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jueves, 16 de febrero de 2017

Grupo Vocal “Olisipo”. Ciclo Juan Vázquez






Con un programa cimentado en la polifonía mortuoria en la frontera lusitana, el grupo vocal Olisipo; que toma su nombre de la antigua denominación de Lisboa; desgranó  un repertorio de gran belleza y dificultad, donde se recreaba una Misa De Réquiem Ibérica en los albores del siglo XVI. Algunos autores, consideran la primera Misa de Réquiem de autor ibérico, la que fuera escrita por Pedro de Escobar. Nacido en Évora y autor de un Réquiem a cuatro voces masculinas, que se encuentra en un manuscrito de la catedral de Tarazona. Probablemente fue compuesto para los funerales de algún miembro de la familia real castellano-aragonesa. Según la musicóloga Tess Knighton, fue el Réquiem que se cantó en las exequias de la Reina Isabel La Católica el año 1504. El grupo “Olisipo” dejó patente el empaste de sus voces, su dominio del tempo y de las distintas líneas melódicas que se entrelazaban y mixturaban con enorme belleza. Comenzó la agrupación ofreciendo una espléndida interpretación de los “Responsorios de Maitines de Viernes Santo”. Escritos por un evorense: Francisco Martins. La agrupación enlazó los nueve responsorios; de hermosa armonía y marcado efecto dramático; que compusiera el que fue maestro de la catedral de Elvas. En el libro de Cuaresma, 4vv, tan sólo refieren “8 Responsorios de Semana Santa”. Ribeiro, Mario Sampaio (1954), 8 responsorios de Semana Santa: “Francisco Martins a transcribir a notación moderna y revisada por Mario de Sampayo Ribeiro. Lisboa: Sassetti.”





De  especial sentimiento y hondura en la interpretación, resultó el último salmodio: “Caligaverunt”, engrandeciendo la belleza trágica de los melismas del día de la Pasión. Sobre Martins existe una anécdota relacionada con un tal Remigio, músico de la catedral de Badajoz, que respondió ante la siguiente copla, compuesta al Santísimo Sacramento por el portugués: 





                                               La facilidad es sol la
                                             La que luze en mi letrilla
                                             Mi re, y re mi re se toda
                                             Pues es so la peregrina




Ante el hermético chiste, el pacense había respondido componiendo un villancico sobre las seis notas del hexacordo natural. Al parecer el maestro luso, le respondió con otra letrilla juguetona.


Versa est in luctum”, de Estêvâo Lopes Morago, abrió la segunda parte de este recorrido musical por la “raya” hispano-lusa y la formidable  "Escuela de Évora".
El compositor Estêvâo Lopes Morago (en realidad Esteban), nació en Vallecas, anduvo por la Catedral de Badajoz y fue alumno del maestro Phelipe de Magalhâens (Azeitâo. 1571). Su obra, de gran audacia armónica, tiene querencia por la disonancia. En el impresionante motete de difuntos interpretada por Olisipo “Versa est in luctum,” pueden rastrearse sacudidas repentinas de homofonía rítmica, que son típicas de algunas de sus obras, ancladas en el Stile antico (proto-armónico). Este posicionamiento estético le permitió componer  algunas de las partituras más espirituales de la polifonía lusa. El lamento de Job en “Versa est in Luctum” destila una melancólica belleza:

A minha cítara converteu-se em pranto,
e a minha flauta em lamentações:
Tende piedade de mim, Senhor,

pois nada são os meus dias.

Es recomendable acercarse al excelente estudio sobre Estêvâo y la utilización de la música ficta: Musica ficta and Implied Chromatic Inflexions in the Music of Estêvão Lopes Morago de Pedro Sousa Silva.


Incluyó el programa obras del clérigo pacense Juan Vázquez: Kyrie, Agnus Dei, Sanctus, etc, de su enciclopédica composición exequial titulada “Agenda Defunctorum”. La única composición sacra del autor que ha llegado a nosotros. Una  extensa obra abrumada por el éxito en vida de su vertiente profana. Casi todos los episodios polifónicos de la “Agenda” están basados en alguno de los temas del canto llano. En las partes a voces, Vásquez hace uso alternativamente del estilo homofónico y del estilo polifónico con sencillez y maestría.


Duarte Lobo se halla a caballo entre el renacimiento y el incipiente barroco, siendo el autor más famoso de su época. El grupo luso interpreto´ “Sequentia-Dies Irae”. Duarte Lobo (también estudio en Évora), se mantuvo al margen de las directrices vigentes en Italia, a pesar de vivir en época de auge del barroco. Alejado de los experimentos de Monteverdi, siguió componiendo con la técnica renacentista de Palestrina, pero agregando disonancias más modernas. De este modo se convierte en un híbrido fascinador que mira hacia las dos épocas desde sus obras. Musicalmente, Portugal se queda durante mucho escribiendo al "modo antiguo" porque no hay nadie que venga a modernizar la polifonía. Como si sucediera en España, con la arribada de Tomás Luis de Victoria. La española era una cultura muy hermética, religiosamente hablando. Victoria trae otra luz de Italia que consigue permear el “cerrado y sacristía” de la música patria. Mientras tanto. Portugal mantiene en su polifonía una sensación de penumbra y cerrazón de la propia sociedad portuguesa. A cambio, las partituras resultantes son muy íntimas,  intensas, preñadas de un oscuro misticismo. Así se mantiene durante muchos años. Resulta difícil percibir en ella verticalidades como las que se puede encontrar en la polifonía italiana. Esas grandes amplitudes de tesituras, que de repente nacen, y donde las voces parece que se van al cielo. Lobo recibe bastantes influencias de la escuela franco-flamenca, con su canto firme y técnica canónica y de los post-tridentinos.





Estêvâo de Brito (1575-1641). Aunque en otras referencias data como nacido en 1577. Estudió con Filipe de Magalhães en la Sé de Évora. Estêvâo de Brito utiliza, en general, en sus motetes frases cortas de dos a cuatro notas y se desarrolla en estilo imitativo a través de las diferentes voces. Es una música en general muy viva, También usó una variedad de valores de notas como semicorcheas y ritmos punteados que aparecen en lugares especiales, dentro del texto, para resaltar algún pasaje específico. Para ser maestro de Capilla de la Catedral de Badajoz se vio obligado (desde el reinado de Felipe II, requería la probanza de la limpieza de sangre) a demostrar dicha limpieza, ya que el cabildo pacense formulaba esta exigencia. Así pues Esteban de Brito viajó a Portugal para obtener los comprobantes necesarios. Durante su estancia en Málaga con cargo equivalente al de Badajoz, se destapó como bastante indisciplinado, reuniendo multas y llamadas de atención del Cabildo.


Frei Manuel Cardoso. Los intervalos aumentados, junto con las relaciones falsas y ciertas inflexiones cromáticas en cadencias, eran rasgos permanentes del lenguaje del organista Manuel Cardoso. Su manejo de las técnicas puramente renacentistas era más variado. Con líneas melódicas largas no alterados por cadencia. Juega con las contradicciones cromáticas, tan al uso entre los compositores ibéricos de la época. Este peculiar estilo mixtura una ambigüedad tonal con entradas inesperadas e intervalos cromático. El “Ofertorium” da lugar a contrapuntos muy vivos, pero la atmósfera de placidez y devoción predominan en esta “Missa pro Defunctis” a ocho, homófona y sencilla, de armonías, coloración y modulaciones personales. Del Frei Manuel Cardoso se puede encontrar una excelente grabación realizada por The Tallis Scholars. La agrupación vocal “Olisipo” interpretó, con la intensidad requerida, el  Responsorium-Liberame, Domine a cuatro. La única parte SATB de esta misa de réquiem para seis voces (SSAATB), que se incluye en el libro de misas de 1625
 Canto llano en estado puro. Heredero del dominio del contrapunto de su maestro; Manuel Mendes; Cardoso utiliza para el revestimiento de sus obras un lenguaje expresivo, técnicas muy propias y estética audaz. 


Atrevimientos sonoros que no practicaban sus contemporáneos portugueses. Por ejemplo, el uso frecuente de la disonancias, consonancias y cromatismo contradictorio, con un manejo poco ortodoxo del sistema modal. Fue Cardoso quien mezcló con éxito el antiguo y el nuevo, produciendo su propio estilo de gran carácter.  Las “Misas” de Cardoso utilizan la técnica renacentista de "parodia". Es decir, se construyen a partir de material musical preexistente. Misas del primer libro se basaron en los motetes de Palestrina. El "Libro de varios motetes" (1648) incluye las lecciones de la Semana Santa. Tal vez las obras más conmovedoras del manierismo musical portugués. 
Lamentablemente muchas de sus creaciones, fueron destruidas por el terremoto de 1755. Este responsorio ofrecido por “Olisipo”, es de efecto hipnótico y se despoja de las seis voces de la misa, para pasar a SATB (soprano / alto / tenor / bajo), en brazos de una  repentina austeridad que nos lleva de nuevo a la temas solemnes tratados en el texto. Sobre este freire se encuentran en el Archivo Musical de la Catedral de Sevilla el Libro de facistol nº 21: Misas de Manuel Cardoso. Códice impreso sobre papel de 126 folios. Contenía dos obras para el rito de la Aspersión: Asperges y Vidi aquam, siete misas, dos motetes y el responsorio “Libera me Domine”. Se encontraba en muy mal estado y estaba ubicado en la capilla de la Granada. Cardoso era el compositor portugués más difundido de su tiempo, su reputación habría sido más internacional si la editorial de Amberes (Plantin) hubiera aceptado una oferta que Cardoso hizo en 1611 para publicar sus obras. Al final, Plantin demostró ser demasiado costoso para este compositor relativamente provincial. Lo que le hizo que su música fuese menos cosmopolita que la de sus coetáneos.

Se encuadró este concierto dentro de las actividades que el InDiCCEx lleva a acabo para rescatar la polifonía “rayana” y el patrimonio musical fronterizo. Destacar la excelente fonética del coro, su balance y elegancia. La capacidad de transmisión y estilo depurado, que trasladó al público a aquellas grandes exequias que se oficiaban en catedrales y capillas, donde todas las vanidades mundanas se elevaban al cielo. Al igual que se elevaban los melismas que esta agrupación regaló al público pacense.

Grupo Vocal Olisipo:
Elisa Cortez (Soprano)
Lucinda Gerhardt (Mezzo)
Carlos Monteiro (Tenor)
Armando Possante (Barítono y Dir.)




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