miércoles, 7 de noviembre de 2018

Alonso Gómez Gallego. Director del Coro Amadeus


-En Castilla tienen en alta estima a Tomas Luis de Victoria, se celebran eventos, se interpretan sus obras, se publican. Otro tanto sucede con Cristóbal de Morales en Sevilla, se celebra el año de nacimiento, etc. ¿Cree que Juan Vázquez tiene el reconocimiento que merece su talla como polifonista en su propia tierra?

Pienso que estamos en camino. A la labora antaño realizada por Carmelo Solís, se suma ahora el ciclo “Juan Vázquez”. Entre enero y marzo intentaremos organizar -si el patrocinio nos lo permite- su cuarta edición y el tiempo dirá si la conmemoración de su muerte se convierte o no en tradicional y consigue estar a la altura de las citadas.  

-El oficio de músico, en cualquiera de sus facetas es, sin duda, una de las profesiones más sacrificadas y especializadas. Horas y horas de estudio, asignaturas complementarias, especializaciones ¿Todavía hay quienes ponen cara de asombro cuando alguien dice que es músico? ¿Le sucedió algo parecido o recibió apoyo familiar cuando decidió dedicarse a esta hermosa profesión?


En relación a la primera pregunta he de decir que estas alturas prácticamente nadie se asombra, en mi caso. Sin embargo, después de realizar el antiguo COU y la selectividad, sí era frecuente en reuniones de amigos escuchar “¿y no vas a estudiar otra cosa?”.
En cuanto a la segunda pregunta tengo que decir que sí recibí apoyo familiar, aunque creo que mi padre no tranquilizó hasta que no vio que podía mantenerme y ser económicamente independiente.

-¡Es importante el apoyo de las Instituciones cuando se trata de sacar adelante estos proyectos! Dicho de otro modo ¿Serían casi imposibles de realizar sin que los mecenas institucionales aportasen su apoyo económico y estructural?

Trabajo cada día para que algún día pueda ser así, pero creo que hoy por hoy, al menos en Extremadura, los ciclos del InDiCCEx o la actividad, investigadora, docente y artística que realiza el Coro Amadeus no podrían sostenerse sin la ayuda institucional. Pero de igual modo añado que no podría sostenerse tampoco solo con ella. En la actualidad estos ciclos se sostienen en más de un cuarenta por cierto con ayudas no oficiales. La conjunción de unas y otras es lo que finalmente produce el milagro.  

-Pasar unas vacaciones buceando entre legajos y archivos antiguos no es precisamente el sueño de la mayoría ¿Qué se siente cuando se descubre algo que está ahí esperando hace siglos? Algo que va a revivir en las voces de “Amadeus” por primera vez en cientos de años...

Tienes razón, pero a mí sí que me divierte. Sin embargo, a los archivos me llevan otro tipo de motivaciones, y de entre ellas, destaca la de buscar nuevas vinculaciones de músicas y de maestros de música con nuestra tierra. Me resisto a creer que la historia de la música española se construya con pocas aportaciones de nuestra tierra. Creo firmemente que hay más pero que no se conocen. Y en todo este proceso, -normalmente al final- si encuentro algo que pudiera funcionar para coro lo transcribo y edito. Más tarde lo someto al montaje con el coro, su lectura nos descubre rápidamente si podría o no funcionar en un concierto. Y solo después de todo este proceso se programa e incluye en alguna ocasión especial. Dicho esto, la satisfacción que uno siente cuando una obra que has encontrado, que has seleccionado de entre muchas, que has transcrito y editado, la interpretas con tu coro, la diriges conforme a tus criterios interpretativos y observas que al público le gusta… es indescriptible. Y no menos es ver la cara de asombro de las gentes de ese lugar al escuchar la música que se hacía en su pueblo años, siglos, atrás.


 
-Imagino que el trabajo con la cantera infantil es uno de los aspectos más satisfactorios de su profesión. Esa posibilidad de descubrir nuevas voces, de pulirlas, de llevar a fin una obra difícil técnicamente.

Es totalmente cierto lo que dices, pero en ocasiones también frustran los sinsabores y todo lo que hay que invertir hasta conseguirlo. Me explico, las voces infantiles-juveniles son inestables en este tipo de formaciones porque los niños vienen al coro a experimentar. Un niño con buena voz y aptitudes no necesariamente tiene que disfrutar y se divierte con la música vocal durante el proceso de aprendizaje. Por otro lado, las exigencias educativas de nuestra sociedad también imposibilitan los ensayos en más ocasiones de las que imaginaríamos. La oferta de actividades artísticas, físicas y educativas de refuerzo en Badajoz es cada vez mayor y, en suma, compromete la continuidad y estabilidad del grupo cada semana. Por eso la batalla de un director de coro en una asociación independiente como Amadeus está en dos frentes que debe equilibrar: ilusionar de forma constante y trabajar también de forma constante. Si consigues ese equilibrio, efectivamente es posible pulirlos de una manera más efectiva y característica. Esto, en efecto, es sumamente satisfactorio, pero como explico, no es un camino de rosas, no se consigue fácilmente.  

-Y luego está la contrapartida. Los viajes que chocan con los estudios, los exámenes, el sacrificio para personas tan jóvenes...

Sí, a muchos de ellos les gustaría continuar en el coro pero… no pueden. Como decía antes las exigencias educativas son cada vez más altas y cuando los estudios obligatorios comienzan a apretar muchos padres optan por que sus hijos dejen el coro como primera medida. Estos, en ocasiones aciertan, pero tengo que decir que suelen ser menos de los que creeríamos. Me explico, un niño que ha estado habituado a un alto ritmo de trabajo y exigencias presenciales, optimiza su tiempo y atención en el estudio por necesidad. Pero cuando se queda sin esa exigencia presencial (como pudiera ser el coro o el conservatorio), si no ha desarrollado un alto grado de rigor y sentido del esfuerzo, o si tiene facilidad a la dispersión, etc… el resultado suele ser que esa ganancia de tiempo no se consigue gestionar, se pierde atención y concentración en el estudio y/o es traducida por el niño como tiempo libre. De esta forma el abandono de estas materias se convierte en perjudicial porque pierden la capacidad de sacrificio, constancia y atención. Por eso, mi consejo es aguantar en actividades musicales hasta que sea realmente imposible compatibilizarla con la elección profesional que el niño desee llevar a cabo. En todo este proceso, también en Amadeus hemos aprendido a ayudarles después de su paso por Amadeus-IN y no es extraño ver a antiguos cantores colaborando puntualmente con las distintas secciones.   

-Hay puntales, casi siempre no reconocidos, en la vocación y el proceso de aprendizaje ¿Qué profesores recuerda con mayor intensidad? ¿Qué momentos con cierta nostalgia?

Creo que han marcado mi formación y carrera: la musicalidad de Esteban Sánchez, con quien estudie piano casi siete años; la vitalidad y pasión por el canto de Coronada Herrera; la sistematización en la organización del trabajo de los directores corales L. Heltay y J. Djuick; y la pasión y respeto hacia la profesión de la Dirección Coral del catedrático y compositor Ricardo Rodríguez. Este último lo recuerdo con especial cariño.

-Ha elegido una profesión dura. No cabe duda que llena de hermosos instantes cuando el aplauso y el reconocimiento del público hacen olvidar todos los sinsabores de la carretera, las habitaciones de hotel, la lejanía familiar...

Sí, pero a medida que pasa el tiempo va pesando cada vez más la renuncia a las reuniones familiares, a pasar tiempo con los tuyos e incluso a poder desarrollar una vida “más normal” que te permita poder ir al cine o poder asistir a conciertos de compañeros y amigos.
 

-Todavía queda mucho por cambiar la mentalidad respecto a esta profesión. Hay un chiste en el que unos padres se reúnen después de unos años y comienzan a preguntar que han estudiado sus hijos. Tras ir comentando, orgullosamente, las carreras que han hecho cada uno de ellos, le toca el turno al padre del músico. Entonces les comenta que es profesor superior de piano, de solfeo, de composición, musicólogo, especialista en música antigua, y además tiene el grado superior en violín y grado medio en clarinete, es director de coro y orquesta, etc
Entonces uno de los padres se rasca la cabeza, pensativa y dice:
-Entonces tu hijo ¿dejó de estudiar?...

Síiii, lamentablemente eso pasa. Pero es una cuestión educativa generacional. Con el tiempo creo que sucede menos porque la sociedad avanza también en ese sentido.

-Con “Amadeus” han tocado todos los palos: Polifonía renacentista, poemas musicados, por no hablar del premio internacional de composición ¿En que terreno se encuentran más cómodos o tienen más satisfacciones?

No sabría precisar. Creo hablar en nombre del grupo cuando digo que todas nos aportan algo, por eso trato de acudir a ellas de manera lo más equilibrada posible.

-¿Termina pasando factura la carretera, los horarios apresurados, la conciliación con la vida “normal”?

Sí, sí que pasa factura. Tanto es así que en muchos casos condicionan actos que la sociedad, por lo general, no llega a entender. Muchas de las causas están en esas circunstancias que citas.

-El programa de “Carmina Antiqva” mima el panorama lusoextremeño. Podemos acercarnos a obras del magnífico “Cancionero de Elvas” y obras de la Catedral de Badajoz...

Es un ciclo que mira hacia la música antigua y, nuestro pasado, está ligado de forma inherente a Portugal. El objeto del ciclo es, pues, mostrar propuestas artísticas interpretadas por grandes profesionales, pero al mismo tiempo, animar y acercarles a estos a esa música con la que más relación tenemos. De esta forma el ciclo deja un gran aporte social cumpliendo un fin cultural y educativo.


-Para cuando escucharemos a Bird, a Dowland, algún Gesualdo, algo de Di Lasso, obras de Tallis... ¿Se aleja mucho de la esfera de preferencias de “Amadeus”?

Sí. Tienes toda la razón y la pregunta me encanta, pues denota conocimiento sobre nuestros repertorios. La respuesta es sencilla y tiene que ver con lo anteriormente comentado. Amadeus se ha decantado siempre por interpretar la música de calidad más cercana a su realidad cultural y en esa esfera no se encuentran los Dowland, Bird, o Tallis. Pero sí es cierto que, cumplida ya esta premisa, tengo ganas de acercarme a otros menos habituales porque también son parte de nuestra historia musical. Así, espero que en un futuro no muy lejano, pueda programar música de Orlando di Lasso, Palestrina, T. Tallis y Monteverdi. También la de Peñalosa, Castilleja. Y en el terreno contemporáneo tengo que hacer una nueva batida de estudio porque constantemente salen nuevos compositores con música realmente bellas. Recientemente hemos incluido a O. Gjeilo y el resultado en conciertos está siendo fantástico.

-Imagino que continuará con sus investigaciones en archivos a la busca de partituras ¿Verá la luz pronto algún estreno?

Durante casi 10 años he estado centrado en la investigación sobre Juan Vázquez y tuve que sacrificar en ese tiempo el desarrollo y evolución de Amadeus. Por eso, desde el año 2015, la balanza en el trabajo se decanta hacia Amadeus (Amadeus-IN, Coro de Cámara, Coro Mixto, Mulier, etc…), quizá pronto vuelva a pesar más la investigación. Hoy por hoy no he dejado la investigación pero tampoco me dedico a ella con la constancia que antes lo hacía. De todos modos, dispongo de gran cantidad de materiales, frutos de esas investigaciones pasadas que esperan el momento propicio para ser programados. Como ejemplo, puedo decirte que espero poder programar pronto algo vinculado a la música en el Estado de Feria.

 
-¿Qué papel ha jugado Puebla de la Calzada en la consolidación de toda esta estructura musical?

En el caso de Amadeus están y estarán unidos de forma inherente, tanto, que el coro lleva el nombre de la población en su nombre. En el caso del InDiCCEx es un poco distinto porque sí que hay una clara intencionalidad mía de tener la sede en Puebla de la Calzada, al menos, mientras yo siga siendo presidente, aunque el pueblo no entienda bien el aporte cultural que esto podría dejar.

En la actualidad pienso que tanto el Ayuntamiento de Puebla de la Calzada como los directivos de Amadeus y del InDiCCEx, aprenden y evolucionan este papel conforme a las posibilidades que ofrece el momento en que vivimos. Ambas partes se esfuerzan en mejorar y creo que la relación, de seguir avanzando, podría llegar a cotas de desarrollo similares a las que ya tienen en otras poblaciones extremeñas con agrupaciones similares.

Y abundando en la respuesta, en el caso concreto de Amadeus hay que sostener además que, sobre todo durante la alcaldía de Adela Cupido, la ayuda fue crucial en momentos clave.   



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