nova. Un hermoso repaso por sus canciones anteriores, por las propuestas de su disco “Excuse Me”, a la espera de su estreno en Marzo de “Paris, Lisboa”, su próxima grabación. Un concierto intimista, con hermosos instantes como cuando el público luso coreaba la canción “Mano a mano” (letra de María del Rosario Pedreira y música de Julio Resende). Si además añadimos la belleza del teatro Teatro Bernardim Ribeiro, con frescos en el techo, el artesonado de madera, los clásicos palcos. Y además por la sexta parte de lo que cuesta un billete para esta gira en otros escenarios ¡Chapeau!

viernes, 8 de febrero de 2019

Ha fallecido Salvador Távora. Un referente del mundo del teatro y el flamenco. Se ha ido mientras dos de sus espectáculos: “Quejío” (su primera obra) y “Carmen” siguen llenando su teatro en Sevilla. En sus obras ha condensado el dolor de un pueblo y la injusticia social. Siempre mantuvo que el arte sin compromiso social es un capricho. De necesidades sabía mucho por su infancia y conseguía sublimarla con sus obras. Fue torero, cantaor, obrero textil que reflejó la comunión entre riesgo y arte. En Cataluña le prohibieron lidiar un toro en el espectáculo “Carmen”. Posiblemente entre los censores se encontraría alguno de esos hipócritas talibancillos que se rasgan las vestiduras defendiendo como “arte” otras manifestaciones ofensivas para terceros. Sin ayudas, sin apoyos consiguió sacar adelante su sala. “La Cuadra” se convirtió en un referente de la cultura flamenca. La muerte del dictador le cogió en Francia. Tenía en mente un espectáculo que titularía “Cita con la muerte”. Pero ésta le ha ganado la batalla. Luchó hasta el final contra la injusticia con el arma del teatro. Me quedo con esa despedida a compás de guitarra con que se despedía su obra “Las Bacantes” en el teatro romano de Mérida y que todavía resuenan en las piedras milenarias. DEP. 
Tierra que roza dos mares
al ritmo de tus banderas,
te he de querer mientras viva
hasta el dia en que me muera....

lunes, 17 de diciembre de 2018

Concierto Coro Amadeus-In Infantil. Iglesia de San Fernando y Santa Isabel


                     



No es difícil contagiarse de la inocencia y espontaneidad de un coro de voces blancas y dejar de lado los detalles técnicos, pero en el caso de los cantorcitos la nueva hornada de Amadeus-In Infantil, es que; además; no se les puede objetar nada. Interpretan con acierto, se divierten y divierten al público (y familiares), bajo la supervisión de Alonso Gómez Gallego, alma mater de esta agrupación. Un programa de raíz navideña sirvió para presentar a la nueva generación del coro. Las hermosas voces elevaron villancicos tradicionales como “Yo soy Farolera” y “Buenas Tardes Amiguita” recogido por el director en Puebla de las Calzada, que rezumaban acervo popular y que, los cantorcitos, también acompañan con expresión corporal. 

Emocionante el Padre Nuestro recogido por Ángela Capdeville. A continuación interpretaron la melodía popular gallega Compañeira” con arreglo de Julio Domínguez”, “Sesere Eeye; una canción popular de las isla Moa del Estrecho de Torres. Esta canción habla de un martín pescador (Sesere) que bucea y la danza imita al pájaro saliendo del agua. Está escrita en un mezcla de idiomas de las islas del estrecho del Pacífico Sur y fue encontrada en "Reports of the Cambridge Anthropological Expedition to Torres Straits, Volume 5" (1901). Muy hermosa la melodía japonés “Hakai Hana”, que es un trabajo de la compositora Mie Nakabayashi (Flor Roja, Flor Blanca), basada en un tradicional japonés. Una historia de amor de un joven que regala una flor roja su novia, que se convierte en algo tan bello como el sol. Cuando le regala otra flor de color blanco, se convierte en algo tan hermoso como la luna.  
También escuchamos un estándar de la polifonía anglosajona: “Joy of the World”, que llenó de alegría la iglesia. Este cronista, mucho más cercano al concepto de villancico anglicano, que a nuestro tradicional villancico hispano, disfrutó de este himno basado en un salmo del Antiguo Testamento. Una partitura que parte de Isaac Watts; y está compuesto de fragmentos de diversos compositores ensamblados a lo largo del Atlántico y Estados Unidos. 
En este caso fueron utilizados los arreglos de Lowell Manson. Esta obra es todo un ejemplo del "fuging tune", propuesto por el compositor William Billing. El tramo final estuvo lleno de sabor de la Pascua con clásicos como “Hacia Belén va una burra”, “Arre Borriquito”, en versión de Ambrosio del Castillo y Adaptación de Tomas Sánchez. Para cerrar, el himno navideño por excelencia “Noche de Paz” y el imprescindible “Adeste Fideles,” obras que la sección infantil de Amadeus llena de esa alegría y frescura que es su marca. Es imposible no rendirse ante la ilusión y la frescura que imprimen los “cantorcitos”. Algunos de ellos formarán parte en un futuro de otras agrupaciones, vivirán la solemnidad de Vitoria, y Morales, se acercarán al extremeño Vásquez. Otros, por circunstancias de la vida, no continuarán. Pero unos y otros ya habrán dejado momentos inolvidables, llenos de candor y belleza. Enhorabuena.








jueves, 6 de diciembre de 2018

Carmina Antiqva. 2018. Xácara Nueva. Gloria Jaramillo (Soprano)/ J Manzanero San Andrés (Vihuela)


                





 
“Nunca es tarde si la dicha es buena” El concierto programado para iniciar el ciclo “Carmina Antiqva”, que fue pospuesto, resultó el mejor colofón para esta loable iniciativa del Instituto Extremeño de Canto y Dirección Coral. Xácara Nueva es una paleta de colores de las formas utilizadas en España durante los siglos XVI Y XVII, con la excusa del amor como guía. El concierto dramatizado primició con un villancico de Juan del Encina; padre de la dramaturgia castellana; titulado “Amor con Fortuna”, la obra nº 79 del Cancionero Musical de Palacio, originalmente escrito para SABT. Una hermosa introducción a la vihuela, con reminiscencias de aires flamencos, que dejó patente la soltura que la soprano tiene en este repertorio y la agilidad de su instrumento. 


Del mismo Cancionero; una recopilación de autores que recrean la vida desde sus más diversos rincones, y que compone un mapa único de los sentimientos de la época; interpretaron “Al Alba Venid”. Un simbólico poema, en pie quebrado, que esconde más de lo que parece. Complicidad, secreto para encontrarse en un lugar propicio al amor para una obra atípica, cercana a la cantiga de amigo, género que ya escaseaba en esa época. Muchos de estos poemas aparte de cantar al amor cortes, contienen un grado de picardía que queda patente en obras como “Marizápalos”, que luego sería “redimida” y reconvertida a lo divino por Joan Cererols en “Serafín que con dulce armonía”. Los suaves arcos de la diatónica  “Tres Morillas”, se elevaron hacia los hermosos frescos del Salón de Plenos de la Diputación de Badajoz. Líneas melódicas simples, sin adornos, que se repiten en los diferentes textos. 
Gloria Jaramillo supo imprimir esa querencia popular y pegadiza, que solicita este villancico renacentista, escrito en notas blancas, de claras referencias zejelescas. Garci Sánchez de Badajoz, estuvo presente con uno de sus villancicos emblemáticos ¿Quién te hizo Juan Pastor? Un villancico que se hizo tan famoso que fue glosado por Jorge de Montemayor en su “Cancionero” (Zaragoza. 1561 y por Esteban Daza en su rarísimo libro de vihuela intitulado El Parnaso (Valladolid. 1578), con diversas variaciones en la letra. El clérigo pacense Juan Vásquez también estuvo presente con su famosa De los Álamos Vengo y Agora que se De Amor. La vihuela, exacta en los adornos, certera en los rasgueos, como solicita ese cambio que se produce a una sola voz desde estas obras compuestas originariamente para polifonía. Este avance requiere al instrumento mixturarse adecuadamente con una voz, que ya no podía arroparse en los planos sonoros de las otras voces. Gloria Jaramillo y Juan Manzanero San Andrés, peinaron los géneros, pasando de la jácara al marizápalos, deteniéndose en los tonos y regalando algún estándar como “Ay que me río de Amor”, que fue una de las obras más celebradas. Composición de Juan Hidalgo (un Solo Humano en 3/2), perteneciente a la obra “Los Juegos Olímpicos” (Agustín de Salazar y Torres), jornada segunda, pp. 16-17) Lo cual permitió una simpática emulación, por parte de la soprano, de los modos y maneras teatrales al uso en la época. Gloria Jaramillo juega con ventaja en esas lides, dada du faceta dramática, que enriquece estos conciertos. La obra está compuesta con versos del inicio de la segunda jornada de la zarzuela, para los que el músico escribió una melodía bellísima en las dos secciones que la conforman (coplas y estribillo). 
Es tan hermosa que no hastía la interpretación del estribillo después de cada copla -así consta en el manuscrito-; saltándose los cánones; práctica que no es muy habitual en este género poético-musical. La finalidad lírica era la de componer una obra con la que exaltar el poder humano sobre la tiranía de Amor. Aporta una visión desengañada del amor, basada en la teoría de que sólo aquellos que no amen podrán ver la realidad objetivamente. Perteneciente al Manojuelo Poético-Musical de Nueva York, recopilación manuscrita de piezas poético-musicales de los siglos XVII y XVIII que se conserva en la biblioteca de The Hispanic Society of America (New York) bajo la signatura Ms. HC. 380/821ª
También se pudo disfrutar de otra obra de Juan Hidalgo, el “Ay Amor, ay ausencia” (solo humano de Contra el amor desengaño)
(Texto de Calderón de la Barca). Hermosísima obra que cambia desde la alegría e ironía de la obra anterior al desengaño. Una triste melodía de doloroso y áureo verso
Hermoso broche para este ciclo que consigue acercar estos difíciles repertorios al público, de la mano del Instituto Extremeño de Canto y Dirección Coral.

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miércoles, 21 de noviembre de 2018

Ciclo Carmina Anitqva 2018. Affetti D´amore: Affetti Amorosi



La propuesta del Ciclo Carmina Antiqva, es todo un lujo para cualquier melómano, sobre todo escuchar una agrupación de estas características. Lo es por la calidad de las intérpretes, también por la originalidad de la mezcla instrumental. Es inusual escuchar un "consort" tan atípico como el presente, que no se encuadra en ninguna de las categorías, y que incluye entre sus instrumentos la viola de gamba, con su melancólico y evocador timbre. Lo es, aún más; si se acompaña de guitarra barroca y tiorba. En escasas ocasiones se deleita el público de estos instrumentos conjuntamente. Ciertamente existen agrupaciones que se aproximan al periodo Barroco/Renacimiento, utilizando instrumentos y cuerdas de tripa de oveja, con los consiguientes problemas de afinación en lugares húmedos o con climatología adversa, que les obligan a estar ajustando constantemente los instrumentos.

Este trío de féminas, es una verdadera rareza musical. No es fácil escuchar, como dije, una viola de gamba. Si además se interpreta con la técnica y la precisión de Carmina Repas Gonçalvez, es un verdadero regalo para los sentidos. Para abrir el programa (y jugar con ventaja, sin duda) se eligió al ínclito laudista John Dowland y su conocida obra “Come again:Sweet love doth now invite”. “Ven de nuevo, dulce amor, ahora invito”. Se trata de un estándar para las agrupaciones musicales, de letra anónima y con la característica de que se trata de un SATB, es decir puede ser interpretada por voz solista o acompañada de un grupo vocal.  En música, SATB es una sigla para soprano, alto, tenor y bajo, definiendo los tipos de voz requeridos por un estribillo o coro para realizar una obra musical en particular. Piezas escritas para SATB (la combinación más común, y utilizados por la mayoría de las melodías de himnos), pueden ser cantadas por coros de géneros mixtos, por coros de hombres y niños, o por cuatro solistas. Este "Come Again", es un tema dulce y amargo al mismo tiempo, dentro de la querencia melancólica del compositor británico. Además, se trata de una homofonía (Conjunto de notas musicales que se producen al unísono.) Esta pieza es tan famosa que hasta el cantante Sting ha hecho una respetable versión en su grabación “Songs From The Labyrinth” (2006). La interpretación de la agrupación, estuvo llena de matices y bellos planos sonoros.

Come again! sweet love doth now invite
Thy graces that refrain
To do me due delight,
To see, to hear, to touch, to kiss, to die,
With thee again in sweetest sympathy.

A continuación, el trío interpretó otras composiciones de Dowland que se pueden encontrar en el “Primer libro de Canciones”: Awake, sweet love, thou art return’d, compuesta originalmente para cuatro voces y laúd. Adopta la forma de “Gallarda”,  y en la voz de Sandra Medeiros, esta cadencia melancólica, resulto una experiencia irrepetible.  

Dowland fue un laudista de altibajos anímicos, casi depresivo, que vertió sobre sus partituras las experiencias internas y fue un cantautor de éxito en la época. El dominio del laúd de Helena Raposo, mixturado con la voz de Medeiros, arrancó instantes sublimes a las composiciones del músico isabelino, como durante la ejecución del aire “Flow my Tears”, recreando las notas largas, con esa cadencia vocacionalmente triste, que lo ha convertido en la obra más famosa del compositor. Esta pieza esta basada en una pavana con motivos comunes en la era isabelina, comenzando por un motivo lagrimeante en "La" y descendiendo hasta el “Mi”, tono por tono. La versión original era puramente instrumental y se titulaba “Lachrimae Pavan”.
De otro británico, el compositor Robert Johnson (1583/1624) que trabajó en el teatro con William Shakespeare, era el momento de interpretar una de sus “Allemandas” para laúd. (lute solo). Sonido limpio y digitación certera para una obra emocionante. Johnson tiende hacia un estilo lírico más expansivo que los géneros con los que trabaja, prefaciando el barroco.
Del francés Pierre Grédon (1570/1620) se interpretaron “Si Parles et le Silence” un aire de corte, de texto anónimo (Opus 31), que pueden escuchar en la grabación de “Attaignant Consort”: Le Parler et le Silence”. Esta pequeña danza está extraída de uno de sus seis cuaderno de “Airs de Cour á Quatre et Cinq Parties". Grédon, como músico de la corte de Enrique IV de Francia, compuso muchos de estos aires y ballets. A continuación se dio paso a uno de los más destacados, titulado: Cessés mortels de soupirer (Dejad, mortales de suspirar), de clara intención danzística y desgranado espléndidamente por Sandra Medeiros.

 Tobías Hume quedó representado por la obra “Preludio al 5º Tono para viola de gamba”. Hume luchó por promover la viola frente al laúd; que con autores como Dowland; dominaban la escena y las Cortes. Ágil digitación, técnica y sentimiento notables en la violagambista Carmina Repas Gonçalvez. Una hermosa interpretación, para un instrumento que se ha recuperado, después de perder en su día la batalla frente a la familia de los violines, debido a su menor volumen sonoro, frente al brillo y fuerza de los  nuevos instrumentos. La viola de gamba pasó al olvido aplastada por la potencia del violonchelo
A continuación; el organista veneciano Giovanni Stefani; fue recreado con sus obras Occhi Crudeli, Amante Felice (una chacona que después serviría para regalar un "vis" al final del concierto. Stefani es un ejemplo del eclecticismo veneciano de la época.  Es en estas obras, donde la soprano se crece, acompañada de tiorba y suelta su poderío vocal, contenido anteriormente por la melancolía que solicita Dowland o los villancicos de Juan Vásquez. También se escucharon obras de Giulio Cacinni, el equivocado autor del “Ave María,” que; en realidad no fue compuesto por él. Este Ave María fue compuesto en 1970 por el laudista, guitarrista y compositor ruso Vladimir Vavilov, que tenía el frecuente hábito de atribuir sus propias composiciones a otros compositores. Pudimos escuchar la gozosa “Amarilis, bella mía”, uno de sus madrigales más conocidos. Escrito en bajo continuo, esta preciosa obra es una "sprezzatura", concepto aristocrático acuñado por Baldassarre Castiglione en 1528, referido a la distancia emocional-hieratismo o desafecto, propia de la nobleza, al estilo silábico de la melodía, y al solo, contradicho por los líricos melismas que adornan el último verso. Pero también al reducido ámbito de la melodía (apenas una séptima), situada en un registro relajado, que permite una expresión cercana a la declamación. 
A continuación interpretaron el Aria Nona y Torna deh Torna: Romanesca.
El excelente y ecléctico programa se complementó, entre otras con el aria “Sweeter than Roses, del enorme Henry Purcell. "Más dulce que rosas", se basa en un ostinato rítmico de dos octavas partes a las que siguen dos notas negras, los octavos siempre saltando por un tercero. En do mayor, la segunda parte es tan simple como armónicamente la primera, sin aventurarse más allá de la dominante. La repetición constante en el bajo, contrasta con melodías floridas, especialmente un melisma extendido sobre "victorioso".

La tragedia "Pausanias, el traidor de su país", es una semi-ópera con letras de Anthony Henley a la que añadió música el enorme Henry Purcell. 

Tambien de Purcell, la famosa y emotiva canción "I Attempt from love´s sickness”, sobre texto de John Dryden, de la cual el trío extrajo todos los matices posibles.
Un legado musical del mejor compositor en la época de restauración de los Estuardo. Quizás el mejor compositor ingles de todos los tiempos. Un escenario irrepetible, el Salón de la Diputación de Badajoz, para una experiencia que los buenos aficionados supieron valorar. Es de agradecer el trabajo de estas intérpretes para divulgar obras inmortales y mantener los cánones instrumentales y de ejecución de la época. Detrás existe una formación y una profesionalidad apabullantes. Otro acierto del Ciclo Carmina Antiqva.

lunes, 19 de noviembre de 2018

Ángel Briz. Director del Festival de Cine Inédito de Mérida.


           


-Todos tenemos un primer recuerdo de nuestro encuentro con el cine. En mi caso llegué al cine no directamente con películas. En casa teníamos una enciclopedia donde contemplaba fotos de El Gabinete del Doctor Caligari, El Acorazado Potemkin (sí, era un niño un poco rarito) y me preguntaba como serían esas películas ¿Cuáles son tus primeros recuerdos relacionados con el cine?

Mis primeros recuerdos del cine son en mi casa. Mi padre era el propietario del bar Briz, que estaba enfrente del cine Navia, y desde el balcón de mi casa empecé a ver las películas que proyectaba el que era cine de verano. Como el mayor de los hermanos que era, recuerdo ir al cine con ellos y con mis primos los fines de semana, a la salas Trajano, Liceo o María Luisa, a las sesiones infantiles a ver películas de romanos y del Oeste. Más tarde, recuerdo los buenos ciclos de autores clásicos que se podían ver en la única televisión que teníamos, y con los amigos era un asiduo del Liceo, Trajano, Albarregas, Ponce de León, Ferroviario, Alcazaba, en aquellos años de esplendor del cine en Mérida.
Seguí viendo mucho cine en Madrid, durante la carrera, y al comenzar a trabajar en el Ayuntamiento como periodista tuve la suerte de poderlo compatibilizar con la programación de ciclos de cine que la Delegación de Cultura hacía en la Casa de la Cultura.


-¿También quemó el Cine Exin como la mayoría de los niños?
No tuve Cine Exin, pero seguro que lo hubiera quemado.

-¿Cómo surge la idea de crear un Festival dedicado a Cine Inédito? ¿Quizás del hastío de la distribución comercial y ese no poder llegar a determinadas ofertas?

En 2006 Mérida contaba con una buena oferta de cine comercial en Cinesa El foro, pero un grupo de amigos que nos movíamos alrededor de la emisora municipal, donde hacíamos un programa de cine, decidimos dar un paso más y crear un cine club. Al poco tiempo de nuestra inscripción, nos enteramos de unas ayudas que la Consejería de Cultura daba a las asociaciones culturales y decidimos presentarnos.
Como todo teníamos que hacerlo de forma urgente, si queríamos entrar en plazos, decidimos hacer un Festival de Cine Inédito, sin saber aún qué significaba eso.
Como nos concedieron 5.000 euros, tuvimos que lanzarnos a la aventura y, en cuestión de poco tiempo, antes de terminar el año, tuvimos que montar un festival que sólo tuvo una película que aún no se había estrenado en España: QUINCEAÑERA. El resto fueron películas que no habían llegado a Extremadura. A pesar de los fallos, como empezar un lunes y además de diciembre, el público respondió muy bien y pensamos que tendríamos que continuar.

-Es cierto que el cultureta es un factor fundamental para el cine club y los festivales especializados, ya que forman parte del grueso de espectadores. Pero también (es mi teoría) es posible que el posicionarse en determinados parámetros impida el goce y el disfrute de otro tipo de cine. Yo disfruto como un enano con una película de Marvel o ese tipo de producciones, en las que el cine espectáculo ha avanzado hasta niveles técnicos y de entretenimiento sorprendentes...
A la mayoría de nuestros socios y de nuestros espectadores  nos gusta el cine, ir a las salas y disfrutar de la compañía de amigos, con los que comentar la proyección. Nos emocionamos con una película española, disfrutamos de la serie de Marvel, nos reímos con buenas comedias y alcanzamos el éxtasis con Koreeda o Haneche. Habrá excepciones, pero creo que a la mayoría nos apasiona el cine y, eso sí, en pantalla grande. Por eso queremos que la gente no pierda la costumbre de ir al cine y, si es posible, que se interesen por otro tipo de películas a las que no han tenido acceso hasta que llegó el cine club porque, por suerte, hay muchas películas para ver, que nos acercan a realidades cercanas y otras muchas más lejanas.

 
-No deja uno de tener una cierta nostalgia de antaño... si nombramos  a Ford, Hawks, Hitchcock, Lang, Tourneur, Wilder, Peckinpah, Welles, Capra.. Un buen ramillete ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

-No sé, yo creo que no, somos nosotros los que cambiamos. Es indudable que recordamos a Truffaut, Ford o Hitchcock, como a Dylan, Bowie o Led Zeppelin, pero creo que es porque teníamos 20 años, mucho tiempo para disfrutarlos y cada día descubríamos algo interesante. Ahora tenemos unos cuantos años más y menos tiempo y, también, mucha más oferta. Hay muchas películas, muchas series para ver, en cualquier momento y en diferentes formatos. Yo sigo viendo Los cuatrocientos golpes 400 veces, y Raíces profundas, El hombre tranquilo o Centauros del desierto, pero siguen naciendo buenos creadores, aunque nosotros sigamos recordando a aquellos otros de especial forma.

 Además de la interesante aportación del jurado joven, tienen una sección que es una labor encomiable: Cine y Escuela, el acercamiento del cine silente a las aulas. Es sumamente importante que la cantera de los más pequeños conozca los pioneros y los orígenes y es un acierto empezar con películas humorísticas vía Chaplin y Keaton ¿Acercarán, más adelante, a las aulas directores como Murnau, Robert Wiene, G H Pabst, Abel Gance, Lubitsch, etc...

-A mí me gustaría mucho continuar esa senda, aunque no lleguemos a los 4.500 espectadores-escolares que hemos llegado a tener. Hemos visto disfrutar a los chavales con esas películas de cine silente. También sé que ha habido profesores que no han querido ir a verlas porque conocían a sus alumnos y podían molestar a otros, algo que les agradezco. Nosotros este año hemos querido explicarles a los estudiantes lo que iban a ver, para que comprendieran las dificultades para hacer esas películas en esos momentos y que, a pesar de todo, son muchas de ellas obras maestras del cine.
Cine y escuela es una sección que llevamos haciendo desde el año 2007, en la segunda edición del festival, con la idea de que los jóvenes pasen un rato agradable y se aficionen al cine en pantalla grande. Y después de estos años, queríamos ofrecer algo más. Aunque la opción de cine y escuela no es obligatoria, nos gustaría mejorar cada año, hablarles de las películas en las aulas para que sepan lo que van a ver y ofrecerles opciones que de otra forma no verían.
Respecto al Jurado Joven es otra de las cosas más interesantes del festival. Nos sorprende la capacidad de análisis de las películas de jóvenes que, en la mayoría de los casos, no han visto una película subtitulada hasta entonces. Muchos han terminado por aficionarse a este cine desconocido para ellos, e incluso han emprendido caminos relacionados con el cine o el teatro. Todo eso se puede ver en un cortometraje que ha realizado un miembro de uno de los jurados con otros compañeros y que presentamos este año, con la colaboración del Instituto de la Juventud.


-¿Cuál es el proceso que siguen a al hora de elaborar una cartelera que, suele ofrecer un ramillete de obras de gran calidad? ¿Es la selección un momento en que les pesa la responsabilidad con el posible espectador?

-Nuestro director de programación asiste a lo largo del año a los mejores festivales, donde se ven las mejores películas del año. Tenemos la suerte de celebrar el festival a finales de noviembre, por lo que tenemos una gran selección de donde elegir. Y las películas que no pasan por el festival, forman parte de los ciclos de los lunes que hacemos durante todo el año, excepto en verano. Los directores de programación que hemos tenido conocen ya muy bien al público de Mérida y, aunque siempre arriesgamos con algunos títulos, porque creo que tenemos que hacerlo, la mayoría de lo que ofrecemos le gusta a los espectadores.

-La pregunta del millón que siempre está presente en cualquier actividad cultural ¿Todo esto no sería posible sin la implicación de entidades, organismos, asociaciones y demás mecenas?

-Sí, nuestro festival es muy pequeño, con un presupuesto que no pasa de los 30.000 euros, pero nos da para traer las mejores películas, que cuestan muchos más porque aún no se han estrenado en España. Una película del festival puede costar la tercera parte tras su estreno. Aunque el propio cine club puede aportar unos 10.000 euros de su presupuesto, la Junta de Extremadura colabora con algo más del 50%, y el Ayun- tamiento de Mérida, el Instituto de la Juventud y la Fundación Caja Badajoz son otros colaboradores muy importantes. Sin olvidar a Cinesa, que nos deja unas instalaciones de calidad y sin cuya ayuda no sería posible proyectar en las mejores condiciones.

Crash. Estudio Gráfico


Y además los premios Miradas....Cinema Aestas, Noche de ánimas (por cierto con dos de las mejores películas de terror de los últimos años).

-Sí, los premios Miradas reconocen el trabajo de personas e instituciones por el cine. Loa primeros años premiamos a personas ya mayores, que habían trabajado como acomodadores, taquilleros y proyeccionistas en el pasado siglo, y ahora ya estamos premiando la labor de creadores como Rubén Barbosa, un gran talento del que me gustaría ver ya un largometraje, o el grupo Taptc? Teatro, por su labor de ofrecer cine de verano muy unido a la programación anual del Festival de Teatro Clásico.
Y como sabemos que a los jóvenes les gusta el terror, la Noche de ánimas fue un buen pórtico del festival de este año. Y de las películas que comentas, otro acierto de nuestro director de programación.


-También se presta atención a la creación extremeña: Garantía Personal, La Teoría del Sueño...

-El festival tuvo desde sus inicios una Noche del cine extremeño, en la que se proyectaban un día los mejores cortometrajes realizados en la región, y que presentaban sus autores. Lugo, por necesidades de programación, dejamos de hacerlo de forma sistemática, pero siempre hemos procurado estar al tanto de lo que se hace en la región. El año pasado GARANTÍA PERSONAL formó parte de la Sección Oficial y este año incluimos el cortometraje de Rubén González Barbosa en un pase especial.

-¿A que directores pondría en primera fila de su educación sentimental cinematográfica?

-Pues a los clásicos ya citados, Truffaut, Ford, Hitchcock, Wilder, Welles y Luís Buñuel.

-También tiene tiempo para el cine club Forum y una actividad cultural como fomentar las películas en V.O. y otra de calado social como la colaboración con el Fanzine Gay, que le concedió el premio “Las Horas” ¿Termina pasando factura toda esta actividad en el campo personal? ¿Se plantea algunas vez tirar la toalla?

-Lo de pasar factura, seguro y lo de tirar la toalla, también me lo he empezado a plantear ya, porque es mucho tiempo y porque hay que renovar a la gente que está al frente de las asociaciones en este caso.

-Su vocación por el cine de verano nace de las películas que veía desde el balcón de su casa. De ahí a desear un cine de verano en la plaza de toros...

-Ha habido intentos, ya lo creo. El cine de verano en Mérida coincide con el Festival de Teatro Clásico, que llena la ciudad de numerosas actividades, y casi puede que se eche menos en falta que en otras ciudades, pero de todas formas tenemos cine de verano los lunes con Cinema aestas, y los viernes junto al río Guadiana, que mejora en calidad cada año. Pero qué duda cabe que tener la posibilidad de ir a la Plaza de Toros todos los días de verano sería magnífico.

-Y seguimos con el IVA cultural...

-Esto daría para hablar mucho, pero al margen de opiniones diversas, el cine es una industria cultural, que da trabajo a mucha gente. Lo dije precisamente en la gala de clausura del año pasado, el cine es cultura y la cultura  genera muchos puestos de trabajo y contribuye al crecimiento de la economía. Alguien dijo que el verdadero brazo armado de un pueblo es su cultura. Un país sin cultura no tiene libertad y se encamina a la desaparición.

-Fue cronista deportivo en el diario Hoy ¿Es posible compatibilizar dos pasiones tan disímiles como el deporte rey y el espectáculo rey?

-En aquél momento acababa de terminar Periodismo y fue lo primero que surgió. Entonces no hubiera dicho no a nada. Con cierta edad se hace frente al fútbol, al cine, y al Ayuntamiento, que llegó también poco después. La verdad es que ha compatibilizado todo eso durante mucho tiempo, porque entonces no había los periodistas que hay ahora en Mérida, y con el equipo en Primera división se necesitaban. Las pasiones se compatibilizan bien, si llegan cuando tienen que llegar.

-No siente cierta nostalgia de aquellos cines clásicos que han ido desapareciendo. Aquellos sillones de terciopelo, el encanto de los palcos y los artesonados...
-Sí, se siente nostalgia por los cines, los bares o los lugares emblemáticos que desaparecen de tu ciudad y que formaron parte de tu vida. Pero es ley de vida. Me da igual cómo sean los sillones o las plateas si tenemos nuevos teatros y cines, lo que no me gusta es la posibilidad de quedarnos sin salas de cine o teatro, y que no salgamos de casa para ver cine y teatro con los amigos. Nosotros que podemos aún en nuestros pueblos coincidir con los amigos.

-Según sus propias declaraciones, el Festival sirve para radiografiar el continente Europeo.

-Bueno, eso fue el año pasado y hace unos cuantos años también, no recuerdo en qué edición, en la que la mayoría de las películas eran de ese continente. Esta edición, el festival radiografía nuestra forma de ser en el mundo, porque tenemos películas noruegas, de Reino Unido, Estados Unidos, Japón, Líbano o Rusia. Variedad de nacionalidades y estilos, una oportunidad única en Extremadura de disfrutar en una semana de lo mejor que puede verse en 2018. Hay películas, como Non fiction, que sólo se ha visto en el Festival de Cine Europeo de Sevilla antes que en Mérida, o la rusa Leto, que se estrenará en mayo de 2019.

-Sin olvidar la colaboración de la Filmoteca de Extremadura...

-Como dije antes la Junta de Extremadura es nuestro patrocinador más importante, igual que la Filmoteca, que nos apoya en muchas cosas del festival y en la sección Cine y escuela, como hace con otros festivales de la región porque, por suerte, en Extremadura contamos con muchos y diversos festivales y muchas asociaciones que, como el cine club Forum, acercan la cultura cinematográfica a sus vecinos.

viernes, 9 de noviembre de 2018

De Maestros a Discípulos. OEX. Carmen Solís y Jorge Rodríguez Norton. Director: Miguel Romea.






S. Tanéyev. Dúo para soprano y tenor sobre la obertura de «Romeo y Julieta»
S. Rajmáninov. Sinfonía nº 2
 La orquesta primició con los bajos insinuando las notas. Un cadencioso y  leve clarinete, unos glissandos fluidos de arpa, un tema misterioso al que siguen los violines. Los acordes son calmados, casi de oración o meditación. La voz; de amplio rango; de Carmen Solís, inicia el famoso diálogo de Sokolovsky sobre ruiseñores y alondras. Le contesta el tenor, se unen en dueto, sufren, se aman, Julieta se despide diciéndole que “trae luz a su amor”.
 Detrás la cuerda y el viento-metal dibujan una textura calmada, contemplativa. Las voces crecen y se adensan, crecen al tiempo que el drama de los amantes hasta llegar a esa melodía que columpia las notas en un continuo flujo y reflujo. Ágil y controlado el instrumento de Carmen Solís,  paleta vocal plena de matices, control en los pianos, mixturándose con el hermoso timbre del tenor. Los agudos sostenidos y meditados, la emoción a flor de piel para un dúo; escasamente representado; con el que el público pacense pudo disfrutar de la ópera de Tchaikosky que pudo ser y no fue. El finale, reposado, apagándose en piano, con la alondra trayendo luz a su amor en una larga cadencia. Los numerosos aplausos dejaron patente que Carmen Solís, sí es profeta en su tierra. Un arreglo de Tanájev exquisitamente cantado








En una época en que los compositores se hallaban preocupados por los colores del tono y sus diversas refracciones orquestales, y se encontraban más fascinados con las nuevas combinaciones armónicas (cuando la melodía, concebida como un ingrediente vital de la composición, se hallaba casi olvidada), la capacidad de Rachmaninoff se exteriorizó en la creación de una forma melódica renovada.
Tanto Tanéyev como Rachmaninoff, comparten la doble faceta de  extraordinarios pianistas con una notable carrera concertística y creadores de un importante catálogo de obras sinfónicas.
Los esbozos de Tchaikovsky comienzan 29 compases antes de la primera entrada de la voz de la soprano. Tchaikovsky había compuesto las partes vocales, siguiendo el libreto escrito por Alexander Sokolovsky, que adaptaba desenvueltamente la tragedia de Shakespeare. Los compases de cierre de esta composición no se encontraron en los bocetos de Tchaikovsky, pero Tanéjev los extrajo de la Overture-Fantasia. La partitura de Tchaikovsky-Tanéyev es un dúo escrito como composición independiente. En el se incluía la interrupción de la escena por parte de la Enfermera, cantada por una mezzo-soprano, que trae noticias de la madre de Julieta. Sergey Tanéyev fue amigo íntimo, alumno de Tchaikovsky.
En el Dúo para soprano y tenor (1894) de Tanéyev encontramos el popular tema principal del Romeo y Julieta de Tchaikovsky, desarrollado por los dos protagonistas en medio de una atmósfera sentimental, dramática, que agoniza al igual que su infausto amor. El éxito de la música de Tchaikovsky puede deberse a que fue el menos ruso de los compositores rusos. Mientras el Grupo de los Cinco (Balakirev, Borodin, Cui, Mussorgsky, Rimsky-Korsakov) lidiaba por mantener y difundir el carácter auténticamente ruso de la música de concierto, Tchaikovsky trataba de quedar al margen de ellos. Seguía sus propias inclinaciones musicales, creando un concepto mucho más cercano a la percepción europea que al mundo eslavo.
La obertura escrita por Tchaikosky para su Romeo y Julieta, capitula con los alineamientos de la forma sonata más que al argumento real de la obra shakesperiana. No hay que obviar la aportación de Mily Balakirev, líder de los “Cinco Grandes” que gustaba de entrometerse en la música ajena. Detalló métodos de trabajo, aportó tonalidades para las diversas secciones a un bisoño e irresoluto Tchaikosky, que le ofreció el manuscrito para ser corregido. Las suntusosas melodías se entrelazan capa sobre capa, representando las secciones particulares de la trama.
La obra destila una gran atmósfera fatalista, sentimental y lánguida.
Es un ejemplo de música programática. La primera representación de la escena del dúo, en la finalización de Sergey Tanéyev, tuvo lugar en octubre de 1894.
Debido a su gran duración, la Sinfonía n.º 2 ha sido objeto de varias revisiones, especialmente en las décadas de 1940 y 1950, que redujeron la pieza de la hora aproximadamente a unos 35 minutos. Hoy en día, sin embargo, la pieza suele interpretarse en su versión completa, a veces con la omisión de la repetición del primer movimiento.
La segunda sinfonía está teñida de un fuerte sabor eslavo, aunque los intérpretes europeos se aproximan a ella desde una perspectiva romántica.
 

1º Movimiento.
Largo-Allegro moderato en Mi menor
La partitura, que se divide en los cuatro movimientos clásicos, con un ritmo lento en la tercera posición, bebe directamente del sinfonismo de Tchaikovsky. Se mantiene en el principio de evolución interna, basado en las transformaciones de un tema básico: Un “lema”. La lánguida introducción del primer movimiento (Largo) se basa por completo en este "lema", una melodía de siete notas, posiblemente inspirada en un canto litúrgico ortodoxo
Presentó la orquesta el primer y solemne tema. Naciendo en los graves para ser expuesto por los violines, hasta ser desarrollado con profundo rigor romántico por la orquesta. Los chelos y contrabajos introducen el lema melódico en la textura densa y profusa del Largo  Siete notas para el lema, que surge casi desde la penumbra, extrayendo esa sonoridad impresiva, espléndida (y opaca) Nace un breve sólo desde el corno ingles. Surgen las referencias cruzadas, que hace emerger la excelencia del universo idiomático del compositor. Entradas contrapuntísticas, tresillos, coda abruptamente interrumpida. La melodía balsámica crece y decrece, la cadencia del corno nos conduce al allegro, construido en la forma clásica de sonata. El lirismo se incrementa durante el segundo tema, dibujado por el clarinete, secundado de inmediato por la cuerda con primoroso detalle. Este es un movimiento donde la agrupación oscila entre instantes melancólicos, iluminados, elevaciones trágicas y veladas para lucimiento de todas las familias, controlando el ímpetu del movimiento.
El progreso en los disímiles ritmos, efectos y armonías es delicado y hermoso, para extraer los dos temas (el segundo en Sol Mayor), soportado en su mayor parte por una cuerda precisa. Como también hubo precisión en la coda que culmina el infinito idiomático del maestro ruso, rompiendo el clima en la parte central, desarrollando un cosmos amenazador y cargado (según modelo de la Patética de Tchaikovsky), que termina abruptamente, tras una catarata de notas, en un repentino piu mosso. En la reexposición, los toques en puntillo de los metales rememoraban a Tchaikosvky, (el final del primer movimiento de  la Patética).
Magnífico este primer movimiento de la OEX. Voluptuoso y decadente en su justa medida. La orquesta extrajo; con precisión quirúrgica, el aura de misterio que impregna la partitura, ese delicado equilibrio entre lo borrascoso y la serenidad que subyace en este movimiento.



2º Movimiento. Allegro Molto
 El tema principal está inspirado en el Gregoriano Dies irae, ésta referencia sería el auténtico fil rouge de tanta producción sinfónica del autor. Se trata de un Scherzo animado, brillantemente orquestado con forma de Rondó (ABACABA), de pletórica vitalidad y pleno de contrastes, que abrió una trompa con reminiscencias de  Borodin. A lo largo del concierto, las trompas utilizarían la técnica bouché, a modo de sordina, con la mano introducida en la campana. Acordes quebrados surgen desde el clarinete  formando arabescos, le sigue el oboe, para después ser perfilados con pulcritud por los violines. En la estructura de la sinfonía tradicional rusa, el scherzo precede al movimiento lento (costumbre establecida por Borodín y Balákirev). La sección media del trío, amplia de lirismo y suntuosa,  comienza con un fugato lanzado por segundos violines, lo secundan los primeros y las violas. El efecto del trío semeja un desfile o feria de pueblo. El compositor introduce la misma melodía del “Dies Irae” un canto gregoriano para los difuntos que aparece en muchas de sus obras. Unas certeras trompas cortan el primer motivo. La coral que nace de los metales es turbadora.  El tema  enigmático de la coral de los metales se expondrá más tarde en la cadencia del último movimiento. En el final, un largo crescendo, donde la OEX recapitula los anteriores arabescos.

Adagio en La Mayor
Este es un fragmento arrebatadoramente romántico, teñido de nostalgia. El Adagio fue  cantado con precisión y belleza por el clarinete y la sección de oboes, Estamos ante uno de los temas más hermosos que escribiera el ruso. Esta gran romanza para orquesta es atacada por la formación arrancando un crisol de sentimientos románticos.
Pasajes y diálogos elocuentes en el oboe, cuerno, la trompa inglesa y el violín y; sobre todo; ese fantasía protagonizada por una difícil labor respiratoria del clarinete, con largas oraciones. La orquesta extrayendo una hermosa textura polifónica de la serenitud de este movimiento, que da vueltas pero no se repite. Dos temas fundamentales sustentan esta verdadera romanza para orquesta: Un sublime primer tema en los violines. La cuerda recrea esa nostalgia romántica rachmaninoviana, hasta imponerse en el clímax, navegando después por el tema lírico del primer movimiento, en un retorno cíclico. Es el momento de la recapitulación y la bella coda.  Inmenso el fortísimo, donde la orquesta ataca el motivo inicial  y aproxima al segundo clímax.  El desvanecimiento en diminuendo dejaba la sala llena de melancolía y belleza hasta el dolor, llena de júbilo, en contraste con el conflicto tempestuoso de los anteriores movimientos. Ese es un movimiento atrevido si se deja a la desmesura campar a sus anchas, escorando hacia un romanticismo mórbido. Pero la OEX extrae una textura arrebatadoramente nostálgica, de línea serena y alto vuelo lírico. Sin abismarse en el exceso de emotividad, un peligro que subyace en todo el corpus romántico. La riqueza expresiva que solicita Rajmaninov no es equivalente a desmesura, y esto lo comprende la batuta de Miguel Romea, guiando a la orquesta hacia el clímax, pintando una textura intensa, de cuidado encaje polifónico, pero con la sobriedad que requiere la escritura, sin el arrebatado vértigo del romanticismo desaforado. Fraseando cuidadosamente el movimiento para eludir el exceso romántico.
Miguel Romea interpreta la partitura a niveles de fisicidad, con amplio lenguaje gestual e indicaciones precisas a la orquesta, dibujando en el aire la intensidad de los instantes. Las elecciones melódicas someten la escena, imbuidas de temas populares de los "melos" rusos. La construcción armónica se basa en los dos temas dominantes: uno expuesto por las cuerdas varias veces, otro confiado al clarinete, acompañado por una orquesta que no oscurece sus semitonos, se vuelve refinada y cautelosa. Cuando la orquesta recapitula y se va aproximando al pp final. El diminuendo que indica la partitura, se convierte; literalmente; en un verdadero “desapareciendo”, casi un suspiro...

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Allegro VIVACE.
En la tradición sinfónica rusa, los motivos y los temas se unen colectivamente en el finale basado en un tema cíclico. La orquesta desarrolló un moviendo amplio, en forma de sonata. Un hermoso tema inicial en tresillos, vitalidad y color en forma de marcha y retorno a la sentimental melodía de cuerda en el tercer movimiento. Los staccatto aportan sensación de ligereza.
Nace un diálogo hermoso de flauta y oboe, una filigrana hermosa, una nota larga de trompa con efecto bouché, que produce un tono más cobrizo.
Inician con aliento danzarín, con aire festivo, una siniestra danza con retazos del Dies Irae, para continuar con un gran tema. A continuación reconsideran la melodía. Después, el juego con escalas descendentes, en cascadas, que franquea las diversas secciones de la orquesta, y diferentes alturas. En la cadencia final, surgen las citas de Paganini (Rhapsody) y de The Isle Of The Dead. Se desvanecen las nubes de los anteriores instantes. Después de una melodía recóndita, reexpone la primera sección, caminado hacia el final. La coda sella la peregrinación espiritual, para regalar brío y luminosidad. Está perfectamente calibrado en todos los efectos retóricos, con una devoción vocacional a los  postulados de la postromantiche poesía.
La Orquesta de Extremadura supo extraer los vigorosos giros armónicos que reclama la obra, enhebrando momentos sublimes, empastando, creando una textura densa y ampulosa. Enfatizando los momentos dramáticos y oscuros, aislando los episodios con precisión.
Subrayar el color de las familias de viento-madera-metal (liderado en el Adagio por el clarinete), los clímax hendientes y la compenetración de la cuerda. Una exultante perorata de latón y timbales culmina la luminosa intensidad del finale. Saludos de la orquesta por secciones, siendo largamente aplaudidas las secciones de viento-madera-metal, sobre cuyas espaldas recae gran parte de la arquitectura de esta obra.