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miércoles, 12 de julio de 2017

I Festival Internacional de Música “Ciudad de Cáceres” El Gabinete del Doctor Caligari (1920)





   

En el año 2008, el violista y compositor Yuval Gotlibovich acomete una hermosa (y espinosa) tarea: Musicar la película emblemática del expresionismo alemán. Una obra legendaria, señera e iniciadora de todo un estilo, que; a pesar de no ser la primera; está considerada el mascarón de proa de este movimiento. Ya en “El Estudiante de Praga” (1913) se encontraban esos callejones sinuosos, esas perspectivas irreales y forzadas que caracterizarían al movimiento. En “El Golem” (1919), las similitudes eran aún mayores y la profecía del expresionismo está patente en fondo y forma, sin ninguna duda. "Caligari" ha obtenido el pedestal por derecho propio. Su profunda profecía del periodo más oscuro de Alemania, su retrato de la obsesión, el montaje paralelo, los planos, la iluminación, la atmósfera de dislocación, etc, contribuyeron a crear algo novedoso. Una poética malsana nunca vista hasta entonces en la pantalla. Yubal Gotlibovich realizó la partitura para viola y violonchelo. 


La elección es de lo más acertado. Este es un filme que, por ejemplo, con acompañamiento de piano perdería mucho de la intensidad dramática y la insanía que lo define. La cuerda y sus posibilidades técnicas y sonoras, abarcan una pluralidad de sonidos que son explotados por el compositor en todas sus variantes: chirridos, frotamientos, abundantes pizzicatos, acordes disonantes. La hibridación entre las imágenes y las notas lega a tal punto que hasta el sonido del féretro de Cesare el sonámbulo, o de las puertas al abrirse, son remedados por el instrumentista que utiliza golpes contra la caja para determinados sonidos, etc. El violista israelí ha conseguido destilar un pentagrama que forma unidad certera con los fotogramas. El diálogo entre la viola y el violonchelo de Jonathan Gotlibovich, es un ejercicio de técnica impecable. 





De una expresividad absoluta, pese a la dificultad de la ejecución. Nos encontramos ante una composición compleja, debido a la subordinación del ejecutante con respecto a la unidad fílmica, ya que no debe sobresalir, ni eclipsar lo que hay en pantalla, pero debe tener una entidad propia y no ser un mero acompañamiento de salón. Para acometer esta obra, Yubal Gotlibovich se inspira claramente en los temas musicales de "La Folía." Nunca mejor empleado, ya que significa “la locura”, como todo esa aura de enajenación que rodea cada fotograma del film de Robert Wiene. Estas melodías en compás ternario, tuvieron en sus inicios relación con los ritos de la fertilidad y se adaptaron con facilidad a los aires cortesanos. Su utilización del “ostinato” le da gran facilidad para expresar estados obsesivos como los que refleja la pantalla. Nacida en Portugal, fue utilizada por diversos compositores, como las compuestas para violín de Corelli, las de flauta de pico de Paolo Bellinzani, y las de viola de gamba de Marin Marais.
A lo largo de la proyección, los instrumentistas intercalan este ritmo, junto a las notas y técnicas “casi expresionistas” que reflejan estados animo de los personajes o sensaciones. También se utilizan fragmentos de vals. Esto es más patente durante el quinto acto, donde hay breves instantes de clara inspiración barroca y la partitura se despega del fotograma para adquirir densidad y gran expresividad.
Caligari, está pensada hasta en sus más mínimos detalles para introducirnos en el mundo onírico y malsano de las mentes de sus protagonistas. Desde los créditos con caligrafías enfermizas, la tipografía angulada, la analepsis, la utilización de la regla de los tres tercios para expresar el ostracismo de Caligari,  los enfermizos fundidos, etc.

La partitura ha conseguido expresar con certeza y una poética distorsionada, ese inframundo donde se mueven los protagonistas. Las cuerdas de la viola y el chelo transmiten la inquietud, el desasosiego. Las notas consiguen hacer navegar al espectador por las desquiciadas escenografías, por las callejas imposibles, por la irrealidad de las habitaciones. El compositor ha realizado un trabajo monumental para describir el ambiente de pesadilla, en una escritura de difícil ejecución que subordina a la imagen, pero sin perder la propia entidad musical. El mérito de esta proyección es de la Asociación Cultural “Agustín Orozco”, que con ilusión ha creado este Festival Internacional de Música. Nos quedamos con ganas de escuchar “El Golem”, quizás en otra ocasión. Tal vez algún día, también escuchemos una composición para la magnifica “Nosferatu” De ilusión también se vive.
El resto de programa para este festival también promete 
El expresionismo del Debussy en sus “6 Éphigrafes Anticues”, que no son otra cosa que las adaptaciones musicales de las “Canciones de Bilitis”. Unos poemas de ámbito erótico de Pierre Louÿ. Aquí, el compositor crea alrededor de sus habituales obsesiones por  el  mundo clásico helénico y la mitología. La partitura incidental del francés es altamente atmosférica, ya que estaba diseñada para acompañamiento teatral. Hay instantes altamente cromáticos como en “Pour Tombeau sans nom”, o la expresividad del nocturno “Para que la noche sea propicio”. En “Pour Remercier la Plie au Matin”, la figuración cromática rápida se acompaña de gran variedad de material melódico. La escritura original era  para dos flautas, arpa y celesta.


Uno de los dúos que dedicó a la viola, el Dúo nº 1 en Sol Mayor de W. F. Bach, el segundo de los veinte hijos de J. S. Bach, seguirá a continuación en el programa. Una variedad bastante limitada en el mundo de la composición, lo que hace esta ejecución, aún más interesante.
Las “7 Canciones Populares Españolas” de Falla, fueron arregladas para soprano y piano, procedentes de diferentes partes de España (Asturias, Murcia, Aragón, etc). Falla y el violinista polaco Paul Kochanski, arreglaron seis de estas canciones para violín, titulándolas Suite Populaire Spagnole.


Del compositor y guitarrista Sérgio Assad y con arreglos de Yubal Gotlibovich, la obra “Menino”, en arreglo para viola y piano. Una obra melancólica y exquisita que ya interpretara el músico Yo-Yo Ma.
"Uriel", obra del compositor y director M. Pintscher (Ensemble Intercontemporain. En Uriel, el diálogo orquestal se reduce al piano de timbres limpios y sosegados, ponderados, sin protagonismo de los fraseos, con riqueza en el chelo para esta obra sobre uno de los siete arcángeles de Dios guardián del conocimiento. La adaptación ha sido hecha para viola y piano.   
J. Brahms estará representado por su "Wiegenlied" en arreglos de Sandro Dónofrio al piano. Esta Op. 49 Nº 4, Lullaby, será ampliamente celebrada por el público que reconocerá sus primeros compases. Este tema fue dedicado a Bertha Faber, amiga del  compositor, con motivo del nacimiento de su segundo hijo.

El prusiano Moritz Moszkoski compuso las "5 Danzas Españolas", basadas en aires tradicionales hispanos, aquí interpretadas al piano. Son obras entretenidas y ligeramente banales.  Varían desde la melancolía a los aires festivos y bucólicos (bolero, andaluza, etc). La obra de este compositor se caracteriza por líneas melódicas fluidas, ritmos estimulantes, ajustándose al pianista perfectamente. Estas obras fueron escritas originalmente para cuatro manos.


El “Konzertstück” para viola y piano de G. Enescu, uno de los más importantes músicos de Rumania. Esta obra fue encargada por Gabriel Fauré para el ingreso en el Conservatorio de París, pero no ha desaparecido como suele suceder con la mayoría de estas obras escritas para concurso. Un repertorio para viola bello y exigente. Obra exigente para el violista

Bela Bartók llega al festival con su “Cuarteto para Cuerda”.
Esta obra consta de 3 movimientos. El primero muy triste, debido al amor no correspondido de Stefi Geyer, En el tercer movimiento ya aparece su futuro interés por la música folklórica húngara. Este compositor repetirá con “Dúos para Violín”.

Atar Arad. Su “Sonata para Viola”, (1992), evoluciona a partir de mucha improvisación, llena de añoranza por Israel. Una mixtura de sabores de los Balcanes y Oriente Medio. El Segundo Movimiento “Alla Bulgarese” tiene sabor a Bulgaria. Contiene notas de dos canciones búlgaras tradicionales. 

"Sonata para Flauta y Piano de Prokofiev." Esta sonata se gesta durante la Segunda Guerra Mundial. Esta impregnada de exuberancia, y melancolía. Se utiliza la repetición variada. Hay utilización del intercambio modal y de las modulaciones lejanas. Algunos sonidos semejan conflicto bélico (imitación de metralletas, etc) compases 2º y 6º de flauta. Neoclasicismo en estado puro.


Brahms compuso su “Cuarteto para piano nº 1 en sol menor”  Op. 25 para estrenarlo en Viena. Tiene cuatro movimiento y, como curiosidad, en el "Rondo alla Zingarese aparece por primera vez su interés por estos temas folclóricos. Clara Schuman fue su primera interprete. Esta no es una forma musical frecuente, y muy pocos compositores la visitaron.

La "Escena Andaluza” Op. 7 de Joaquin Turina se estreno en París en 1911. 1. Crepúsculo-Serenata es un movimiento variado y discreto y ágil y “A la ventana” vibrante, Una prueba de la versatilidad y riqueza rítmica del compositor. Las armonías seductoras y el ensueño de ecos de Andalucía y atractivos acordes. Hay poesía en su primera parte, culminando con una Serenata. En la segunda prima lo descriptivo-amoroso para retornar a la placidez. La viola concertante no tiende al virtuosismo y se mantiene en modo cantante, dentro de un criterio expresivo. La viola comienza con una melodía previamente insinuada por el piano, desempeñando el papel de amante andaluz. Hasta culminar en una ortodoxa recapitulación temática.   


Niccolo Paganini está presente con la maravillosa “Variations on One String”. Una obra de dificultad técnica alta, con diversas técnicas al estilo “paganiniano”. Una obra hermosa e hipnótica.



El “Invierno Porteño” es una de las Cuatro Estaciones compuestas por el bandeonista Astor Piazzolla. Son algunas de las composiciones fundamentales del argentino. Compuestas por separado, pueden ser ejecutadas sin ningún problema aisladamente. Escritas originalmente para quinteto, no respetan el criterio formal, aunque exista alternancia entre “solos y tutti”, hay partes de quietud y calma junto a excitación descriptiva. En este "Invierno" encontramos el frío, la soledad, la melancolía. Originalmente escrito para viola.

Los Conciertos para Cuatro Violines de Antonio Vivaldi contienen toda la exuberancia del Barroco. Vivaldi era un virtuoso del instrumento por lo que el lucimiento del instrumentista es una  de sus características. El programa no aclara si se trata del Concierto nº 1 en RE (549) o del nº 4 en Fa (R550),  ambos escritos para cuatro violines.





También encontramos en el programa el estreno de la obra “X” de Marta Lozano Molano, pianista y compositora cacereña. Ha recibido galardones en certámenes como Physics & Music de la Universidad de Física de Viena, I Concurso de Composición de Música Sacra de Donostia Kultura y la Federación de Coros de Guipúzkoa, Residencia Artística del Centro Cultural Sanchinarro, Contemp-coralia de la agrupación Amadeus…
Deseamos toda la suerte a esta gran iniciativa que se merece la ciudad de Cáceres y la colaboración de entidades y administraciones en próximas ediciones.



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