Google+ Followers

lunes, 25 de septiembre de 2017

Paraíso. Andrey Konchalovsky. El horror del limbo.

                                           



País Rusia
Director Andrei Konchalovsky
Guion Elena Kiseleva, Andrey Konchalovsky
Música Sergey Shustitskiy
Fotografía Aleksandr Simonov
Reparto Yuliya Vysotskaya, Christian Clauss, Philippe Duquesne, Peter Kurth, Jakob Diehl, Viktor Sukhorukov, Vera Voronkova, Jean Denis Römer, Caroline Piette
Género Drama
Duración 130 min.


Konchalovsky es un director capaz de pergeñar productos tan disímiles con una buddy movie de encefalograma plano, protagonizada por el otrora chico disney Kurt Russel y el icono del cine de acción Silvestre Stallone, plena de explosiones frases lapidarias (Voy a volarte la jodida cabeza) y todos los tópicos del subgénero, para en una maniobra neorrealista de funambulismo saltar al otro lado y presentar el costumbrismo a fuego lento, el remanso de lo cotidiano y composiciones elegantes donde redescubrir lo esencial (El Cartero de las Noches Blancas). Por no hablar de su colaboración con Tarkovski para el guión de Andréi Rubliov o de la soporífera y carente de emoción “El Cascanueces en 3 D”. Hasta llegar a esa promesa de autor que fue el lirismo y la poesía de la notable “Siberiada”




En “Paraíso”, el moscovita se decanta por un blanco y negro aséptico (en la línea del Haneke de “La Cinta Blanca”), decorados parcos y estudiada composición. Nos ofrece su propia visión del  holocausto. Una mirada esforzada por cuanto trata de abarcar situaciones y personajes de amplio calado en escaso metraje. La ruptura del ritmo dramático se produce en un arriesgado movimiento sin red. El director introduce a los personajes mirando a cámara en un imaginario limbo, desde el cual relatan, justifican, hacen avanzar o retorcer la historia desde el formato cuadrado de 4:3.
Un colaboracionista que sobrevive sin cargos de conciencia, una aristócrata rusa y un oficial de las SS que mantuvo un affaire con ella en el pasado. A diferencia de otras incursiones, el cineasta expone los motivos del ascenso de esta ideología y la visión del oficial alemán durante uno de los monólogos. También presenta a un antiguo compañero de universidad, al que encuentra durante su inspección del campo de concentración. Juntos comparten el desencanto, el alcoholismo donde tratan de huir de la realidad. Una realidad que les enfrenta a sus fantasmas: jóvenes universitarios que admiraban y tratan de escribir una tesis sobre un escritor ruso, cuya esposa, le cuenta su amigo, fue eliminada en esas instalaciones. 


El autor juega con la gama de grisuras humanas. La aristócrata no tiene reparo en ofrecerse al comisario para sobrevivir. El comisario le dice sinceramente a su esposa que la ama, mientras prepara el encuentro con la rusa. El oficial de las SS es capaz de besar las manos de la sirvienta que atendió a su madre moribunda o liberar a una judía porque se lo suplica un criado, al tiempo que escucha; impertérrito; las estadísticas de eliminación humana en los  crematorios. Jugando con el brechtiano principio de interrupción (distanciamiento), que hace avanzar el recurso dramático. Gracias a las formidables interpretaciones (en especial Yuliya Vysotskaya). El film es parco en la mostración de situaciones explícitas de horror. El resultado es mucho más inquietante al presentarnos la vida cotidiana de los protagonistas, sus razonamientos, deseos, sentimientos. Lo que presta en cercanía, lo transmite en inquietud al comprender que a diferencia de las tesis de otras películas, los personajes son poliédricos. No hay una manipulación maniqueísta. 


Las diversas capas de grisura del ser humano están presentes. También resulta sugestiva la deconstrucción narrativa, esos “cortes” que se producen durante las declaraciones a cámara, que manifiestan la perplejidad, la incomprensión o la imposibilidad de explicar el todo. ¿Qué habría sido de estas personas de haber nacido en otro país o época distinta? ¿Estarían cambiados los roles? La aparente falta de secuencia dramática que retrotrae al teatro del absurdo, alcanza altas cotas de malestar cuando se subvierten los roles. En una de las escenas más inquietantes (psicológicamente), Helmut, (Christian Klaus) el oficial nazi le ofrece a Olga (Yuliya Vystskaya) un carnet de Cruz roja y un pasaporte, ante lo que ella se arrodilla y humilla hablando de “superhombres” mientras él la rechaza decepcionado con todo aquello en lo que había creído. Una mirada tridimensional sobre el horror. Las vivencias de personajes que navegan entre la luz y las sombras, entre esa zona gris donde habitan los seres humanos. El terrible epílogo describe certera y visualmente la naturaleza del nuestra errónea especie. Dos niños avanzan jugando y riendo por un camino hacia la cámara y hacia el futuro. Los bordes del sendero están sembrando de cadáveres alineados. Los niños ni siquiera los miran. Se han acostumbrado.
El mensaje final es desolador para el espectador. El presumible paraíso ofertado por el nacionalsocialismo se revela monstruoso infierno, el paraíso socialista, simplemente le sigue los pasos, y el paraíso religioso, al que aspira la protagonista, depende exclusivamente de la fe. El panorama no es muy halagüeño.

 

Lo mejor: La utilización aséptica del blanco y negro que produce una sensación de irrealidad y limbo. Las interpretaciones a cámara, certeras, desnudas, lacerantes. Que los personajes sean reales y no acartonados chicles.

Lo peor: Heinrich Himmler y su escasa relación con el personaje histórico.
Que el homenaje a la madre Rusia en una película financiada por la TV de ese país, haga olvidar el otro holocausto, que comienza con Lenin, y al cual el director podría prestar algo de atención. ¿Quizás, algún día,  una película sobre los gulag?

viernes, 22 de septiembre de 2017

XXIV Ciclo de Cine en V.O. Cineclub Forum de Mérida y Cinesa

                                         


La primera propuesta de Cineclub Forum y Cinesa para el ciclo comienza el día 25 de Septiembre con un wenstern de factura patagónica, la argentina “El Invierno”. La aridez y dureza del paisaje servirá de fondo para un enfrentamiento generacional dentro del marco del capitalismo inmisericorde. Emiliano Torres nos presenta dos personalidades enfrentadas y el miedo a ser dejado de lado cuando ya no eres productivo para el sistema. Un sistema que apenas se deja entrever, ya que las cabezas (en este caso invisibles) apenas tienen presencia, pero toman las decisiones. La soledad de un  paisaje en formato panorámico, la naturaleza hostil, los terribles vientos son compañeros de viaje. El simbólico paso de las estaciones, la sustitución de lo viejo por los nuevo, el eterno ciclo de la naturaleza, la parquedad de lo diálogos y la denuncia mercantil constituyen este neo-wenstern, ciertamente crepuscular, con un enfrentamiento interpretativo de Alejandro Sieveking y Cristian Salguero y Premio Especial del Jurado y Fotografía en San Sebastián, donde el desamparo, las motivaciones humanass, los conflictos generacionales, el aislamiento dan lugar a una lectura con muchas capas. 
La fotografía de Ramiro Civita  (Garaje Olimpo, La ragazza del lago), obtiene imágenes de una belleza terrible de las zonas de El Calafate o Río Gallegos, convirtiendo el árido paisaje en un personaje más de este drama austral.


Para el 2 de octubre se proyectará “Paraíso”, un acercamiento al holocausto desde la perspectiva de tres personajes distintos cuyas vidas se entrecruzan en ese terrible periodo histórico. Los personajes hablan a cámara desde otra dimensión en determinados instantes, interrumpiendo la linealidad narrativa. Eficiente fotografía en blanco y negro, formato clásico (1,37:1) y búsqueda de elegancia visual. Una reflexión sobre el horror y el papel que cada persona desempeña. El distanciamiento brechtiano está presente, la intercalación de las entrevistas, los planos fijos, rompen el ritmo narrativo, pero sin afectar a la emoción. Buenas interpretaciones de Yuliya Vysotskaya, Christian Clauss, Philippe Duquesne para los grandes conflictos morales de la humanidad. En el lado menos positivo la visión caricaturesca de Heinrich Himmler (no se deben alterar los personajes históricos) o el homenaje a la Madre Rusia como un paraíso. Quizás esa página del libro de historia no la ha leído Konchalvsky.



“Selfie” llega el día 9 de Octubre, una propuesta coyuntural, con temas candentes en formato de falso documental. Dirigida por Victor Garcia León, esta comedia muestra la cotidianeidad de un joven de buena familia que se queda en la calle. Irreverente, con su dosis de mala baba y surrealismo para tratar temas de actualidad o no tan actuales. La pelea de los hispanos a garrotazos viene desde los tiempos de Goya



“Un minuto de Gloria” podrá visionarse el 16 de Octubre. La propuesta búlgara nos habla de la dignidad humana tras la metáfora de un reloj perdido. El guión da mandobles a diestro y siniestro para la sociedad de su país, esquivando el trazo grueso, basándose en dos personajes opuestos como metáfora de una sociedad cruel, llena de fraudes y la corrupción del estado. Con excelentes interpretaciones. naturalistas y ásperas de Stefan Denolyubov, Margita Gosheva Y escenas tremendamente divertidas como la del protagonista semidesnudo envuelto en la bandera de la UE. Un argumento que perfectamente podrían haber firmado Capra o Preston Sturges. El hombre humilde que encuentra una fortuna que sólo le acarrean problemas.







El 23 llega Sofía Coppola con “La Seducción”, una parábola sobre el matriarcado, un cuento pervertido y oscuro con Colin Farrel, Nicole Kidman y Kristen Dunst. Un remake de “El Seductor”, setentera y perturbadora narración con Clint Easwood ejerciendo de macho alfa. De vocación esteticista, brumas, bosques, etc, Sofía juega con la fotografía (Philippe Le Sourd) de referencias flamencas, centrándose en el aspecto visual y el envoltorio. Aquí la estética es la marca de la casa, escondiendo una sexualidad soterrada, quizás demasiado contenida en sus toques de comedia negra, para devenir en thriller psicosexual apoyado en las eficientes interpretaciones. Estudio corrosivo sobre la situación del las mujeres, el macho alfa, el ritual del cortejo, que con gran minuciosidad en los detalles del periodo histórico, nace desde una mirada claramente contemporánea.




“Abracadabra” de Pablo Berguer llega el 30 de octubre. Una comedia negra con la presencia Maribel Verdú, Antonio de la Torre, Jose María Pou y un contenido José Mota. Una oferta delirante y certera, mixturando el disparate, lo ridículo, el costumbrismo, la música comediscos, interpretaciones apabullantes, intriga y un largo etc. Guión heterogéneo, marichulos y proclama feminista y sobre todo mucho riesgo por parte del director que utiliza la cámara de forma brillante, certero montaje y dominio del cromatismo. Una propuesta refrescante en clave de comedia intergenérica y choni.



Para el 6 de noviembre se proyectará “Chabela”, el documental sobre la cantante Chabela Vargas, dirigido por Catherine Gund y Daresha Kyi. Material inédito sobre la reina de las rancheras, con entrevistas, secuencias con su áspera y personalísima voz, que compone un completo retrato sobre una personalidad única. Un paseo alrededor de la mujer del poncho telúrico, la garganta atequilada, la relación con Frida, un puzzle apasionante donde el chamanismo, la opción sexual, la valentía frente a un mundo de hombres, la lucha contra las convenciones o algunos aspectos menos brillantes de su vida pueden ser disfrutados por el espectador.  

jueves, 21 de septiembre de 2017

The Limehouse Golem. Vuelve el Grand Guignol

            



Juan Carlos Medina
Año: 2016
Duración: 109 minutos
Género: Thriller - Intriga
Nacionalidad: Reino Unido
Intérpretes: Olivia Cooke, Bill Nighy, Douglas Booth, María Valverde, Eddie Marsan


Los espectadores menos avezados quizás, ante  los primeros asesinatos, crean encontrarse envueltos en una película de subgénero gore o del más cómico splatter. Otros aventuraran una revisitación del latino giallo, basándose en la estética y el cromatismo del film. Ninguna de estas predicciones de higadillo y casquería son acertadas. The Limehouse Golem es un rendido homenaje (estético y conceptual) del abuelo paterno de todos esos subgéneros. Bienvenidos al Grand Guignol. Los clientes de la época victoriana precisaban de matanzas, salpicones de sangre (splatter) y otras delicias sobre el escenario, quizás para olvidar la dureza real de su cotidianeidad. Escenas grotescas, mutilaciones, ejecuciones y barberos asesinos se mezclaban sobre las tablas, para ofrecer la catarsis a un abarrotado y variopinto público formado por perdidas, borrachos, marineros y algunos miembros de la alta sociedad amantes de emociones fuertes o depravadas, deseosos de ver los ancestros de los actuales efectos especiales, que el visionario Oscar Méténier ofrecía al extremo inferior del escalón social. Sujetos que no se admitirían en otros lugares. Entre desmayos y gritos, el género se traslado a Inglaterra a principios de los 20, donde se le dio un envoltorio más gótico y se minimizó la violencia, debido a la censura existente en las artes británicas.
The Limehouse Golem es, ante todo, una propuesta atmosférica que toma lo mejor de aquel Grand Guignol y lo mixtura con travestismo, referencias a Jack the Ripper, novela negra y los famosos Penny Dreadful. Aquella literatura barata de thriller gótico que la clase obrera compartía o alquilaba, al no poder pagar ni siquiera ese “penique”, para seguir las atrocidades de Sweeney Todd y de otras vidas nada edificantes.
El director Juan Carlos Medina debutó con cine de género con una apuesta espinosa y arriesgada. Miscelánea de Guerra Civil con terror. En “Insensibles” la factura técnica disipaba los pequeños escollos de una propuesta balbuceante  y somática sobre niños que no sienten dolor. Aquí se ha empapado de referencias cinematográficas y cinéfilas como el mítico Golem al que dio vida el rabino de Praga, icono  del cine silente, e incluye el personaje del escritor George Gissing, casado con una ex­-prostituta,  que en su novela “New Grub Street”, pergeñaría un retrato despiadado del mundo marginal y artístico londinense.

Olivia Cook preguntándose: ¿Que sabía ella de los ferrocarriles?
Pero ningún acercamiento fue tan real como la inmersión literaria y humana de Jack London, que escribió una denuncia imprescindible: “La Gente del Abismo”(The People of the Abyss. 1903). En ella narraba la miserable e inhumana vida en el East End de Londres. El autor experimento en carne propia la degradación y la miseria, durmiendo en calles, burdeles, para describir y revelar las infrahumanas condiciones que la literatura victoriana al uso suele obviar.
En medio de este abismo se encontraba el barrio obrero de Limehouse, denominado así por sus hornos de cal. Los marineros fueron apodados "Limeys" o "Lime Juicers" ya que tenían raciones regulares de jugo de limón cuando en el mar para evitar el escorbuto. Pero lo más probable es que la teoría de “hornos de cal” sea la correcta, ya que el nombre de Limehouse es anterior a las raciones de escorbuto de marinero. En aquella época era igual de sórdido que el Whitechapel donde realizó sus fechorías el Destripador, con el añadido de barcos y asentamiento de fumaderos de opio donde el mismo Conan Doyle (Sherlock Holmes) acudía en busca de suministros. Y también era visitado por Chales Dickens para ver a su padrino.



El inspector Kildare, interpretado por el siempre eficiente Bill Nighty, trata de encontrar al autor de los crímenes en un Londres de serie B, opresivo, libertino y habitado de sombras. El diseño de producción es uno de los puntos fuertes, aprovechando los escasos exteriores y recreando minuciosamente escenarios decimonónicos o habitaciones con una notable fotografía de Simon Dennis (Melanie, Black Sails) ya habituado a fotografiar callejones y desoladas calles de ladrillo (Peaky Blinders, Jekyll and Hyde, Ripper Street). Aunque todas estas referencias ya se encontraban en la novela germinal: “Dan Leno and the Limehouse Golem” del británico Peter Ackroyd, guionizada por Jane Goldman (Stardust, X-Men, La Mujer de Negro, El Hogar de Miss Peregrine para Niños Peculiares) avalada por una gran experiencia con la estética gótica. La guionista emite  un programa sobre experiencias paranormales “Jane Goldman Investigates”, con un sesgo bastante científico. 

Dan Leno fue un cómico de music hall especializado en pantomima, transformismo, comedia cockney y en papeles de “dame”. Con él, creció el burlesque. Pero sus preferencias artísticas le restaron puntos para ser tomado en serio e interpretar papeles Shakesperianos. Sufrió una crisis emocional y murió a los 43 años. El film homenajea iconos de la época como la representación del Bluebeard que tiene lugar en el teatro, o la inclusión del mismísimo Karl Marx como  sospechoso. Incluso el mismo detective es un prefacio de lo que sería Sherlock Holmes, también se recitan de versos del poeta Alexander Poe y hay varias referencias al escritor opiómano Tomas de Quincey y su obra “Del Asesinato considerado como una de las Bellas Artes
La dramaturgia se sustenta sobre las notables interpretaciones del veterano Nighty, sobre la naturalidad de Olivia Cooke (una Moll Flanders que consigue ascender utilizando sus astucia en un entorno machista y conservador) y el certero personaje que desarrolla Douglas Booth (casi un sosias de Freddie Mercury). Destacar a María Valverde en un esforzado rol victoriano con acento correcto. Nunca sabremos las aportaciones que podría haber hecho al personaje detectivesco el gran Alan Rickman, cuyo fallecimiento le pasó el testigo del detective Kildare a su veterano compatriota.



Hubo otros dos directores que coquetearon con la idea de llevar a la pantalla la novela de Peter Ackroyd. Las visiones del esteticista Yvory y del delirante Terry William, hubieran dado como resultado poemas visuales de lo más disímil. Desafortunadamente nunca llegaremos a verlos. Limehouse es un thriller victoriano lleno de guiños a la Hammer, con referencias al “From Hell” del ecléctico Alan Moore (la frase pintada con sangre sobre la pared)  Bill Nighty recuerda en algunos sesgos al enorme Peter Cushing en sus incursiones hammerianas. Hay retazos pulp en la narrativa, una extraña simbiosis de Dickens con David Fincher, añadiendo el manierismo de Terence Fisher.

Hermosa banda sonora atmosférica, macabra, intensa y  eficiente, del antiguo músico de jazz Johan Söderqvist (Hermanos, Cosas que perdimos en el fuego, Déjame Entrar). En la partitura hay predominio de música electrónica para matices góticos o instantes de una insana melancolía. Destacan temas como “El Golem”, teñido de un romanticismo enfermizo.
La inclusión de canciones equivocas de la época como ¿Qué sabía ella de los ferrocarriles?, escrita y compuesto por CG Cotes & Bennett Scott (1897), que en el film es cantada por Olivia Cooke, y  llevó a la cantante de Music Hall del East End, Marie Lloyd (1870-1922), ante el Comité de Vigilancia, contribuyen a la creación de un clima realista y desenfado en esos instantes:

Alguien quería perforar su boleto
los guardias y porteros llegaron ronda por la puntuación
y ella les dijo a todos que nunca había tenido su boleto perforado antes.

Otra composición I'm Waiting for Him Tonight, Compuesta por Dan Leno / Johan Söderqvist, esta escrita siguiendo los cánones musicales del music hall de la época con enorme acierto.

Lo mejor: La factura técnica, el diseño de producción y las interpretaciones.
Lo peor: Que la densidad de la trama ralentice el interés del espectador o la pérdida de detalles para atraparlo. Que se pueda adivinar el final por parte de los más avezados.





martes, 19 de septiembre de 2017

Lady Macbeth. Una mantis religiosa rural. COC. Filmoteca de Extremadura

                        


En 1865, Nikolai Leskov creó un personaje cuyo nombre tenía reminiscencias shakesperianas, aunque no guardara ninguna relación con el referente literario. Durante su vida el autor fue criticado por  todos los sectores políticos, y no  fue comprendido, a pesar de ser un renovador del lenguaje literario. Esta “Lady Macbeth”, cuyos inicios presagian (erróneamente) que el espectador va a encontrarse con  un personaje a lo “Brontë” en un paisaje digno de “Cumbres Borrascosas”, o con una flauvertiana e insatisfecha Madame Bovary, tal vez con una irracional Anna Karenina, o una escandalosa Lady Chatterley. Pero el personaje que dibuja la angelical Florence Pugh, padece una intensa patología. Como otra antihéroina, la protagonista de la  novela de François Mauriac: Térèse Desqueyroux, enferma de ahedonia. Aquella es el reverso de esta Lady Macbeth, que descubre una excitación sicopática, transmutada en mantis hipersexual, cuando se deja arrebatar por la pasión y la insanía.



Oprimida en una sociedad heteropatriarcal, que ejerce el abuso sobre las clases inferiores, atrapada en un matrimonio rural pactado, la protagonista se asfixia viendo pasar las horas  ante sí, viéndose despreciada por su marido. Tan encorsetado el espíritu como el cuerpo.
William Oldroyd utiliza largos y contenidos planos, paredes austeras, espacios casi desnudos para crear inquietud y desasosiego. Con escasos exteriores, desolados y yermos en el más puro estilo de romanticismo desaforado. La sensación de claustrofobia y endogamia es enorme. La simpatía que en un principio puede provocar Catherine, su despertar sexual, la búsqueda de su lugar en una sociedad opresora, se torna un cáliz agrio cuando los primeros acordes de la sinfonía de su patología comienzan a sonar. Carece de capacidad de arrepentimiento, de empatía, de conciencia. Auque quizás se escamotea al espectador un proceso más complejo en el proceso de víctima a verdugo desalmado.  



Se antoja atropellada la evolución de la inocente ama de casa sentada estática en el sofá, hacia la asesina desalmada que cambia su sempiterno traje azul (la única nota de color en el film) como cambia de piel. A pesar de las referencias teatrales de Oldroyd y de su guionista, el tratamiento es eminentemente cinematográfico, jugando con los planos para crear ansiedad o manifestar el implacable paso del tiempo. Florence Pugh está enorme. La expresividad de su impasibilidad (si se me permite el juego de palabras) proporciona instantes de verdadero goce cinéfilo. Espléndida fotografía de Ari Wegner que contrasta al inicio el color del traje de Katherine con los paisajes ocres y desolados, las playas agrestes de Nortumberland y Durham, o los blancos gélidos e insultantes de las paredes, para mimetizarla en el epílogo con su nuevo vestido oscuro, pero en la misma posición que comenzó el film. El eterno retorno, el mito de Sísifo en la Inglaterra rural. Y es que la intención del director para esta Jane Austen pervertida, es no proporcionar hospedaje al espectador. Para ello lo incomoda con encuadres cartesianos, largos e inquietantes, recreándose, dilatando el tempo para mostrarnos la mentalidad de una época donde la mujer es un habitáculo para conceder placer a los hombres y albergar su descendencia. Nos encontramos ante un “Heritage Film” atípico con un acusado (y sorprendente) componente racial y socialmente reivindicativo. El hijo bastardo del marido de Catherine es de raza negra, así como criada Anna, que no existía en el cuento original y también el final ha sido cambiado. Excelente pieza de cámara. Una rareza que rompe las convenciones del género. No apta para degustadores delicados.

lunes, 18 de septiembre de 2017

36 Festival Nacional de Teatro: Vegas Bajas. 6 al 22 de Octubre de 2017









                     

Con un programa ecléctico y atrayente se presenta la 36 edición de un festival consolidado. Fruto de la colaboración entre Junta de Extremadura, Diputación y Ayuntamiento de Puebla de la Calzada, junto a las asociaciones culturales Jarancio y Carazo.







Arrancando el 6 de Octubre con el monólogo “Yayerías”, de Félix Albo. Una obra donde los recuerdos, un  pequeño pueblo, un grillo o un búho, conforman historias para adultos llenas de ternura y sonrisas. En tono juglaresco el actor nos enfrenta con los estereotipos sociales. Basado en un libro del propio actor/escritor esta obra lleva al público por calles en penumbra, el olor del bizcocho, la vida que nunca volverá a ser, todo desde la mirada del “yayo” que es como llaman en Levante a los abuelos.


El día 7 llegan “Clásicas Envidiosas”, que ya estuviera en el Festival de la Villa Romana de Torreáguila. Esta parodia “chespiriana” arrancará las carcajadas del público con un texto de Chema Rodríguez-Calderón que nos plantea una fantasía Isabelina, en la que, Ofelia ,no quiere arrojarse al río y todos los personajes del príncipe vikingo se salen de las líneas del guión. Añadamos un estudio de radio de los 50 y la voz aterciopelada de Sinatra para esta propuesta inteligente y aguda de Martelache. Un cambio en la historia, hasta ahora oficial, una propuesta refrescante, iconoclasta con interpretaciones notables.
EQUIPO ARTÍSTICO:
Lady Macbeth Juan Madrid Delgado Julieta Pedro Bachura Hamlet Julián Ortega / David Carrio Ofelia Chema Rodríguez Calderón Romeo Gerard Clúa.
DIRECCIÓN:
Juanma Cifuentes.


“La Maricarmen” de Aaron Benchetrit, es la propuesta para el 8 de octubre. Arteatro y la Providencia Producciones muestran este cariñoso homenaje a las gran Mari Santpere. Mamen Godoy borda un personaje, incluso en su apariencia física, lleno de ternura, de canciones, mixturando el tono humorístico con el drama de su difícil vida. Mamen esta acompañada del actor Ivan Luis, en un papel episódico, pero fundamental. Esta disparatada Santpere navega por su mundo absurdo, plena de registros, conduciendo al público de la lágrima a la carcajada en un trabajo natural de puro teatro, en las manos de Virginia Flores.



“El Último Amor de Lorca” , la exitosa obra de Miguel Murillo sobre los últimos días del poeta granadino es un respetuoso acercamiento, pleno de tragedia y humor, a esa postrera emoción lorquiana que truncó la guerra, y a la necedad humana. Unas interpretaciones sobresalientes de J C Corrales en el rol del autor del “Romancero Gitano” y del resto del elenco bajo la batuta de J. Raynaud y de Ex3 Producciones. El 12 de Octubre.
EQUIPO ARTÍSTICO:
Federico JC Corrales Juan Miguel Pérez Polo Pura Ana Franco Margarita Concha Rodríguez Andrés Rüll Delgado Maruja Raquel Palma Otoniel Javier Herrera.
 DIRECCIÓN:
J. Raynaud.

“Retablo Jocoso de la Maldita Armadura” es una comedia en clave de enredo de “Akatama Teatro”. Una familia noble del siglo XVIII muestra sus inquietudes para llegar a fin de mes en texto del extremeño Florián Recio. Embarazos no deseados, desahucios, enredos y mucha ironía, con escenografía del siglo aúreo para  Elena de Miguel, JC Corrales, Rocío Montero, Rakel Jiménez y Rubén Lanchazo como protagonistas. En la vida de Cristina, una viuda con deudas que busca el tesoro de un marido fiambre. Para el 13 de Octubre.
EQUIPO ARTÍSTICO:
Elvira Rocío Montero Tristán JC Corrales Cristina Elena de Miguel Pascuala Rakel Jiménez Ludovico Rubén Lanchazo.
 DIRECCIÓN:
J. Raynaud.


Otra comedia llega el día 14, se trata de la exitosa “Las Princesas del Pacífico”. Agustina y Lidia son como personajes de otra planeta, aisladas, solitarias y felices a su manera. Su única ventana al mundo es la televisión. Al recibir como premio un crucero, se tendrán que enfrentar a un mundo hostil. Propuesta esperpéntica a tres bandas (José Troncoso, Alicia Rodríguez y Sara Romero) en el texto, que mezcla la carcajada con el absurdo, lo trágico con casi el humor negro, en un constante cambio genérico. La actrices Alicia Rodríguez y Belén Ponce consiguen un difícil (y buñuelesco) equilibrio entre lo esperpéntico, lo entrañable bajo al dirección de Jose Troncoso. La Estampida Teatro.






Producciones Glauka llega el 15 de Octubre con “La Boda Salvaje. Pelayo y Cayetana reciben una invitación para una semana de gastos pagados en la finca de una amiga que se casa. La risa y lo rocambolesco se dan la mano en esta cita. Es la primera vez que la compañía representa la obra. Direccion de Jose Antonio Lucia y Pepa Gracia.




De Nao D´amores se representara el día 20 “Penal de Ocaña”, un acertado monólogo basado en un diario personal de la escritora Maria Josefa Canellada, que tuvo que abandonar sus estudios y trabajar como enfermera durante la guerra civil. Eva Rufo se habita de la piel de la escritora para hablar sobre el sufrimiento, la sinrazón y las injusticias. Impecable puesta en escena y utilización del espacio escénico donde el piano (Isabel Zamora) juega un papel importante con obras de Falla, Shubbert o Chopin, entre otros., ya que también recrea espacios sonoros. Historia de una de tantas heroínas en la sombra. Una obra certera, de bellísimo texto, bajo a dirección de Ana Zamora, nieta de la protagonista.


Una de las obras cumbres del dramaturgo francés Molière . Esta versión destila la sabiduría de quien conoce las tablas. El juego escénico, las posiciones, la limpieza de las interpretaciones presentan a estos arquetipos que el dramaturgo gabacho critica lo que claramente es una situación de “postureo”. Nuestro burgués pretende ser aristócrata y asimilar conocimientos que le son ajenos para estar a la altura. Pero tan sólo sirve para que todo el mundo se aproveche de su ingenuidad. La escenografía (tan sólo una escalinata) permite carreras, triciclos, para esta farsa ácida con sobresaliente vestuario e interpretaciones de Teatro de Papel.
EQUIPO ARTÍSTICO:
Granada Losán, Antonio Solano, Juan Antonio Lara, Fernando Ramos, Julio Galindo, Granada Bernabé, Lola Fernández y Claudio Martín.
 DIRECCIÓN:
Claudio Martín.


Para el epílogo, día 22 de Octubre el Festival ha reservado “La Celestina” de CTC Producciones, donde una juglaresa portando los títeres de Calixto y Melibea se aproxima al lado más amoroso de la clásica tragicomedia. Mixturando textos de Fernando de Rojas, paráfrasis o creando nuevos fragmentos. La actriz Carolina Calema lleva a cabo una perfomance de gran exigencia, jugando con timbres y actitudes, donde se mezcla l"a comedia dell´arte" con el teatro de títeres o con el mundo del juglar y del clow, dentro de una realización impecable. EQUIPO ARTÍSTICO:Carolina Calema.
DIRECCIÓN:

Darío Galo


jueves, 14 de septiembre de 2017

Miguel Bosé. El eterno retorno. Stone & Music Festival. Mérida

                                          





Apenas habían comenzado los primeros acordes que la orquesta y los coros de Miguel Bosé; habitados de negro riguroso; atacaban con precisión, cuando ya un público arrebatado cortejaba las canciones. El público de Miguel es fiel y le ha acompañado desde sus inicios a juzgar por la media de edad. De aquellas fans adolescentes de sus inicios, ha quedado un público de lo más variopinto, certero y apasionado que conoce los temas y los disfruta. Algo ha llovido desde que Camilo Sexto lo  incentivara y le compusiera sus primeros temas. Reconozco que no llamó mi atención en sus inicios; yo andaba en otras lides musicales. En 1977 la pasión cinéfila nos llevaría a las salas para disfrutar de esa obra maestra de Darío Argento que es “Suspiria”. Allí, Miguel tenía un pequeño papel donde desataba otra de sus pasiones: la danza, que había estudiado con Lindsay Kemp, Marta Graham y Alvyn Alley. No fue hasta el álbum “Miguel” que comenzó a interesarme con canciones como “Morir de Amor”, la preciosa “Te Amaré”, todavía con arreglos y conceptos bastante “teen”. Pero sería en la producción “Los Chicos no Lloran” cuando me rendiría ante la madurez de creaciones como la juguetona “Bambú”, la equívoca “Con las manos vacías” o “Si te cuentan que caí”. Años después, en su decimoquinta aventura, el intérprete alcanza el olimpo musical. Arreglos cuidadísimos con concepto de banda sonora, aportaciones del nivel de la bellísima “El Ilusionista”, la soberbia “Olvídame Tú” (que se echó de menos en este concierto). Temas tan elegantes como “A una Dama” o la letra musicada del petrarquista Soneto V Garcilaso de la Vega: “Por vos Muero”, de concepto neoplatónico sobre amadas inalcanzables, y uno de los más bellos del Renacimiento. (Por vos he de morir y por vos muero)


El numeroso público que abarrotaba las milenarias piedras, coreó todas las canciones desde la primera época del artista, que bromeó ofreciéndoles un “lifting” anímico. Pero esta revisitación ha pasado también por sus baladas. Han sido enriquecidas con arreglos certeros y bellos, se añaden instrumentos como el acordeón, se juega con los tempos, siendo lo mismo y distinto en un eterno retorno a los orígenes, añadiéndoles el matiz de la experiencia y la sabiduría de los kilómetros. Aquí hay tablas; de eso no cabe duda; Bosé se mueve con su proverbial elegancia, domina el gesto corporal y el timing, ya sea sentado en una silla en un acústico que pone los pelos de punta o haciendo que el Anfiteatro se venga abajo coreado por miles de voces en la apoteosis de ese icono musical que es “Sevilla” (Como a una reina te adoraré). La complicidad del artista con el resto del elenco es total. Disfrutan y hacen disfrutar.

 Son músicos y cantantes con mucho mundo detrás. Y Miguel ya les había presentado sus respetos dejándolos asomar al peristilo de uno en uno al principio del concierto. A lo largo de la noche se sucedieron temas de las primeras etapas (Creo en ti, Morir de Amor) con el público en pie bailando y celebrando las canciones enlazadas. Piezas señeras como “Linda”; en el recuerdo de tantas adolescencias; Superman, Don Diablo (con bromas coreográficas incluidas). Miguel escenifica cada tema con esa galanura que es la marca de la casa. Camina “como un lobo” para ir detrás de ti (ahora sin Bimba). Mientras planchas el corazón te da “Bambú” ( Turap tuhé) o se desliza por el escenario como un patinador.
Hace que te enamores de esa “morena suya”, eriza el vello en un acústico espectacular (Te amaré) o deja un rincón para la reivindicación y la denuncia del absurdo humano:

Dame una isla en el medio del mar
Llámala libertad
Canta fuerte hermano
Dime que el viento no, no la hundirá

Miguel Bosé ha conseguido que sus canciones sean intergeneracionales, padres e hijos coreaban ese icono de la música pop patria que es “Amante, bandido”, maquillada para la ocasión, dejando “ese perfume que nos devuelven las canciones en el tiempo”. Cuarenta años de canciones dan mucho de sí. Para encontrar en algún desván el corazón, corazón malherido, para desear transmutarse en Gulliver, para darse cuenta de que todos los mares se secarán “si tu no vuelves”. Y cada noche vendrá una estrella
a hacerme compañía…
Bosé sobre el escenario economiza el gesto, solicita complicidad, guía al público como un flautista de Hamelin preguntándole “que va ser de ti”, lo obliga a seguirlo hasta una adolescencia casi olvidada , te cuenta que “nadie como tú me sabe hacer café”, deja que lo escolten hasta lo más profundo de su dolor en el bello acústico “Amiga”:

Si fuiste lo que fuiste
fue en mi casa que para
ti fue tu palacio y tu guarida.
amiga, amiga.
que dulce esa palabra
y que sencilla esa
palabra suena hoy.


“Estaré” fue el regalo del artista al calor de sus seguidores. Una hermosa composición dedicada a sus hijos, una balada a fuego lento que refleja ese miedo al desamparo, al olvido, a no haber hecho suficiente que tan sólo saben los padres:

Y siempre estaré
Muy cerca de ti
Me veas o no me vas a sentir
En cada duda, en cada temor
Te voy a quedar, te voy a batir
Porque eres mi paz, mi luz y mi sol
Mi fiebre, mi fuerza
Mi único amor
Y ahí donde siempre
Estoy y estaré
En tu corazón, siempre ahí
Estaré

Pero el respetable se negaba en redondo a que terminara el concierto y pedía (o gritaba) “otra” hasta conseguir varios bises que el artista encajaba con complicidad, el índice en alto y sentido del humor. ¡Gracias Mérida!
Después de meterse en el bolsillo a sus rendidos acólitos, el juglar marchaba fuera de España después de haberse reinventado, de haber hecho temblar las gradas y caveas, de haber facturado en su viaje a un público fiel que disfrutó, rememoró y participó en la liturgia nostálgica de este animal escénico, que realizaba un esfuerzo tremendo ya que se encontraba “tocado” en la garganta.
Una noche inolvidable donde se disfrutó de la alquimia del cantante de los ojos ahumados. Una noche para la nostalgia, para ese “lifting” anímico que prodigaba el polifacético artista para convencernos que “nosotros, los de antes, seguimos siendo los mismos”. Como las recias columnas del escenario.
Lo mejor: La complicidad y generosidad de Bosé con su público, una verdadera fiesta dionisiaca.

Lo peor: Los altavoces del lado izquierdo reverberaban en exceso haciendo palpitar y prolongar las notas del bajo hasta solapar en ocasiones la voz. Cosas de la tecnología.