martes, 11 de junio de 2019

Concerto Campestre. Bucólica celebración de la música. XXXVI Festival Ibérico de Música de Badajoz





Desde la interpretación de la primera obra, la hermosa Salve Regina, el aficionado tenía la certeza de que estaba ante un concierto de los que dejan huella. La excepcional voz de la soprano Joana Seara, transmite la naturaleza melancólica de la obra del compositor luso. Las notas se elevaron, apoyadas en la excepcional acústica del patio del Museo Arqueológico; para dar inicio a una verdadera jornada “campestre”. Esta es una de las obras punteras del alentejano Diogo Dias Melgás. Un motete de original belleza, resuelto por la cantante con amplio registro. Esta partitura muestra claramente las relaciones e influencias entre compositores de esa época. La voz de la cantante extrae esa sobriedad que caracteriza al “estilo” portugués y el pathos del compositor, cuyas obras sacras se han perdido en gran parte.

 
La Sonata en do menor de Carlos Seixas: Esta obra contiene toda la elegancia y claridad del lenguaje armónico del organista conimbricense. En Seixas se dan todas aquellas características que distinguen la creación del vecino país: la sobriedad, la vitalidad, la simplicidad, la curiosa mistura entre aristocrático y lo sacro. Esta sonata sigue la costumbre de Seixas de introducir varios tiempos y hasta dos minuetos, concepción que lo diferencia de Scarlatti.
La temática del concierto trajo hasta el festival a las “modinhas”, un género que se popularizó entre la burguesía portuguesa; vía Brasil; y tuvo gran éxito en los salones lusos del XVII.  Estas letras de enamorados, quejas, amores imposibles con su carácter tranquilo y melódico y su inspiración italiana, consiguió rendir incluso a la raleza (Don Pedro I se arriesgó a componerlas). Aparte de su cambio a modo mayor en la sección central, guardan escasas normas estructurales. Las modinhas pasaron directamente de los seresteiros a los compositores, para crear la modinha “aristocrática”, alejada de la improvisación de las brasileñas.

 
 La Spinalba, ovvero Il Vechio Matto, es una ópera cómica en tres actos de Francisco Antonio de Almeida, estrenada en el carnaval de Lisboa. El trabajo alterna hábilmente entre el drama clásico y la bufonería napolitana, finalmente es una verdadera comedia musical.

En esta aria, la joven florentina Spinalba le explica a Dianora porque se ha vestido de hombre. “Con quante lusinghe l’infido incostante“. Con claras referencias del estilo italiano, llena de vitalidad y ardor barroco. Joana Seara realiza una recreación intensa, con control en agudos y agilidad en su instrumento, dotado de un timbre hermoso y denso, con gran versatilidad en los adornos. Una obra rara del barroco del sur de Europa para redescubrir sin demora. Original obra, donde el compositor huye de los clichés de la ópera italiana de la época y sus sistemáticos da capos, para desarrollar aires y recitativos muy entretejidos y una original instrumentación.  Es la única que sobrevive completa.

Dos cambios en el programa. Sustituyendo a Lições do Sousa Carvalho, se ofreció el recitativo “Non ch’io non posso” y el aria “Lo dico all’antro addio” de la serenata L’Angelica de João de Sousa Carvalho
 A lo largo del programa desfilaron autores portugueses como Antonio da Silva Leite, maestro de capilla de la catedral de Porto, especializado en música y religiosa y gran impulsor de la guitarra. El violinista madrileño José Palomino “Sinto amor de día em día”, posiblemente compuesta cuando el príncipe regente le llamó a Lisboa como primer violín.

 


Uno de los instantes más intensos del concierto fue la Sonata para oboé en dó menor de Joan Bautista Pla, que compuso, con aportaciones de sus hermanos, algunas de sus partituras. Esta obra solicitó muchos recursos del oboísta Pedro Castro. Una férrea columna de aire y una endiablada digitación. En un instrumento desagradecido en la caña, que precisa de relajación en los labios, con prioridad en el uso del fondo de los pulmones. Pedro Castro extrae un variado y enriquecedor cromatismo del instrumento, La cohesión de la agrupación es asombrosa, el empaste soberbio, el contínuo certero y cristalino. Destacar la precisa digitación de Catherine Strynckx al chelo barroco y el buen hacer de Flávia Almeida Castro en la; siempre difícil; respuesta al tacto del clave.

Como propina, la agrupación regalo una Modinha del XVIII de autor anónimo: “Ganinha minha ganinha” para cerrar una de las mejores ofertas musicales que hemos tenido el placer de disfrutar.


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