martes, 11 de julio de 2017

Noa & Pasión Vega. La mediterraneidad por bandera

Francisco Collado


Comenzaba a refrescar la noche pacense, cuando los dedos sabios y ágiles del alentejano Antonio Chainho, ya navegaban el mástil de la portuguesa guitarra. Una guitarra que ha compartido rasgados y punteos con Paco de Lucia o John Willians. Antonio Chainho desgrano notas teñidas de nostalgia, tristes acordes nacidos en interminables madrugadas de Alfama y Chiado. El maestro traía en su equipaje una espectacular muestra de lo que es la verdadera fusión. De su guitarra surgían acordes de claro influjo andalusí, junto a la nostalgia atlántica de una ciudad que vive a pie de océano. La pieza “Variaçoês La” bebe directamente de patios andaluces, con acordes “jondos”. En “Guitarra sem Fronteiras”, las influencias sureñas y flamencas forman parte de la estructura armónica de la obra, mixturadas con los correspondientes retazos de “saudade”. Pero es en “Escadinhas do Duque”, donde el guitarrista vierte todo su poso fadista en una melodía nostálgica, casi una fado-oración, que rememora estrechas callejuelas y culmina con evocaciones de una danza alentejana, plena de técnica y virtuosismo. Después la guitarra  portuguesa se une a la voz adensada y profunda de Isabel Noronha, para destilar gotas de melancolía, para descender al recuerdo de aquello que no volverá en un ejercicio de “saudosismo” hermoso y agradecido. Pero lo mejor está por llegar y el conjunto acomete las notas arábigas de “Cançao do Mar” que popularizara Dulce Pontes (vía Amália Rodrigues), escrita por  Frederico de Brito y música de Ferrer Trindade. Una canción que requiere un gran recorrido vocal y que esta fadista, de “nueva generación”, resolvió con sentimiento y técnica apabullantes. El solista vino acompañado de Ciro Bertín, Tiago Oliveira y Diogo Melo de Carvalho. Para su despedida, ejecutó una obra de un virtuosismo vocacional donde se pudieron ver todas las técnicas posibles: dedos a media pulsación sobre los trastes, arpegios, picados espectacular, para este prodigioso “dedilhador” cuya técnica impecable no adormece el sentimiento.
Antonio Chainho dejó aromas atlánticas en la fría noche, para dar paso a las dos cantantes que traerían el Mediterráneo hasta el Auditorio Ricardo Carapeto:Noa y Pasión Vega.
Las intérpretes habían elegido un repertorio de lo más ecléctico, con mágicos instantes a dúo y momentos solistas donde surge lo mejor de cada casa. En el caso de la israelí, los acordes étnicos y las raíces yemenitas.  En la enjundia de Pasión Vega, las fuentes copleras, absolutamente renovadas y rejuvenecidas en su calidez (y calidad) vocal.



La elegante y precisa  voz de la malagueña/extremeña/madrileña, destiló clásicos como “Y sin embargo, te quiero”, territorio donde se siente como pez en el agua. Ese es el sitio de su recreo (con permiso de Antonio Vega). En estas lides, la cantante sabe como prologar la nota, como juguetear con el verbo, como dilatar el espacio y el tiempo, como detenerse en la brevedad de los acentos. Pasión es copla; sin duda; pero es mucho más, como demostró con temas tan impactantes como esa versión de Eric Satie y Javier Rubial que se llama “La Flor de Estambul”, inspirada en la “Gnosienne 1” del compositor impresionista francés, introduciendo compáses de bulerías en un tema de Noa o destrozándonos el corazón con “Es caprichoso el Amor” del maestro Serrat. Es apreciable es esfuerzo de cada una de ellas por adaptarse a los modos, idiomas y estilos de la otra, por aprovechar el espectáculo para revindicar con esa oración laica de Erri de Luca sobre la tragedia de nuestro Mediterráneo. Hoy tumba y vertedero de seres humanos. Triste amenaza, en lugar de belleza

También hubo espacio para recordar a Sabina, con su hermosísima composición (junto a Antonio Martínez Ares y Pancho Varona) titulada “Como te Extraño”, que escribió dedicada a la memoria de Camarón. Este poema, musicado por tangos, te hace sentir (como dice la letra) autenticas “duquelas” o fatiguitas. Pasión; silueta de verde luna en silla de enea; se la lleva a su terreno con poderío y raza. 
La canción “You-Tú”, en hebreo y castellano; que Noa grabó con Sabina en “Love Medicine”; fue uno de los momentos cumbres del recital. Una letra de antología que desbroza corazones, para una melodía perenne y emotiva.  En las voces de Noa y Pasión Vega la balada adquiere matices etéreos y mágicos. También se merendaron un tema tan señero como “A La Sombra de un León”, en una alquimia inexplicable y sabia que sólo se produce durante la conjunción de talentos telúricos como los que poseen estas mujeres.
“Sonata de Luna en Marrakesk” sirvió para recordar a Carlos Cano. Una vez más la mixtura idiomática, la mezcla que no es sino renovación y pureza, la mixtura que deviene idioma único: La música.
Hubo sitio para todo en este concierto, desde percusión pectoral (golpeándose el pecho) para un tradicional yemenita “titulado “Yuma”, p tiempo para navegar desde la tradicional balada napolitana de 1944: Tammuriata Nera, a  la rítmica Babel:

Vuélveme a susurrar
Esa historia de Babel
No dudaré jamás
de que el amor nos enseña a volar.
Amor sin más
La cantante israelita es también instrumentista (y una gran percusionista) como demostró en uno de los instantes más rítmicos de la noche, acompañándose  ella misma a la percusión en Pokeach y consiguió llenar el espacio con “Míshela”.
Los momentos realmente intensos del espectáculo llegaron con canciones emblemáticas como “Uno Queriendo ser Dos”, con la celebrada interpretación de un título tan difícil como carismático: la irrepetible “Mediterráneo” de Serrat, o la esplendorosa “La Vida es Bella”. La interpretación fue ampliamente celebrada por el público que, a esas horas, ya entraba en hipotermia. Una celebración de lujo, no sólo en lo musical, ya que la reivindicación y la solidaridad estuvieron presenten en esta hibridación de géneros y estilos, que es una propuesta exclusiva de nuestra ciudad. La única donde el Mediterráneo de Noa y Pasión Vega, se funde con el Atlántico y la “saudade”. Por mucho tiempo…


Fotografías:Francisco Collado



viernes, 7 de julio de 2017

Soñando Cervantes. XXVII Festival de Teatro Clásico de Cáceres

           



Ningún lugar mejor podría imaginar el creador del “caballero de la triste figura” que esta hermosa ciudad antigua de Cáceres que rodea con sus piedras milenarias la propuesta de Miguel Murillo; que por estructura y concepto; está más cercana a la perspectiva postmoderna de revisitación (y actualización) de los clásicos De la mano de la compañía villanovense “Teatrapo”, el dramaturgo  pacense, presenta a un Cervantes atípico. La obra busca la complicidad del público. Tarea harto ingrata para el cómico si no hay implicación del respetable, oficio que precisa de tablas y soltura. En estas lides, solventa su personaje  con eficacia y bonhomía sanchopancista, el conquense Juan Carlos Castillejo. (El mal del Arriero). Añadir que la compañía se ha visto obligada a "renunciar" a parte de la escenografía para "aprovechar al máximo" la arquitectura de la plaza de San Jorge.

El texto nos muestra al Cervantes cautivo en “Los Baños de Argel”, al Cervantes en ergástula por malversación durante su etapa de recaudador de impuestos, al Cervantes que tiene una hija con la esposa de otro. 
El hombre excomulgado, el que siente una; nada sana; ojeriza por Lope de Vega, el que tiene puesto el pie en el estribo…”Soñando Cervantes” es un espectáculo que juega con las sensaciones, con los aromas y los platos de la era cervantina. No en vano se presentó en “Grastroweekend” (Los Manjares de Cervantes), o en Alcalá de Henares donde la propuesta era mucho más interactiva y los atavíos del siglo décimosexto, se transmutaban en trajes de cocinero. La obra trasgrede claramente las tres unidades Aristotélicas, mezcla lo trágico con lo cómico, lo lúdico con lo dramático en un juego de espejos perspicaz y jocoso. El espectador acompaña con palmas cuando la cofradía gastronómica interpreta el “Chin, chin con la olla podrida” o sufre con la agonía del escritor junto a la Muerte Velada, sonríe con las peripecias del orate Don Quijote o siente la angustia del pie “puesto ya en el estribo”. La apuesta era arriesgada. La hibridación cómico/trágico/lúdico, requiere “desfacer” algunos lances. El texto de Murillo los sortea con eficacia, apoyado por la notable interpretación actoral, la original música, la ecléctica escenografía y sumando elementos audiovisuales mixturados con tramoya clásica


Eva Marciel luce con donosura los ropajes del siglo áureo como una segunda piel, proyecta la voz con claridad, juega con los tempos, las inflexiones, aprovecha su timbre cristalino, o coquetea con la expresión corporal para ofrecer una Dama Velada y una Catalina de Salazar, de lo mejor de la función. Destacar la “vis cómica” de  Jose Carlos Valadés (maestro de ceremonias), interpretando al jocoso y satírico "Licenciado Gastro-Prieto", la versatilidad de Chema Pizarro (excelente y trabajado timbre) recreando la locura poética de Alonso Quijano, la festiva interpretación de Roser Pujol; que compone una Dulcinea certera y humorística; contrapunteada por la mundana Teresa Panza que dibuja Manuela Serrano, con certeza y gracejo. Rafael Núñez soporta el peso del ilustre manco con verbo nítido, siempre apoyado por la acertada escenografía de Laura Ferrón/Diego Ramos y las imágenes en movimiento de Nieves Ferrer/ Félix Méndez  tras los ventanales.

En esta panoplia cervantesca están presentes y mixturados, los personajes y escritor, en un ejercicio de metateatro que transita por La Galatea,  la amante y actriz Ana Franco, la falsa princesa Micomicona, Auristela (Los Trabajos de Pérsiles y Segismundo), El Licenciado Vidriera o la mora Zoraida de “Historia del Cautivo”. La partitura es solventada con su acostumbrada eficiencia (ya escribió la música de “El Caballero de Olmedo”) por el especialista Luis Delgado (La Musgaña, Los Músicos de Urueña), utilizando modos tonales habituales en la era de la vihuela y la zampoña, con profusión de percusión o reviviendo unos aires de “tarantella”, cuyo alegre compás puede seguir el público con palmas. La colección de instrumentos musicales en tiempos de Cervantes, comisariada por este compositor, se encuentra itinerante con el titulo de “Sonando Cervantes”, sin la “ñ”. Todo un “gastroespectáculo" de la compañía villanovense, que bajo la certera dirección de José Fernando Delgado arrancó numerosos aplausos.

miércoles, 5 de julio de 2017

Orestes en Emérita Augusta. 63 Festival de Teatro Clásico de Mérida







 La Orestiada, de Esquilo. 5 al 9 de Julio

Esquilo y su trilogía de La Orestiada (Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides); el único testimonio que se conserva del teatro griego antiguo; inauguran esta edición del Festival de Mérida. El regreso de Agamenón tras la guerra de Troya dará lugar a una tragedia donde la venganza y la justicia son detonantes de una trama jungiana. El enamoramiento del padre y la eliminación de la madre-rival nos conducen hacia un inesperado epílogo para el concepto contemporáneo de “drama”. Un análisis del paso de la sociedad primitiva, donde rige lo instintivo, hacia  la modernidad donde la razón y la justicia (en este caso los dioses) deciden el destino del hombre, en un epílogo algo convencional. La pluma del poeta Luis García Montero dota de un profundo lirismo al texto. La dirección de Jose Carlos Plaza ha devuelto (tras una década) esta venganza a las milenarias piedras. Pesos pesados como Ana Wagener (Clitemnestra),  Roberto Álvarez y una casi debutante (teatralmente) Amaia Salamanca, aunque ya había interpretado “La Marquesa de O” (2009), acostumbrada al tempo cinematográfico, desgranaran una versión ampliamente poética, llena de emociones y pasiones humanas, donde el coro representa la necesaria voz del pueblo. El diseño de vestuario ha corrido a cargo de Francisco Leal.



Calígula, de Albert Camus. 12 al 16 de Julio.

Los más crecidos podrán recordar la extraordinaria versión del patológico emperador, que Jose María Rodero compuso para aquel entrañable programa que se llamaba “Estudio 1”. Albert Camus fue un pensador controvertido y comprometido. Este Calígula forma parte de su “ciclo del absurdo” y fue estrenada en 1945. Parábola sobre el destino del hombre, que se rebela contra él, y trata de encontrar un sentido a su angustia. Pese a todo, su estilo racional  y discursivo le aparta del “teatro del absurdo” en estado puro. El angustiado dirigente es interpretado por Pablo Derqui (Los Ojos de Julia, Del Amor y otros Demonios), un Calígula que se burla de la danza, interpreta a Venus (metateatro) es adorado como una divinidad o comprende que; al final; tiene tanto miedo como sus víctimas. Camus juega con el efecto del “teatro dentro del teatro”. Incluso los personajes llegan a imitar marionetas. El nefasto emperador es incapaz de comprender el mundo que le rodea, y únicamente encuentra oposición en la lucidez y positividad del poeta Escipión frente al absurdo. Camus recurre al imaginario clásico para verter una metáfora universal y rabiosamente actual. Mario Gas dirige, con escenografía de Paco Azorín, una de las grandes obras del siglo XX.




Troyanas, de Eurípides.  Del 19 al 23 de julio
En las Troyanas, Eurípedes da voz a la mujer para un canto, pleno de dramatismo, sobre las secuelas de las guerras y la crueldad. Una crueldad que incluso llega hasta los niños. Pero estos vencedores de la Guerra de Troya también han perdido. Como en todos los conflictos donde la violencia sustituye la razón. ¡Ay de los vencidos! Las mujeres sufren directamente las consecuencias, son esclavizadas, convertidas en  concubinas. Pero los aqueos también sufren secuelas. Su degradación moral les ha transformado. Los atenienses no regresan como héroes invictos, son profanadores, infanticidas, violadores. La reina Hécuba (Aitana Sánchez Gijón), no puede esperar nada de los vencedores. Ella y Helena, Andrómana o Clitemnestra son tan solo un botín de guerra. Nunca una tragedia lo fue tanto. Nunca el destino fue tan inclemente con los que lo han perdido todo: el trono, la libertad, los seres amados. “Troyanas” está dirigida por Carmen Portacelli y cuenta en el reparto con actores como Ernesto Alterio, Alba Flores o Maggie Civantos.




Séneca, de Antonio Gala. 26 al 30 de julio
Antonio Gala realizó un brillante ejercicio de estilo sobre la corrupción, la moral y el poder,  hace tres décadas en “Séneca o el beneficio de la duda”. Retomando el personaje que estrenara el gran Jose Luis Pelllicena, la versión de Emilio Fernández, cuenta con la garganta  poderosa y sabia  de la dama del cante: Carmen Linares. Este Séneca, humano, bajado de su pedestal, se presenta en una escenografía donde un atemporal y desnudo anfiteatro sirve para desarrollar una estética con juegos de luces (Jose Manuel Guerra), humo y plásticas coreografías (Amaya Galeote) con un estilizado vestuario postmoderno de Felype de Lima. Las dos caras de la moneda humana (Nerón y Séneca) se enfrentan con el poderoso verbo de Gala, todo un clásico a día de hoy. La música juega un papel fundamental. Los poemas de Gala han sido musicados por el autor asturiano Marco Rasa, junto a fragmentos de Monteverdi o retazos asirios para esta tragedia vital del político hispanorromano.




La Bella Helena de Jacques Offenbach. 2 al 6 de Agosto
Jacques Offenbach escribió su ópera cómica “La Bella Helena en 1864 y se convirtió en un éxito instantáneo. Realmente es una opereta poco representada que ahora rescata el Festival de Mérida. Temporalmente sucede justo antes de la Guerra de Troya. Esta desenfada Helena, arriba bajo la dirección de Ricard Reguant, en formato de comedia musical, el más apropiado para las tesituras y experiencia de los protagonistas (Gisela, Rocío Madrid, etc). “Rodetacón Teatro” acercará a los imaginarios orígenes del conflicto entre los aqueos y la antigua Ilión, en clave de ópera bufa, con adaptación del director y de Miguel Murillo. Una apuesta arriesgada esta sátira corrosiva, encarnizada crítica a la sociedad de su época, que fue escrita para tesituras operísticas.




La Comedia de las Mentiras, de Pep Antón Gómez y Sergi Pomermayer. Del 9 al 15 y del 18 al 20 de agosto

Tomando textos clásicos de Plauto como referencia, actores como Pepón Nieto, María Barranco o Paco Tous desarrollan una comedia de enredos, peras, mentiras y chipirones. Las aventuras de Hipólita y Leónidas y su trama de falsedades que envuelven todo como una tela de araña. El lenguaje del dramaturgo latino estará presente con sus retruécanos, parodias idiomáticas o neologismos.




Concierto de Arcángel con Las Nuevas Voces Búlgaras y Ana Moura. 17 de Agosto
El concierto  de Arcángel con “Las Nuevas Voces Búlgaras”, propone una difícil hibridación entre el flamenco y la música tradicional búlgara. El cantaor payo onubense, que recibió el Giraldillo en 2012 por “Las idas y las Venidas”, galardonado con la medalla de Andalucía, trae al anfiteatro una propuesta que no es nueva para él, ya colaboró con Cus-Cus Flamenco o la Orquesta Chekkara de Tetuán. La voz de Arcángel recorre con gusto una tesitura amplia, afinada en los agudos, que con el tiempo ha ganado en rajo. Esta experiencia de cambio de ropaje del flamenco sin perder su pureza, viene avalada por un cantaor de amplios recursos con un quejío antiguo y poderoso y peculiar tesitura.
Ana Moura es una de las nuevas voces del fado tradicional. De ese fado sobrio, lacónico, con ese down que invita a la melancolía. La “saudade” que vive, que late, que mira al atlántico. Ana Moura es el  lamento nostálgico  crepuscular hecho voz. Una voz para deconstruir el fado y llenar de saudade las caveas ima y media. Capaz de deshilacharte el alma suavemente con “Marceneiro” o interpretar “A Case of You”, de cantar con los Rolling o con Omara Portuondo.  Moura se acompaña de una banda excelente con músicos como Ângelo Freire a la guitarra portuguesa. Si Ana Moura interpreta “Loucura”, las gradas se vendrán abajo sin duda. Ana Moura es fado en estado puro. Sin duda una de las cuatro evangelistas del género (Mariza, Misia y Cuca Roseta)







Viriato, de Florián Recio. 23 de Agosto.
Con “Viriato” del escritor almendralejense Florián Recio, la historia del pastor se convierte en metáfora de triste actualidad. La propuesta de Verbo Producciones utiliza una historia  clásica para adentrarse en la inmunidad de todos los conflictos bélicos. Dirigida por Paco Carrillo, con la participación de los alumnos de la ESAD en el coro. Una producción extremeña que habla sobre la traición, el poder absoluto y la tiranía

REPARTO
Fernando Ramos
Ana García
Pedro Montero
Manuel Menárguez
David Gutiérrez
Jesús Manchón
Juan Carlos Tirado
Paca Velardiez
José F. Ramos
Diseño de vestuario:
Maite Álvarez
Diseño de iluminación:
Francisco Cordero
Diseño de maquillaje:
Lilian Navarro
Diseño de atrezzo y realización: Francisco Bueno
Composición musical: La Octava
Músicos: Juanjo Frontela, María Luisa Rojas,
Eloy Talavera


lunes, 3 de julio de 2017

Festival de Teatro Villa Romana de Torreáguila

                 Festival de Teatro Villa Romana de Torreáguila




En los tiempos que corren que nazcan iniciativas culturales de cualquier ámbito, es una satisfacción para el espectador, ya vengan de iniciativas privadas o públicas. Si, además, se recupera un entorno histórico o artístico el resultado es para nota. Los orígenes de la villa se remontan al siglo I y en sus restos se detectan tres fases con similitudes con la Casa de Mitreo de Mérida, aunque con algunas particularidades que la hacen única.

La villa, que supuestamente perteneció a un general romano retirado, recibe visitas procedentes de numerosos puntos de la Península Ibérica. Los restos de la villa romana de Torreáguila comenzaron a excavarse en el año 1984. Dieron como resultado el surgimiento de una antigua instalación agrícola dotada de lagares, termas y almazara que la sitúan entre las primeras de estas características en nuestro país.
 El yacimiento ha proporcionado numerosos hallazgos de equipamientos y ajuares, lo que hizo que los habitantes de Barbaño lo denominaran como 'El Tesoro'. Entre los restos más característicos se encuentra una hebilla en forma de águila erguida, revestida de piedras de colores. Sólo existen seis ejemplares en todo el mundo.
 

Clásicas Envidiosas. 28 de Julio.  Martelache
Una parodia “chespiriana” para el inicio del Festival. Con un texto de Chema Rodríguez-Calderón y estreno en Extremadura.
Esta fantasía Isabelina se pregunta ¿Qué pasaría con Hamlet si Ofelia no tira al río? Aquí los personajes del bardo de Avon, se salen de las líneas del guión y el príncipe vikingo da un giro de 360º. Un estudio de radio años 50 y música de Sinatra. Durante el periodo Isabelino, las mujeres no podían subir al escenario, por eso la obra esta representada por hombres. La propuesta de Martelache es un desternillante espectáculo con Juan Madrid Delgado, Pedro Bachura o Julian Ortega, que jamás caen en el exceso, pese al difícil equilibrio entre la actualidad, los clásicos y la búsqueda del gag inteligente, en su exacta medida. Impactante el personaje de Julieta, rompiendo todos los esquemas mentales e históricos. La negativa de esta Ofelia unamuniana, conlleva la boda y el consiguiente (y desternillante) cambio de toda la historia oficial. Dirigida por Juanma Cifuentes, una refrescante, innovadora y descacharrante para las noches de estío, con sobresalientes interpretaciones.




El Cerco de Numancia. Verbo Producciones. 29 de julio
Para esta edición el Festival cuenta con una representación que ya triunfara en el Festival de Mérida. El Cerco de Numancia, de acento extremeño. Adaptación de un texto de Cervantes un tanto maniquea (buenos y malos) pero efectiva. Notable escenografía, representando los campamentos, legiones y música en directo de “La Octava”. Un mensaje universal y atemporal. Parábola sobre la humillación, la esclavitud y la obligatoriedad de elegir un bando. Esta obra consiguió (con todos los méritos) el premio de un público que apreció la dirección de Paco Carrillo, para esta versión de un texto de 1585 sobre la manipulación ejercida desde el poder. La escenografía conceptual incorpora bandas rojas y lanzas, humo, etc,  en un texto “más ameno” que el original, y que sube por tercera vez a los escenarios, después de las versiones de 1961 (Tamayo) o la de 1998 (Manuel Canseco). Es una oportunidad de ver la mejor tragedia del Siglo Áureo, con un coro magnífico que transmite la eterna historia.  Enorme trabajo actoral que regala una parábola sobre los pueblos oprimidos.



Los Pelópidas. Suripanta Teatro. 30 de Julio

Otra obra de raigambre castúa llega de la mano de Suripanta. Estrenada en 1966 por Jorge Llopis, uno de los grandes dramaturgos humorísticos del la posguerra, esta sátira pasó de ser una de las obras más representadas en teatro aficionado al olvido. Los personajes arquetípicos de las tragedias helenas desfilan por el escenario, desmitificados, humanizados o satirizados en estos “Pelopidas”, dirigidos por Esteve Ferrer,  plenos de humor. Antrax regresa al hogar y encuentra a los pretendientes de Electra y al usurpador Phideos. El mismo Llopis la definió como una hílaro-tragedia. “Los Pelopidas” tienen vocación de gamberrada, de la iconoclastia más furiosa para derribar mitos y clásicos, subvierte la dramaturgia helénica y la muestra del revés, en paños menores.  Hasta el punto de que Florian Recio opina que Llopis fue el verdadero demiurgo del “scary movie”, de la caricatura teatral del clásico, del derrumbamiento humorístico de lo trágico. Paca Velardiez, Pedro Rodríguez, Juan Carlos Tirado o Eulalia Donoso, entre otros; habitan la piel de estos mitos descafeinados con escenografía de Ana Garay, vestuario de Maite Álvarez y  caracterización de Pepa Casado. Unos versos desternillantes que nos remiten a la heterodoxa “La Venganza de Don Mendo”. Una propuesta refrescante y renovadora para las cálidas noches de Julio, con juegos de palabras, alusiones a la actualidad política, cachondeo, ripios, homenajes al astracán, hipérbole como arma  y el absurdo cotidiano de los sobrevalorados mitos. Una oferta con personajes que dicen que “cualquier tiempo pasado fue mejor” o recitan la receta de la “chanfaina”.


                                                                                                               



El Gabinete de Kaligari: Amor y Amistad. Love and Friendship

El Gabinete de Kaligari: Amor y Amistad. Love and Friendship:                            “Amor y Amistad” es toda una rareza dentro del corpus literario de Jane Austen y el regreso cinematográfic...

miércoles, 21 de junio de 2017

XXXIII Edición del Festival de Teatro Clásico de Alcántara

    







 Con la nueva dirección de Montaña Granados, comienza otra etapa del Festival de Teatro de Alcántara. El dia 2 de Agosto inicia el festival el “Teatro Clásico de Sevilla” y la multigalardonada versión  de Hamlet (ocho galardones) en los premios. Detrás está la mano experimentada de Alfonso Zurro, pasado por al tamiz de Leandro Fernández de Moratin, donde el joven príncipe danés, es más resuelto y menos dado a los aplazamientos. Amparándose en una espléndida escenografía este Hamlet te lleva a su terreno y te encarcela. No en vano el escenógrafo es del mismo de “La Estrella de Sevilla” o la celebrada “El Buscón”: Curt Allen Wilmer, que recrea en juego de espejos circular el castillo de Elsinor. Para este visceral príncipe utiliza una pista que cambia de color. Un montaje donde se ama la plástica y la poética visual tanto como el certero texto que en la voz de Pablo Gómez Pando, de una versatilidad generosa, se magnifica y se llena de recursos. 




Estamos ante un texto reinterpretado con mucha libertad, que a asombrará a los “canónigos”. Un príncipe que escribe en su libreta y describe su entorno vital, arropado por la iluminación de Florencio Ortiz y un atemporal vestuario para este ambivalente Hamlet. Una de las mejores propuestas del Festival, afrontada desde la empresa privada (Ahí queda eso)



El 3 de Agosto es el momento para “Misterios del Quijote”, la invitación de Rafael Álvarez, ejerciendo de contemporáneo juglar con su tesis sobre el “más ingenioso caballero que vieran los siglos”. Un espectáculo con toda la magia y el saber hacer del actor que desglosa sus imaginarias aventuras con su distanciación “brechtiana” (ya marca de la casa), donde dialoga, interactúa e improvisa sobre los textos, mezclándolos a su conveniencia para elaborar una teoría mudéjar sobre la autoría del cervantesco personaje. Los seguidores del “brujo” saben lo que van a encontrar: riquísima gestualidad, verbo poliédrico, inflexiones vocales, morcillas sobre temas del momento mixturadas con texto clásico, que el bululú cordobés ha convertido en su sello personal. El espectador le acompañará por la manchega llanura, velará armas, verá a los engrilletados y a la “sin par” Aldonza Lorenzo, para terminar con una propuesta sobre la misericordia como arma. Acompañado de la música de Javier Alejano y melodías arábigo-sefardíes. Una gozada para el espectador avezado.



Para el día 4 de Agosto, la versión de un “clasicazo”ajustada por la pluma de Miguel Murillo, llega de la mano de “Amarillo Producciones”, que transmuta el siglo XVI en el XI. Un Don Juan que escapa de las alacenas del olor a rancio de la mano de Pedro Antonio Penco, con cambios en los textos y en el concepto maniqueo de los personajes. Vestuario de Lusa Santos para una escenografía modular. Con Guillermo Serrano, Ana Batuecas y Memé Tabares.


 
Calderón visitará el Conventual de San Benito el 5 de Agosto con “Eco y Narciso”. Una fábula escrita por el poeta romano Ovidio, en un texto escasamente conocido del dramaturgo madrileño. La historia de Narciso, criado lejos de la civilización y su enamorada Eco, precisarán de la intervención de los dioses para “deshacer” el entuerto. Lara Grube y Manuel Moya, encabezan esta versión del mito que ofrece la Compañía “Miseria y Hambre” en un espectáculo festivo y alegre, en una Arcadia no tan lejana. Una reflexión sobre la imagen.

TNT/ El Vacie, presentan su “Fuenteovejuna” el 6 de Agosto. El colectivo de mujeres gitanas pone en pie el clásico inmortal dirigida por Pepa Gamboa. Un reparto que es una verdadera “pirueta” a juicio de la directora. Un montaje reivindicativo en el  que algunas de las intérpretes aprenden los papeles de forma oral, ya que no saben leer ni escribir. Tras su éxito con “La Casa de Bernarda Alba”, esta nueva propuesta pone a la mujer, de nuevo, como protagonista, como “quejío” de injusticias sociales y vidas durísimas que se olvidan durante los instantes de la representación. Unas mujeres que han crecido; humana y artísticamente; desde su anterior propuesta. Un único “payo malo” (David Montero) junto a Rocío, Lole, Carina, Sandra, Ana, Pilar y Puny llegan desde la dureza de sus vidas, de su realidad a la ficción donde alzan sus voces ¿quizás espejo de la realidad? Con una fuerza telúrica avasalladora. Contra la injusticia. Una revolución en las tablas que se traslada al mundo real. Entre las ropas de un mercadillo y las canciones lusas, surge un grito unánime contra la injusticia, contra los abusos de poder. Así sea
 



Laurentzi Producciones acerca a los textos más conocidos del bardo de Avón y del autor del Quijote. Shakespeare y Cervantes hibridados en una fantasía teatral dirigida al divertimento didáctico. En esta libérrima comedia los personajes, y las situaciones de los dos dramaturgos son mixturados. Francisco Panza anda a la busca de su hermano Sancho. En su camino se va topando con personajes de “Maese Pedro, el Titiritero”, Dulcinea o Ginesillo de Paradilla o Mardonio “el roto de la mala figura”. Nerea Ariznabarreta, Na Gomes, Diego Pérez y Txema Pérez, bajo la dirección de Lander Iglesias, manejan marionetas y fantasmas que surgen desde un tomo con extraño acento. Se trata de Hamlet y Falstaff, entre otros, lo cual mosquea a Francisco, hasta que descubre toda la verdad en el libro “El hermano de Sancho de Pierre Menard". Entremés, títeres, clow y toda la magia del teatro, sobre dramaturgia de Alberto Iglesias.


Ya era hora de ver por estos lares a los iconoclastas ronlalianos. La propuesta de la compañía Ron La Lá es divertida, satírica y respetuosa con los textos (como todas sus propuestas anteriores). La compañía que mixtura el clown con los textos áureos, el musical, la sátira, la screwball comedy o el esperpento (si se tercia), ya posee una pátina de calidad para el aficionado, que conoce el nivel y originalidad de sus licitaciones. “Cervantina” es un paseo por algunos de los mas ingeniosos textos del manchego. La Gitanilla, El Celoso Extremeño, Rinconete y Cortadillo, etc, permiten a los "ronlaleros" extraer todo su arsenal sobre la escena, para regalar uno textos universales, atemporales y enriquecidos, donde el talento y el humor (en su vertiente más inteligente), se derraman sobre el escenario. A través de los diversos cuadros se van mostrando la enjundia de los textos cervantinos. Destacar la dicción y timbre agradecido de Iñigo Echevarria y la vis cómica de Daniel Rovalher. Los ronlaleros se lo guisan y se lo comen como  han hecho en todos sus excelentes espectáculos (En un lugar del Quijote, Siglo de Oro, siglo de ahora), cantan, bailan, disfrutan bajo la dirección de Yayo Cáceres. Y de paso hacen disfrutar al público que no olvidará el estribillo:

“No hay vacuna ni aspirina, que cure la cervantina"


lunes, 19 de junio de 2017

Lore. (2012.) El otro lado del espejo

                       






Nos encontramos ante un film honesto y valiente. La directora Cate Sthorland se atreve con el otro lado del espejo. Evita, con apreciable criterio, el lugar común y el cliché que tanto daño han hecho al cine histórico. Más aún cuando se tratan matices ideológicos. “Lore” es una narración sobre seres humanos víctimas de su situación vital, esclavos del tiempo y la sociedad en que viven, intentando escapar de sus demonios. Por ello tan sólo se incide en el lado humano de los protagonistas. Incluso el padre de Lore, tan solo se nos muestra en su faceta familiar y afectiva. El horror aparecerá después. Cuando ella descubre que el oficial de la fotografías que los aliados muestran al pueblo de un campo de exterminio, es el mismo padre amante que guarda en su bolsillo. La directora cuece a fuego lento una historia terrible y desesperanzadora, porque esos pequeños fanatizados, que interpretan canciones nacionalsocialistas para una abuela aferrada a la foto del hombre que iba a salvar Alemania, son victimas de un mundo que ellos no han elegido, de una familia que tampoco eligieron y ahora de una venganza que no se merecen. El viaje iniciático de Lore (Saskia Rosendahl) pasa por la perplejidad, la incomprensión, la vergüenza, incluso por la iniciación al sexo. La joven actriz se come la pantalla literalmente. Y lo hace sin histrionismos. Con un desgarro interior y una madurez impropias de su bagaje interpretativo. El guión está inspirado el   libro “El Cuarto Oscuro” de Rachel Seiffert que fue finalista del Broker Price en el 2001. Seiffer escribió tres relatos, con influencias de Coetzee,  (Helmut, Lore y Micha) sobre distintas épocas de Alemania con conocimiento de causa. Seiffer era nieta de un destacado miembro de la Gestapo. Lore camina sobre un mundo que se desmorona en un peregrinaje que comienza con la frase de su madre: “Nunca olvides quien eres”, para terminar desnortada en casa de una abuela que aún vive en el  pasado. Por el camino va conociendo la mezquindad de los seres humanos, la delación, el robo y aprende a habitar en la piel de los otros. También descubre los horrores que se les ocultaban y ve como sus conciudadanos siguen aferrados a que “todo eso es imposible” y son montajes publicitarios de los americanos. La autora opta por el preciosismo como coartada, por el fotograma a lo Terence Malick para mostrarnos la inocencia robada por el veneno de las ideologías. 

A lo largo de su periplo, Hannalore descubrirá los cadáveres de las mujeres violadas y mutiladas por los presuntos “salvadores”, creando unos sentimientos encontrados y marcando su vida para siempre. Acertadamente se huye de toda la parafernalia al uso, incluso desubica geográficamente. Tan solo con pequeños datos podemos situarnos en este panorama postapocaliptico, centrado en las vivencias cotidianas y la supervivencia de un grupo de niños. Dura, corrosiva y cruda, es capaz de fusionar la fotografía espectacular con instantes poéticos, con el dolor y las vejaciones propios de esos momentos. Las influencias visuales beben desde Jane Campion, hasta Antonia Bird y su “Cumbres Borrascosas”. La historia de Lore es universal, aunque coyunturalmente la cinta se situa en los últimos días del Tercer Reich. Podría haber sucedido en cualquiera de los totalitarismos que adoctrinan, destruyen infancias y reparten el dolor por el mundo, obligando a los hombres a matarse por una ideología absurda, una bandera o un credo.


Partiendo de su perfecto peinado germano a lo “gretchen” de los inicios, hasta la mujer desollada espiritualmente del epilogo, la joven actriz nos muestra un caleidoscopio de emociones en primeros planos. Un desnudo total del alma. Lore va comprendiendo el engaño desde el disparo que su padre hace al perro, tras decirle que lo van a entregar a una familia. A partir de ahí su descubrimiento del mundo, las mentiras, la violencia, la llevan a filtrar todo la vida que les habían mostrado sus padres y sus creencias. Aquí no hay maniqueísmos, no hay buenos ni malos. Solo una inmensa gama de grises donde los hombres sobreviven. A Hannelore se le ha caído  la venda. Su hermana le invita a bailar en casa de la abuela, a retomar la vida de antaño, a pasar página. Para ella, eso es imposible. Es una víctima más. Aunque no lleve una estrella de judía cosida en la ropa.



Lo mejor. La espectacular fotografía. Las interpretaciones reposadas .Una espectacular banda sonora del pianista Max Ritcher.

Lo peor. Que se queden situaciones por desarrollar que en la novela van mucho más allá y facilitan la comprensión del entorno social.


Curiosidades: La familia que aparece en la cartera del chico judío en una  fotografía, es la familia del marido de la directora que tuvo  que abandonar Berlín en 1936.




viernes, 16 de junio de 2017

Las Furias, de Miguel del Arco. Cine entre Bambalinas. Festival de Teatro Clásico de Cáceres. Filmoteca de Extremadura

                                      

Las Erinias (o Furias) eran las personificaciones femeninas de la venganza en la mitología helénica, encargadas de castigar los crímenes durante la vida. Su especialidad era expiar las transgresiones o asesinatos contra  la familia, sin aceptar atenuantes. Estas cordiales deidades son las encargadas de abrir el prólogo de la primera película de Miguel del Arco, en un claro referente metateatral, para dar paso a la épica de una familia de intensa patología y relaciones enfermizas. Este paso desde las tablas hasta el objetivo, llega tras muchos años en que el dramaturgo madrileño ha sacado adelante éxitos como Antígona (2015), Misántropo (2013)  o Juicio a una Zorra (2011) y ha dirigido cortometrajes. 
Para “Las Furias”, el director se ha rodeado de un elenco cercano, en el que confiaba. Ya había dirigido a Gonzalo de Castro en la hilarante actualización de “El inspector” de Gogol y en “Deseo”, también con Emma Suárez. A Machi, en la citada “Juicio a una Zorra”, un brillante monólogo que reescribe la historia de Helena de Troya y a Bárbara Lennie en la exitosa adaptación de “El Misántropo”. El elenco es brillante y contundente. No podía ser de otra manera para la arriesgada pirueta narrativa, en continuo equilibrio con el exceso, que propone la productora Kamikaze (profético nombre) para desatar a estas hijas, nacidas del miembro castrado de Urano. El peso del hilo narrativo cae sobre la nieta (Macarena Sanz) en un difícil rol contrapunteado por un enorme José Sacristán, antiguo actor afectado de Alzeimer, pero que puede recordar los textos que interpretó. La reunión familiar de los Ponte Alegre (cínico apellido) deviene descenso a los infiernos. Se convierte en autoflagelación y pervertida catarsis que bebe de la tragedia clásica, pero capaz de convivir con  instantes de humor  y frescura narrativa. De hecho Del Arco desliza la  tragedia, con nombres clásicos para sus protagonistas: Casandra, Héctor y Aquiles, hacia un arriesgado epílogo que puede descolocar al espectador, después de los cambios de tono en narración.




Los miembros del clan familiar aparecen como figuras tóxicas, estridentes, arrastrando sombras y peajes en su infortunado reencuentro a modo de tragedia helénica donde tan sólo falta el coro. Hay mucho más de influencia teatral, de tragedia antigua (no por ello menos actual), de drama shakesperiano, que de las disecciones sociales de Sam Mendes, los arrebatadores diálogos de Woody Allen, o de la visión soterrada y la violencia oculta de la condición humana de P. T. Anderson. “Las Furias” está más cerca del espíritu helénico o de “La Señorita Julia”, que de “Celebración” de Vintenberg. Pero no estamos ante teatro filmado, pese a los diálogos, imposibles en otra familia que no tuviera relación directa con las tablas. No cabe duda de se trata de un proyecto atípico, arriesgado, un guión que mixtura el esperpento, lo trágico y lo cómico para desembocar en una catarsis final que no dejará indiferente. Un lugar donde la vida y la muerte se dan la mano.

Lo mejor: El irrepetible elenco. El riesgo de una obra anti-mainstream e inclasificable.

Lo peor. Que el exceso de patologías y el lugar común, abrumen al espectador. Un final que puede desarmar. La interpretación de Macarena Sanz en el límite del exceso.