lunes, 24 de julio de 2017

Los Pelópidas. Las trampillas de la Hélade. Noches de Verano

En 1966 el dramaturgo Jorge Llopis satirizaba en el escenario del Bellas Artes aquellas desaforadas tragedias helénicas, pletóricas de maldiciones, suicidios, parricidios y nefastos pecados a manos deidades veleidosas. "Los Pelópidas" es vocacionalmente iconoclasta, como ya lo fuera aquella "venganza de Don Mendo" de Muñoz Seca. Aquí, el metateatro está presente exprimiendo una ironía corrosiva, con situaciones de un surrealismo atroz y desenfadado, donde el absurdo campa a sus anchas ¿Acaso no lo hace en toda la Tragedia Clásica? Para ello, Llopis toma los arquetipos y los vuelve del revés, les arranca la piel en que habitan y los deja desnudos. Cautivos y desarmados ante el absurdo y la desmesura de la narrativa trágica. 



Florián Recio adapta los ripios de Llopis para esta hilarante astracanada, le añade situaciones próximas y referencias reconocibles por el público, partiendo del lenguaje de los 50 y con cariñosas referencias castúas. 
La veterana compañía Suripanta, aborda el desafío en una escenografía (Ana Garay) llena de trampillas (casi un trasunto de las comedias de puertas) y casi con aire de vodevil. En esta vuelta de tuerca del panegírico heleno nada es lo que parece. Los amantes son hermanos, los hijos son padres, las criadas; herederas; las fámulas se convierten en madres y un largo etc, desternillante. Sobre todo en el último tramo.


En "Los Pelópidas" lo importante es el verbo. La utilización del lenguaje como arma arrojadiza, como denuncia, del absurdo como postura intelectual frente al absurdo cotidiano. Aquí la labor de Florián Recio ha sido notable, en cuanto a contribuciones personales se refiere, sobra una joyita de texto de los que ya no se escriben (desafortunadamente) hoy en día. La apariencia estrambótica y surrealista de la trama. oculta cargas de profundidad de amplio calaje, sostenidas por una literatura dramática de primera división, plena de inteligencia, de juego verbal, donde el retruécano o el análisis lúcido y humorístico de la condición humana, son la contraste.
Bien saben los amantes de Talía que; pese a la patina que cubre a los interpretes del drama en estado puro; la comedia es la más difícil de las artes. 



Y esta compañía sale con orejas y rabo (si es políticamente correcto el símil taurino) de esta aventura tebana. y casi "montypythonesca"
Los actores demuestran las tablas y el buen hacer de la compañía, en roles tan diferenciados como el usurpador Phideos (Simón Ferrero) y su aire "makinero", que regresa al escenario en el epílogo para bordar una sorpresiva madre (Arsinoé) en este embrollo heleno-genealógico, Paca Velardiez se aposenta en el piel de Electra para extraer una "vis cómica" certera que caricaturiza las heroínas de la Hélade clásica. Excelente también Eulalia Donoso con una Yocasta desternillante, y casi expresionista,  con influencias de aquella "Doña Urraca" de posguerra. dibujada por Miguel Bernet Toledano, habitada de luto de pies a cabeza. Todos los actores de este montaje dirigido por Esteve Ferrer, cumplen sobradamente con sus roles. haciendose cercanos, e insuflando vida. Destacar a la divertida Menesta (Ana García), al sorprendido rey Ántrax, que retorna a un mundo del revés, interpretado por Pedro Rodríguez de cuidada dicción y "vis cómica" notable. Otro personaje destacable es la creación que Eva Rodríguez hace de una Creosota disparatada e impetuosa. Juan Carlos Tirado recrea un Faetón de Estraza que representa a todos aquellos acólitos, escuderos, criados y pícaros que acompañan al protagonista en la dramaturgia clásica. Su personaje consigue el equilibrio entre lo esperpéntico en el lenguaje gestual (sobre todo al inicio), para madurar en un imprescindible amigo-filósofo. Posee un notable timbre y proyecta la voz con precisión.



Jesús Martín Rafael extrae con naturalidad (está sembráo, dicen en mi pueblo), un Zeus esperpéntico y tronchante, para transmutarse en mensajero que hace parecer sencillo el arte de la comedia. Se echa de menos una música diegética más eficiente, que jugara con personajes y situaciones, representando con sonidos y notas los estados de ánimo, los constantes cambios y; sobre todo; un leitmotiv para las originales apariciones de los personajes en las trampillas, etc . El maquillaje y caracterización han corrido a cargo de Pepa Casado, con vestuario de Maite Álvarez y eficiente diseño de iluminación de Juanjo Llorens


El publico pacense rió sin parar con esta hilaro-tragedia donde los arquetipos helénicos (y universales) se aproximan desde la vertiente del humor más satírico. Propuestas tan valientes como esta, sirven para hacer el teatro más próximo, para darle un sesgo de vecindad. Aunque tras la aparente sencillez de este puzzle helénico, hay mucha enjundia, muchas tablas y (afortunadamente) mucha inteligencia.


                 REPARTO
Pedro Rodríguez
Paca Velardiez
Simón Ferrero
Juan Carlos Tirado
Eulalia Donoso
Jesús Martín Rafael
Ana García
Eva Gómez
CUADRO ARTÍSTICO TÉCNICO

Diseño de Iluminación: Juanjo Llorens
Diseño de Escenografía: Ana Garay
Diseño de Vestuario: Maite Álvarez
Dirección de Producción: Pedro Rodríguez
Ayudante de Producción: Pilar Gómez
Producción Ejecutiva:  Suripanta S.L
Versión:  Florián Recio
Autor:  Jorge Llópis
Dirección:  Esteve Ferrer

 


domingo, 23 de julio de 2017

Concierto de Música de Cine de Fernando Velázquez. 23 Festival Ibérico de Cine


"El Orfanato" posee secciones de un romanticismo arrebatador, donde el compositor juega con las voces del coro hasta culminar en ese pianissimo pleno de esperanza. Fernando Velázquez utiliza el cromatismo de los vientos y cuerdas para transmitir sensaciones, con pequeños apuntes deudores de Dani Elfman. y Bernard Herrmann. El autor juega con momentos descriptivos (Atropello) o instantes de un intenso lirismo, exprimiendo las posibilidades de todos los instrumentos, utiliza finales golpeados para enfatizar instantes álgidos.
La estructura de "Lope" juega partiendo de un 3/4 donde elabora y reelabora la partitura; con reminiscencias del siglo de oro; dejando jugar a la guitarra amplificada y a la percusión para evocar danzas y cadencias de la época. Aunque la intención del creador es renovadora. No bucea en lo arcaico, ni en la simple imitación de los modos áureos. Aunque se base en éstos, el clasicismo se apodera del pentagrama. Tampoco se empeña en afanes excesivamente historicistas, ya que entonces se habría empleado la vihuela o la guitarra barroca. Destacar los hermosa melodía de los vientos para el epílogo.


En "Zipi y Zape en la isla del capitán", utiliza recursos del sinfonismo más ortodoxo junto a música descriptiva, combinando lo épico y lo misterioso con los sinfónico. Una excelente partitura que quizás mereciera figurar en otra película.

"Lo imposible" es casi un adagio, una BSO triste e intensa, tremendamente descriptiva
A continuación, la Orquesta de Extremadura interpretó "Zipi y Zape en el Club de la Canica". Un score de gran calidad que merece, como ya dije, otro tipo de película. Buen uso de la orquesta y elegancia formal, la partitura navega desde la fanfarria a las influencias de los grandes horizontes del western. Aires góticos (vía hermanas Brönte) llegaron con "La Cumbre Escarlata", ejecutada por la orquesta en uno de los momentos más intensos del concierto. Esta partitura de un romanticismo exacerbado y enfermizo, es una de las obras más perturbadoras de este compositor
Para "Ocho Apellidos Vascos", el concepto es mucho más lúcido, utilizando percusión (castañuelas, etc), o combinando instrumentos típicos de cada cultura, consiguiendo hibridar la notación con lo que sucede en la pantalla, un reto bastante difícil, dado lo esperpéntico de la trama

En "Un Monstruo Viene a Verme" la utilización del coro es modélica, en difícil equilibrio entre lo melodramático y el fantástico (nuevamente Elfman). Fernando Velazquez juega inteligentemente con lo emotivo. Destacar el Impresionante, lúcido y  delicado diálogo con la cuerda.
"Hércules" es otra de esas películas donde la BSO es superior a la textura fílmica. Utilización de la percusión para instantes épicos y clasicismo en lo narrativo, con los vientos realzando la epopeya y en algunos compases muy "anabolizados".
El compositor tenía reservada una sorpresa para el final, ante los profusos aplausos del público, presentó como primicia mundial una pieza de su banda sonora para la película de Win Wenders 'Inmersión', donde  James More (James McAvoy) y Danielle Danny Flinders (Alicia Vikander) son dos amantes. El titulo de la obra es precisamente "Danielle y James" y el mismo compositor confesaba sus influencias del cine francés de los 60 y de obras como "Jules et Jim" o las creaciones de Michel Legrand. Como muestra, un botón. La hermosa y evocadora melodía, con predominio de la cuerda, dejó al público con ganas de más.

Poco puede añadirse a la calidad de una agrupación como Orquesta de Extremadura, ignoro el tiempo de que habrán dispuesto para ensayar, pero la ejecución fue técnicamente apabullante, así como el perfecto empaste de las voces de los coros "Ziryab" de Córdoba y "Coro de Cámara de Extremadura". A destacar la querencia de Fernando Velázquez por dar a las violas pasajes, antes de que la sección de cuerda ejecute al completo, su adhesión a esos pizzicatos tan caros a la narrativa fantástica que en alguna obra primiciaron los chelos, para ser continuados por los contrabajos. o la utilización de instrumentos como el arpa, imprescindible en canciones infantiles de terror.
 Un concierto de altura el ofrecido por Orquesta de Extremadura y Fernando Velázquez. Una propuesta notable programada por 23 Festival Ibérico de Cine, que el publico pacense supo agradecer y disfrutar.


miércoles, 12 de julio de 2017

I Festival Internacional de Música “Ciudad de Cáceres” El Gabinete del Doctor Caligari (1920)





   

En el año 2008, el violista y compositor Yuval Gotlibovich acomete una hermosa (y espinosa) tarea: Musicar la película emblemática del expresionismo alemán. Una obra legendaria, señera e iniciadora de todo un estilo, que; a pesar de no ser la primera; está considerada el mascarón de proa de este movimiento. Ya en “El Estudiante de Praga” (1913) se encontraban esos callejones sinuosos, esas perspectivas irreales y forzadas que caracterizarían al movimiento. En “El Golem” (1919), las similitudes eran aún mayores y la profecía del expresionismo está patente en fondo y forma, sin ninguna duda. "Caligari" ha obtenido el pedestal por derecho propio. Su profunda profecía del periodo más oscuro de Alemania, su retrato de la obsesión, el montaje paralelo, los planos, la iluminación, la atmósfera de dislocación, etc, contribuyeron a crear algo novedoso. Una poética malsana nunca vista hasta entonces en la pantalla. Yubal Gotlibovich realizó la partitura para viola y violonchelo. 


La elección es de lo más acertado. Este es un filme que, por ejemplo, con acompañamiento de piano perdería mucho de la intensidad dramática y la insanía que lo define. La cuerda y sus posibilidades técnicas y sonoras, abarcan una pluralidad de sonidos que son explotados por el compositor en todas sus variantes: chirridos, frotamientos, abundantes pizzicatos, acordes disonantes. La hibridación entre las imágenes y las notas lega a tal punto que hasta el sonido del féretro de Cesare el sonámbulo, o de las puertas al abrirse, son remedados por el instrumentista que utiliza golpes contra la caja para determinados sonidos, etc. El violista israelí ha conseguido destilar un pentagrama que forma unidad certera con los fotogramas. El diálogo entre la viola y el violonchelo de Jonathan Gotlibovich, es un ejercicio de técnica impecable. 





De una expresividad absoluta, pese a la dificultad de la ejecución. Nos encontramos ante una composición compleja, debido a la subordinación del ejecutante con respecto a la unidad fílmica, ya que no debe sobresalir, ni eclipsar lo que hay en pantalla, pero debe tener una entidad propia y no ser un mero acompañamiento de salón. Para acometer esta obra, Yubal Gotlibovich se inspira claramente en los temas musicales de "La Folía." Nunca mejor empleado, ya que significa “la locura”, como todo esa aura de enajenación que rodea cada fotograma del film de Robert Wiene. Estas melodías en compás ternario, tuvieron en sus inicios relación con los ritos de la fertilidad y se adaptaron con facilidad a los aires cortesanos. Su utilización del “ostinato” le da gran facilidad para expresar estados obsesivos como los que refleja la pantalla. Nacida en Portugal, fue utilizada por diversos compositores, como las compuestas para violín de Corelli, las de flauta de pico de Paolo Bellinzani, y las de viola de gamba de Marin Marais.
A lo largo de la proyección, los instrumentistas intercalan este ritmo, junto a las notas y técnicas “casi expresionistas” que reflejan estados animo de los personajes o sensaciones. También se utilizan fragmentos de vals. Esto es más patente durante el quinto acto, donde hay breves instantes de clara inspiración barroca y la partitura se despega del fotograma para adquirir densidad y gran expresividad.
Caligari, está pensada hasta en sus más mínimos detalles para introducirnos en el mundo onírico y malsano de las mentes de sus protagonistas. Desde los créditos con caligrafías enfermizas, la tipografía angulada, la analepsis, la utilización de la regla de los tres tercios para expresar el ostracismo de Caligari,  los enfermizos fundidos, etc.

La partitura ha conseguido expresar con certeza y una poética distorsionada, ese inframundo donde se mueven los protagonistas. Las cuerdas de la viola y el chelo transmiten la inquietud, el desasosiego. Las notas consiguen hacer navegar al espectador por las desquiciadas escenografías, por las callejas imposibles, por la irrealidad de las habitaciones. El compositor ha realizado un trabajo monumental para describir el ambiente de pesadilla, en una escritura de difícil ejecución que subordina a la imagen, pero sin perder la propia entidad musical. El mérito de esta proyección es de la Asociación Cultural “Agustín Orozco”, que con ilusión ha creado este Festival Internacional de Música. Nos quedamos con ganas de escuchar “El Golem”, quizás en otra ocasión. Tal vez algún día, también escuchemos una composición para la magnifica “Nosferatu” De ilusión también se vive.
El resto de programa para este festival también promete 
El expresionismo del Debussy en sus “6 Éphigrafes Anticues”, que no son otra cosa que las adaptaciones musicales de las “Canciones de Bilitis”. Unos poemas de ámbito erótico de Pierre Louÿ. Aquí, el compositor crea alrededor de sus habituales obsesiones por  el  mundo clásico helénico y la mitología. La partitura incidental del francés es altamente atmosférica, ya que estaba diseñada para acompañamiento teatral. Hay instantes altamente cromáticos como en “Pour Tombeau sans nom”, o la expresividad del nocturno “Para que la noche sea propicio”. En “Pour Remercier la Plie au Matin”, la figuración cromática rápida se acompaña de gran variedad de material melódico. La escritura original era  para dos flautas, arpa y celesta.


Uno de los dúos que dedicó a la viola, el Dúo nº 1 en Sol Mayor de W. F. Bach, el segundo de los veinte hijos de J. S. Bach, seguirá a continuación en el programa. Una variedad bastante limitada en el mundo de la composición, lo que hace esta ejecución, aún más interesante.
Las “7 Canciones Populares Españolas” de Falla, fueron arregladas para soprano y piano, procedentes de diferentes partes de España (Asturias, Murcia, Aragón, etc). Falla y el violinista polaco Paul Kochanski, arreglaron seis de estas canciones para violín, titulándolas Suite Populaire Spagnole.


Del compositor y guitarrista Sérgio Assad y con arreglos de Yubal Gotlibovich, la obra “Menino”, en arreglo para viola y piano. Una obra melancólica y exquisita que ya interpretara el músico Yo-Yo Ma.
"Uriel", obra del compositor y director M. Pintscher (Ensemble Intercontemporain. En Uriel, el diálogo orquestal se reduce al piano de timbres limpios y sosegados, ponderados, sin protagonismo de los fraseos, con riqueza en el chelo para esta obra sobre uno de los siete arcángeles de Dios guardián del conocimiento. La adaptación ha sido hecha para viola y piano.   
J. Brahms estará representado por su "Wiegenlied" en arreglos de Sandro Dónofrio al piano. Esta Op. 49 Nº 4, Lullaby, será ampliamente celebrada por el público que reconocerá sus primeros compases. Este tema fue dedicado a Bertha Faber, amiga del  compositor, con motivo del nacimiento de su segundo hijo.

El prusiano Moritz Moszkoski compuso las "5 Danzas Españolas", basadas en aires tradicionales hispanos, aquí interpretadas al piano. Son obras entretenidas y ligeramente banales.  Varían desde la melancolía a los aires festivos y bucólicos (bolero, andaluza, etc). La obra de este compositor se caracteriza por líneas melódicas fluidas, ritmos estimulantes, ajustándose al pianista perfectamente. Estas obras fueron escritas originalmente para cuatro manos.


El “Konzertstück” para viola y piano de G. Enescu, uno de los más importantes músicos de Rumania. Esta obra fue encargada por Gabriel Fauré para el ingreso en el Conservatorio de París, pero no ha desaparecido como suele suceder con la mayoría de estas obras escritas para concurso. Un repertorio para viola bello y exigente. Obra exigente para el violista

Bela Bartók llega al festival con su “Cuarteto para Cuerda”.
Esta obra consta de 3 movimientos. El primero muy triste, debido al amor no correspondido de Stefi Geyer, En el tercer movimiento ya aparece su futuro interés por la música folklórica húngara. Este compositor repetirá con “Dúos para Violín”.

Atar Arad. Su “Sonata para Viola”, (1992), evoluciona a partir de mucha improvisación, llena de añoranza por Israel. Una mixtura de sabores de los Balcanes y Oriente Medio. El Segundo Movimiento “Alla Bulgarese” tiene sabor a Bulgaria. Contiene notas de dos canciones búlgaras tradicionales. 

"Sonata para Flauta y Piano de Prokofiev." Esta sonata se gesta durante la Segunda Guerra Mundial. Esta impregnada de exuberancia, y melancolía. Se utiliza la repetición variada. Hay utilización del intercambio modal y de las modulaciones lejanas. Algunos sonidos semejan conflicto bélico (imitación de metralletas, etc) compases 2º y 6º de flauta. Neoclasicismo en estado puro.


Brahms compuso su “Cuarteto para piano nº 1 en sol menor”  Op. 25 para estrenarlo en Viena. Tiene cuatro movimiento y, como curiosidad, en el "Rondo alla Zingarese aparece por primera vez su interés por estos temas folclóricos. Clara Schuman fue su primera interprete. Esta no es una forma musical frecuente, y muy pocos compositores la visitaron.

La "Escena Andaluza” Op. 7 de Joaquin Turina se estreno en París en 1911. 1. Crepúsculo-Serenata es un movimiento variado y discreto y ágil y “A la ventana” vibrante, Una prueba de la versatilidad y riqueza rítmica del compositor. Las armonías seductoras y el ensueño de ecos de Andalucía y atractivos acordes. Hay poesía en su primera parte, culminando con una Serenata. En la segunda prima lo descriptivo-amoroso para retornar a la placidez. La viola concertante no tiende al virtuosismo y se mantiene en modo cantante, dentro de un criterio expresivo. La viola comienza con una melodía previamente insinuada por el piano, desempeñando el papel de amante andaluz. Hasta culminar en una ortodoxa recapitulación temática.   


Niccolo Paganini está presente con la maravillosa “Variations on One String”. Una obra de dificultad técnica alta, con diversas técnicas al estilo “paganiniano”. Una obra hermosa e hipnótica.



El “Invierno Porteño” es una de las Cuatro Estaciones compuestas por el bandeonista Astor Piazzolla. Son algunas de las composiciones fundamentales del argentino. Compuestas por separado, pueden ser ejecutadas sin ningún problema aisladamente. Escritas originalmente para quinteto, no respetan el criterio formal, aunque exista alternancia entre “solos y tutti”, hay partes de quietud y calma junto a excitación descriptiva. En este "Invierno" encontramos el frío, la soledad, la melancolía. Originalmente escrito para viola.

Los Conciertos para Cuatro Violines de Antonio Vivaldi contienen toda la exuberancia del Barroco. Vivaldi era un virtuoso del instrumento por lo que el lucimiento del instrumentista es una  de sus características. El programa no aclara si se trata del Concierto nº 1 en RE (549) o del nº 4 en Fa (R550),  ambos escritos para cuatro violines.





También encontramos en el programa el estreno de la obra “X” de Marta Lozano Molano, pianista y compositora cacereña. Ha recibido galardones en certámenes como Physics & Music de la Universidad de Física de Viena, I Concurso de Composición de Música Sacra de Donostia Kultura y la Federación de Coros de Guipúzkoa, Residencia Artística del Centro Cultural Sanchinarro, Contemp-coralia de la agrupación Amadeus…
Deseamos toda la suerte a esta gran iniciativa que se merece la ciudad de Cáceres y la colaboración de entidades y administraciones en próximas ediciones.



martes, 11 de julio de 2017

Noa & Pasión Vega. La mediterraneidad por bandera

Francisco Collado


Comenzaba a refrescar la noche pacense, cuando los dedos sabios y ágiles del alentejano Antonio Chainho, ya navegaban el mástil de la portuguesa guitarra. Una guitarra que ha compartido rasgados y punteos con Paco de Lucia o John Willians. Antonio Chainho desgrano notas teñidas de nostalgia, tristes acordes nacidos en interminables madrugadas de Alfama y Chiado. El maestro traía en su equipaje una espectacular muestra de lo que es la verdadera fusión. De su guitarra surgían acordes de claro influjo andalusí, junto a la nostalgia atlántica de una ciudad que vive a pie de océano. La pieza “Variaçoês La” bebe directamente de patios andaluces, con acordes “jondos”. En “Guitarra sem Fronteiras”, las influencias sureñas y flamencas forman parte de la estructura armónica de la obra, mixturadas con los correspondientes retazos de “saudade”. Pero es en “Escadinhas do Duque”, donde el guitarrista vierte todo su poso fadista en una melodía nostálgica, casi una fado-oración, que rememora estrechas callejuelas y culmina con evocaciones de una danza alentejana, plena de técnica y virtuosismo. Después la guitarra  portuguesa se une a la voz adensada y profunda de Isabel Noronha, para destilar gotas de melancolía, para descender al recuerdo de aquello que no volverá en un ejercicio de “saudosismo” hermoso y agradecido. Pero lo mejor está por llegar y el conjunto acomete las notas arábigas de “Cançao do Mar” que popularizara Dulce Pontes (vía Amália Rodrigues), escrita por  Frederico de Brito y música de Ferrer Trindade. Una canción que requiere un gran recorrido vocal y que esta fadista, de “nueva generación”, resolvió con sentimiento y técnica apabullantes. El solista vino acompañado de Ciro Bertín, Tiago Oliveira y Diogo Melo de Carvalho. Para su despedida, ejecutó una obra de un virtuosismo vocacional donde se pudieron ver todas las técnicas posibles: dedos a media pulsación sobre los trastes, arpegios, picados espectacular, para este prodigioso “dedilhador” cuya técnica impecable no adormece el sentimiento.
Antonio Chainho dejó aromas atlánticas en la fría noche, para dar paso a las dos cantantes que traerían el Mediterráneo hasta el Auditorio Ricardo Carapeto:Noa y Pasión Vega.
Las intérpretes habían elegido un repertorio de lo más ecléctico, con mágicos instantes a dúo y momentos solistas donde surge lo mejor de cada casa. En el caso de la israelí, los acordes étnicos y las raíces yemenitas.  En la enjundia de Pasión Vega, las fuentes copleras, absolutamente renovadas y rejuvenecidas en su calidez (y calidad) vocal.



La elegante y precisa  voz de la malagueña/extremeña/madrileña, destiló clásicos como “Y sin embargo, te quiero”, territorio donde se siente como pez en el agua. Ese es el sitio de su recreo (con permiso de Antonio Vega). En estas lides, la cantante sabe como prologar la nota, como juguetear con el verbo, como dilatar el espacio y el tiempo, como detenerse en la brevedad de los acentos. Pasión es copla; sin duda; pero es mucho más, como demostró con temas tan impactantes como esa versión de Eric Satie y Javier Rubial que se llama “La Flor de Estambul”, inspirada en la “Gnosienne 1” del compositor impresionista francés, introduciendo compáses de bulerías en un tema de Noa o destrozándonos el corazón con “Es caprichoso el Amor” del maestro Serrat. Es apreciable es esfuerzo de cada una de ellas por adaptarse a los modos, idiomas y estilos de la otra, por aprovechar el espectáculo para revindicar con esa oración laica de Erri de Luca sobre la tragedia de nuestro Mediterráneo. Hoy tumba y vertedero de seres humanos. Triste amenaza, en lugar de belleza

También hubo espacio para recordar a Sabina, con su hermosísima composición (junto a Antonio Martínez Ares y Pancho Varona) titulada “Como te Extraño”, que escribió dedicada a la memoria de Camarón. Este poema, musicado por tangos, te hace sentir (como dice la letra) autenticas “duquelas” o fatiguitas. Pasión; silueta de verde luna en silla de enea; se la lleva a su terreno con poderío y raza. 
La canción “You-Tú”, en hebreo y castellano; que Noa grabó con Sabina en “Love Medicine”; fue uno de los momentos cumbres del recital. Una letra de antología que desbroza corazones, para una melodía perenne y emotiva.  En las voces de Noa y Pasión Vega la balada adquiere matices etéreos y mágicos. También se merendaron un tema tan señero como “A La Sombra de un León”, en una alquimia inexplicable y sabia que sólo se produce durante la conjunción de talentos telúricos como los que poseen estas mujeres.
“Sonata de Luna en Marrakesk” sirvió para recordar a Carlos Cano. Una vez más la mixtura idiomática, la mezcla que no es sino renovación y pureza, la mixtura que deviene idioma único: La música.
Hubo sitio para todo en este concierto, desde percusión pectoral (golpeándose el pecho) para un tradicional yemenita “titulado “Yuma”, p tiempo para navegar desde la tradicional balada napolitana de 1944: Tammuriata Nera, a  la rítmica Babel:

Vuélveme a susurrar
Esa historia de Babel
No dudaré jamás
de que el amor nos enseña a volar.
Amor sin más
La cantante israelita es también instrumentista (y una gran percusionista) como demostró en uno de los instantes más rítmicos de la noche, acompañándose  ella misma a la percusión en Pokeach y consiguió llenar el espacio con “Míshela”.
Los momentos realmente intensos del espectáculo llegaron con canciones emblemáticas como “Uno Queriendo ser Dos”, con la celebrada interpretación de un título tan difícil como carismático: la irrepetible “Mediterráneo” de Serrat, o la esplendorosa “La Vida es Bella”. La interpretación fue ampliamente celebrada por el público que, a esas horas, ya entraba en hipotermia. Una celebración de lujo, no sólo en lo musical, ya que la reivindicación y la solidaridad estuvieron presenten en esta hibridación de géneros y estilos, que es una propuesta exclusiva de nuestra ciudad. La única donde el Mediterráneo de Noa y Pasión Vega, se funde con el Atlántico y la “saudade”. Por mucho tiempo…


Fotografías:Francisco Collado



viernes, 7 de julio de 2017

Soñando Cervantes. XXVII Festival de Teatro Clásico de Cáceres

           



Ningún lugar mejor podría imaginar el creador del “caballero de la triste figura” que esta hermosa ciudad antigua de Cáceres que rodea con sus piedras milenarias la propuesta de Miguel Murillo; que por estructura y concepto; está más cercana a la perspectiva postmoderna de revisitación (y actualización) de los clásicos De la mano de la compañía villanovense “Teatrapo”, el dramaturgo  pacense, presenta a un Cervantes atípico. La obra busca la complicidad del público. Tarea harto ingrata para el cómico si no hay implicación del respetable, oficio que precisa de tablas y soltura. En estas lides, solventa su personaje  con eficacia y bonhomía sanchopancista, el conquense Juan Carlos Castillejo. (El mal del Arriero). Añadir que la compañía se ha visto obligada a "renunciar" a parte de la escenografía para "aprovechar al máximo" la arquitectura de la plaza de San Jorge.

El texto nos muestra al Cervantes cautivo en “Los Baños de Argel”, al Cervantes en ergástula por malversación durante su etapa de recaudador de impuestos, al Cervantes que tiene una hija con la esposa de otro. 
El hombre excomulgado, el que siente una; nada sana; ojeriza por Lope de Vega, el que tiene puesto el pie en el estribo…”Soñando Cervantes” es un espectáculo que juega con las sensaciones, con los aromas y los platos de la era cervantina. No en vano se presentó en “Grastroweekend” (Los Manjares de Cervantes), o en Alcalá de Henares donde la propuesta era mucho más interactiva y los atavíos del siglo décimosexto, se transmutaban en trajes de cocinero. La obra trasgrede claramente las tres unidades Aristotélicas, mezcla lo trágico con lo cómico, lo lúdico con lo dramático en un juego de espejos perspicaz y jocoso. El espectador acompaña con palmas cuando la cofradía gastronómica interpreta el “Chin, chin con la olla podrida” o sufre con la agonía del escritor junto a la Muerte Velada, sonríe con las peripecias del orate Don Quijote o siente la angustia del pie “puesto ya en el estribo”. La apuesta era arriesgada. La hibridación cómico/trágico/lúdico, requiere “desfacer” algunos lances. El texto de Murillo los sortea con eficacia, apoyado por la notable interpretación actoral, la original música, la ecléctica escenografía y sumando elementos audiovisuales mixturados con tramoya clásica


Eva Marciel luce con donosura los ropajes del siglo áureo como una segunda piel, proyecta la voz con claridad, juega con los tempos, las inflexiones, aprovecha su timbre cristalino, o coquetea con la expresión corporal para ofrecer una Dama Velada y una Catalina de Salazar, de lo mejor de la función. Destacar la “vis cómica” de  Jose Carlos Valadés (maestro de ceremonias), interpretando al jocoso y satírico "Licenciado Gastro-Prieto", la versatilidad de Chema Pizarro (excelente y trabajado timbre) recreando la locura poética de Alonso Quijano, la festiva interpretación de Roser Pujol; que compone una Dulcinea certera y humorística; contrapunteada por la mundana Teresa Panza que dibuja Manuela Serrano, con certeza y gracejo. Rafael Núñez soporta el peso del ilustre manco con verbo nítido, siempre apoyado por la acertada escenografía de Laura Ferrón/Diego Ramos y las imágenes en movimiento de Nieves Ferrer/ Félix Méndez  tras los ventanales.

En esta panoplia cervantesca están presentes y mixturados, los personajes y escritor, en un ejercicio de metateatro que transita por La Galatea,  la amante y actriz Ana Franco, la falsa princesa Micomicona, Auristela (Los Trabajos de Pérsiles y Segismundo), El Licenciado Vidriera o la mora Zoraida de “Historia del Cautivo”. La partitura es solventada con su acostumbrada eficiencia (ya escribió la música de “El Caballero de Olmedo”) por el especialista Luis Delgado (La Musgaña, Los Músicos de Urueña), utilizando modos tonales habituales en la era de la vihuela y la zampoña, con profusión de percusión o reviviendo unos aires de “tarantella”, cuyo alegre compás puede seguir el público con palmas. La colección de instrumentos musicales en tiempos de Cervantes, comisariada por este compositor, se encuentra itinerante con el titulo de “Sonando Cervantes”, sin la “ñ”. Todo un “gastroespectáculo" de la compañía villanovense, que bajo la certera dirección de José Fernando Delgado arrancó numerosos aplausos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Orestes en Emérita Augusta. 63 Festival de Teatro Clásico de Mérida







 La Orestiada, de Esquilo. 5 al 9 de Julio

Esquilo y su trilogía de La Orestiada (Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides); el único testimonio que se conserva del teatro griego antiguo; inauguran esta edición del Festival de Mérida. El regreso de Agamenón tras la guerra de Troya dará lugar a una tragedia donde la venganza y la justicia son detonantes de una trama jungiana. El enamoramiento del padre y la eliminación de la madre-rival nos conducen hacia un inesperado epílogo para el concepto contemporáneo de “drama”. Un análisis del paso de la sociedad primitiva, donde rige lo instintivo, hacia  la modernidad donde la razón y la justicia (en este caso los dioses) deciden el destino del hombre, en un epílogo algo convencional. La pluma del poeta Luis García Montero dota de un profundo lirismo al texto. La dirección de Jose Carlos Plaza ha devuelto (tras una década) esta venganza a las milenarias piedras. Pesos pesados como Ana Wagener (Clitemnestra),  Roberto Álvarez y una casi debutante (teatralmente) Amaia Salamanca, aunque ya había interpretado “La Marquesa de O” (2009), acostumbrada al tempo cinematográfico, desgranaran una versión ampliamente poética, llena de emociones y pasiones humanas, donde el coro representa la necesaria voz del pueblo. El diseño de vestuario ha corrido a cargo de Francisco Leal.



Calígula, de Albert Camus. 12 al 16 de Julio.

Los más crecidos podrán recordar la extraordinaria versión del patológico emperador, que Jose María Rodero compuso para aquel entrañable programa que se llamaba “Estudio 1”. Albert Camus fue un pensador controvertido y comprometido. Este Calígula forma parte de su “ciclo del absurdo” y fue estrenada en 1945. Parábola sobre el destino del hombre, que se rebela contra él, y trata de encontrar un sentido a su angustia. Pese a todo, su estilo racional  y discursivo le aparta del “teatro del absurdo” en estado puro. El angustiado dirigente es interpretado por Pablo Derqui (Los Ojos de Julia, Del Amor y otros Demonios), un Calígula que se burla de la danza, interpreta a Venus (metateatro) es adorado como una divinidad o comprende que; al final; tiene tanto miedo como sus víctimas. Camus juega con el efecto del “teatro dentro del teatro”. Incluso los personajes llegan a imitar marionetas. El nefasto emperador es incapaz de comprender el mundo que le rodea, y únicamente encuentra oposición en la lucidez y positividad del poeta Escipión frente al absurdo. Camus recurre al imaginario clásico para verter una metáfora universal y rabiosamente actual. Mario Gas dirige, con escenografía de Paco Azorín, una de las grandes obras del siglo XX.




Troyanas, de Eurípides.  Del 19 al 23 de julio
En las Troyanas, Eurípedes da voz a la mujer para un canto, pleno de dramatismo, sobre las secuelas de las guerras y la crueldad. Una crueldad que incluso llega hasta los niños. Pero estos vencedores de la Guerra de Troya también han perdido. Como en todos los conflictos donde la violencia sustituye la razón. ¡Ay de los vencidos! Las mujeres sufren directamente las consecuencias, son esclavizadas, convertidas en  concubinas. Pero los aqueos también sufren secuelas. Su degradación moral les ha transformado. Los atenienses no regresan como héroes invictos, son profanadores, infanticidas, violadores. La reina Hécuba (Aitana Sánchez Gijón), no puede esperar nada de los vencedores. Ella y Helena, Andrómana o Clitemnestra son tan solo un botín de guerra. Nunca una tragedia lo fue tanto. Nunca el destino fue tan inclemente con los que lo han perdido todo: el trono, la libertad, los seres amados. “Troyanas” está dirigida por Carmen Portacelli y cuenta en el reparto con actores como Ernesto Alterio, Alba Flores o Maggie Civantos.




Séneca, de Antonio Gala. 26 al 30 de julio
Antonio Gala realizó un brillante ejercicio de estilo sobre la corrupción, la moral y el poder,  hace tres décadas en “Séneca o el beneficio de la duda”. Retomando el personaje que estrenara el gran Jose Luis Pelllicena, la versión de Emilio Fernández, cuenta con la garganta  poderosa y sabia  de la dama del cante: Carmen Linares. Este Séneca, humano, bajado de su pedestal, se presenta en una escenografía donde un atemporal y desnudo anfiteatro sirve para desarrollar una estética con juegos de luces (Jose Manuel Guerra), humo y plásticas coreografías (Amaya Galeote) con un estilizado vestuario postmoderno de Felype de Lima. Las dos caras de la moneda humana (Nerón y Séneca) se enfrentan con el poderoso verbo de Gala, todo un clásico a día de hoy. La música juega un papel fundamental. Los poemas de Gala han sido musicados por el autor asturiano Marco Rasa, junto a fragmentos de Monteverdi o retazos asirios para esta tragedia vital del político hispanorromano.




La Bella Helena de Jacques Offenbach. 2 al 6 de Agosto
Jacques Offenbach escribió su ópera cómica “La Bella Helena en 1864 y se convirtió en un éxito instantáneo. Realmente es una opereta poco representada que ahora rescata el Festival de Mérida. Temporalmente sucede justo antes de la Guerra de Troya. Esta desenfada Helena, arriba bajo la dirección de Ricard Reguant, en formato de comedia musical, el más apropiado para las tesituras y experiencia de los protagonistas (Gisela, Rocío Madrid, etc). “Rodetacón Teatro” acercará a los imaginarios orígenes del conflicto entre los aqueos y la antigua Ilión, en clave de ópera bufa, con adaptación del director y de Miguel Murillo. Una apuesta arriesgada esta sátira corrosiva, encarnizada crítica a la sociedad de su época, que fue escrita para tesituras operísticas.




La Comedia de las Mentiras, de Pep Antón Gómez y Sergi Pomermayer. Del 9 al 15 y del 18 al 20 de agosto

Tomando textos clásicos de Plauto como referencia, actores como Pepón Nieto, María Barranco o Paco Tous desarrollan una comedia de enredos, peras, mentiras y chipirones. Las aventuras de Hipólita y Leónidas y su trama de falsedades que envuelven todo como una tela de araña. El lenguaje del dramaturgo latino estará presente con sus retruécanos, parodias idiomáticas o neologismos.




Concierto de Arcángel con Las Nuevas Voces Búlgaras y Ana Moura. 17 de Agosto
El concierto  de Arcángel con “Las Nuevas Voces Búlgaras”, propone una difícil hibridación entre el flamenco y la música tradicional búlgara. El cantaor payo onubense, que recibió el Giraldillo en 2012 por “Las idas y las Venidas”, galardonado con la medalla de Andalucía, trae al anfiteatro una propuesta que no es nueva para él, ya colaboró con Cus-Cus Flamenco o la Orquesta Chekkara de Tetuán. La voz de Arcángel recorre con gusto una tesitura amplia, afinada en los agudos, que con el tiempo ha ganado en rajo. Esta experiencia de cambio de ropaje del flamenco sin perder su pureza, viene avalada por un cantaor de amplios recursos con un quejío antiguo y poderoso y peculiar tesitura.
Ana Moura es una de las nuevas voces del fado tradicional. De ese fado sobrio, lacónico, con ese down que invita a la melancolía. La “saudade” que vive, que late, que mira al atlántico. Ana Moura es el  lamento nostálgico  crepuscular hecho voz. Una voz para deconstruir el fado y llenar de saudade las caveas ima y media. Capaz de deshilacharte el alma suavemente con “Marceneiro” o interpretar “A Case of You”, de cantar con los Rolling o con Omara Portuondo.  Moura se acompaña de una banda excelente con músicos como Ângelo Freire a la guitarra portuguesa. Si Ana Moura interpreta “Loucura”, las gradas se vendrán abajo sin duda. Ana Moura es fado en estado puro. Sin duda una de las cuatro evangelistas del género (Mariza, Misia y Cuca Roseta)







Viriato, de Florián Recio. 23 de Agosto.
Con “Viriato” del escritor almendralejense Florián Recio, la historia del pastor se convierte en metáfora de triste actualidad. La propuesta de Verbo Producciones utiliza una historia  clásica para adentrarse en la inmunidad de todos los conflictos bélicos. Dirigida por Paco Carrillo, con la participación de los alumnos de la ESAD en el coro. Una producción extremeña que habla sobre la traición, el poder absoluto y la tiranía

REPARTO
Fernando Ramos
Ana García
Pedro Montero
Manuel Menárguez
David Gutiérrez
Jesús Manchón
Juan Carlos Tirado
Paca Velardiez
José F. Ramos
Diseño de vestuario:
Maite Álvarez
Diseño de iluminación:
Francisco Cordero
Diseño de maquillaje:
Lilian Navarro
Diseño de atrezzo y realización: Francisco Bueno
Composición musical: La Octava
Músicos: Juanjo Frontela, María Luisa Rojas,
Eloy Talavera