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lunes, 7 de mayo de 2018

Lux Contemporánea. ¡Y la luz se hizo! XI Ciclo de Música Contemporánea. Música y Arquitectura








Si tuviéramos que utilizar términos culinarios para definir este concierto de “Lux Contemporánea” podríamos decir que la agrupación deconstruye la música sacra. Un rápido vistazo al programa de mano, podría invitar a creer que nos encontramos ante un recital de música sacra al uso. Los títulos así lo insinúan (Puer Natus, Eli! Eli”!, Magnificat), pero durante la primera línea melódica del The Lamb(1982), del ortodoxo Taverner, el espectador  descubre que esto no es Palestrina ni Juan Vásquez, y se deja invadir por el minimalismo expositivo, las inversiones y los intervalos (lo que sube, baja y viceversa) basadas en el poema de William Blake, que nos hablan del destino del espíritu humano. Una hermosa obra donde lo viejo y lo nuevo se entremezclan, con inversiones en espejo, juego con las texturas homofónicas y monofónicas, interpretado con un gusto exquisito por el coro, que alcanza niveles casi de fisícidad al fundirse con el entorno arquitectónico. Puer Natus (Introitus ad tertiam Missam in die Nativitatis Domini) nace de la necesidad de Giuseppe. Mignemi de renovar el repertorio de villancicos para la  Corale "Maria SS del Rosario”. Bebiendo de la matriz gregoriana, el coro interpretó esta obra; a la que el autor imprimió un aura envolvente; experimentando con la técnica aleatoria y la falta de desarrollo, tradicionalmente entendido. Excelente empaste en las voces.

La popularidad del compositor György Ligeti, llegó de la mano de Stanley Kubrich, que usó parte de sus obras para películas como  2001: Una odisea en el espacio, El resplandor y Eyes Wide Shut.
Magány” es una composición primeriza del rumano (1946), mientras todavía estudiaba en la Academia Frank Listz, con claras influencias de Bela-Bartok. Basada en la obra del poeta húngaro  Sándor Weöres, dividida en tres partes. Hace uso de una melodía melancólica, que llega en su epílogo al segmento final, marcado “Súbito: Quasi Tempo”, para retornar al primer segmento. La agrupación llevó la micropolifonía del húngaro a niveles etéreos en su “aparente” sencillez.



Para su composición temprana: “Oh Sacrum Convivium”, el compositor Oliver Messiaen abandonó el habitual francés, para escribir por primera vez en el lenguaje oficial de la iglesia, con acordes sedados. Los inusuales intervalos, dotan de gran belleza con instantes de éxtasis; casi silencioso; frente al estallido en "y futurae gloriae nobis pignus datur", hasta alcanzar la paz en la redonda final. El coro le aportó precisión y belleza, ese flujo y reflujo de melismas y construcciones modulares claras y trasnfiguradoras que solicita este motete de gran riqueza armónica, hasta ese juego con los límites donde parece que “se van a escapar” las frases. Pero siempre permanecen dentro de la cordura. Un difícil ejercicio que requiere gran control de respiración. Pura belleza.



Para su “Magnificat”, Arvo Pärt aplicó su técnica de “tintinnabulación” en su forma más flexible y refinada. Obra de tempo meditativo y lento, deudora del minimalismo. Es una escritura serena, de un lirismo aparentemente espontáneo. Magnifica la progresión de las secciones de “Lux Contemporánea”, en un texto donde las sílabas acentuadas; con frecuencia coinciden con un cambio de dirección melódica; con hermosa reverberación tonal sonora que siempre es armónicamente estable, pero llena de disonancias brillantes de las voces. Ciertamente parecía suspenderse en el tiempo. Una perfecta fusión de referencias renacentistas y modernidad, que languidece en ese largísimo “Dominum”.

Eli! Eli! resultó una de las piezas más impactantes del concierto. Acertadamente elegida para el “vis” final por su extraña belleza Eli, Eli! fue compuesta en 1933, para celebrar el 1900º aniversario de la muerte de Jesucristo. Forma parte de unos cantos (Parasceve), integrados por textos de los evangelios de san Mateo y san Juan. Concretamente, esta composición se basa en el texto de san Mateo, 27, 46. Aunque poco conocido fuera de su tierra, el músico húngaro György Deák Bárdos ha conseguido que la fuerza dramática de su obra Eli, Eli (1920) y las dificultades interpretativas que entraña, atraigan a numerosos coros de todo el mundo que la utilizan en sus repertorios.


El estonio Umas Sisask estuvo representado por su partitura “Benedictio”. Umas trabajó con la escala pentatónica japonesa en sus obras, aplicando teoría de cinco notas y rotaciones de planetas para su “astro-música”. En la partitura encontramos desde una sola línea de texto, que se canta indefinidamente como una melodía, repeticiones hipnóticas de bajo ostinato, texturas luminosas hasta díadas explosivas. “Benedictio” es Sisask en estado puro. Experimentalismo y Minimalismo Espiritual. “Benedictio” está ambientada en un estilo de encantamiento, basado en repetidos patrones hipnóticos rítmicos y melódicos, que culmina en  un clímax enorme, casi bacanal. Sus conceptos son cercanos a la religión chamánica precristiana indígena de la región báltica y la música folclórica asociada a ella.  Umas ha desarrollado su propio y expresivo lenguaje musical basado en estas influencias, que, con su constante referencia a cuartos y quintos perfectos, está armónicamente más cerca de los antiguos modos de iglesia que del sistema diatónico mayor / menor utilizado por Pärt y Sandström. El resultado fue una simbiosis perfecta con el entorno acústico del MEIAC. Un “Benedictio” exuberante, rítmicamente contagioso y de minimalismo convincente.


O Lux Beata Trinitas”, es un pieza hipnótica en su aparente “desarmonía”. Escrita por Ko Matsushita, nacido en Tokio, es todo un “tour de force” para cualquier coro y un ejemplo de la renovación de la música sacra en su vertiente más arriesgada. Una vez más las voces de Lux Contemporánea demostraron la precisión que nace del trabajo y la dedicación con esta notación extrema, escrita en latín, como la mayoría de las obras más populares en occidente de este autor de gran espiritualidad. En 2005, Ko Matsushita se convirtió en el primer asiático en recibir el Premio Robert Edler de Música Coral.
Lux Contemporánea” también apoya la creación extremeña interpretando obras como “Palabras” de Rebeca Santiago Martinez, “Origami”, que María Quintanilla Campano dedicó a la agrupación y fue un estreno absoluto; junto a “Punto de Fuga” de María José Fontán, una apuesta difícil y técnicamente compleja.
El universo sonoro de este grupo invitó al silencio y a la interiorización. ¡Hágase la luz!